Hay tarea para rato, pero la inteligencia de la doctora Claudia Sheinbaum y la prudencia de AMLO evitarán que se repita en México uno de los grandes problemas de los países hermanos: las rivalidades que surgieron entre Lula y Dilma, Cristina y Alberto, Evo y Lucho
Pedro Salmerón Sanginés, La Jornada
En 2013 el presidente de Morena, Martí Batres, publicó un balance del neoliberalismo en México (y faltaban cinco años) para entender contra qué nacía Morena: el neoliberalismo implicaba la polarización social, el empobrecimiento de los pobres; el desmantelamiento de los derechos sociales, la seguridad social y el sistema educativo; el nacimiento de “una oligarquía económica con poder político e ideológico superior al de los órganos formales del Estado”; el crecimiento de la corrupción y la delincuencia; el estancamiento económico.
Las cifras oficiales de hace 11 años mostraban el desastre: en 2013, apenas 19.3 por ciento de la población podía considerarse no pobre: 11.7 millones de mexicanos vivían en la extrema pobreza; 51.9 en la pobreza y otros 32.2 millones en situación de carencia. Y los datos del consumo popular, los ingresos reales, los abismos crecientes entre los más ricos y los más pobres.