domingo, 17 de abril de 2016

Santiago inundado y sin agua muestra los resultados del neoliberalismo


Cuelgo algunas postales elocuentes sobre el colapso de Santiago. Hasta hoy, siempre estos hechos eran producto de lluvias torrenciales, incontrolables, que provocaban el desborde del rió Mapocho. Esta vez, sin embargo, fue producto de las concesionarias privadas que demuestran, una vez más, que apuestan al lucro fácil y exento de la preocupación por las personas. Como indicó el Intendente de Santiago, Claudio Orrego, los gerentes de la Constructora Sacyr "se rieron en su cara" cuando el miércoles les advirtió que deberían tomar resguardos en su fuerte intervención del rió Mapocho ante las abundantes advertencias de lluvias torrenciales y prolongadas durante el fin de semana.
Como es previsible en las conductas neoliberales, se pensó que "nada pasaría" y las empresas se cruzaron de brazos. Los resultados están a la vista y muestran la ineficacia de un modelo que ha dejado todo en manos privadas, incluso la capacidad de responder a las catástrofes. La privatizada Aguas Andinas dejó sin agua a casi 5 millones de habitantes durante más de 60 horas por la turbiedad de las aguas del río Maipo, mientras la incapacidad de respuesta de Sacyr provocó el desborde del río Mapocho. Así es como Chile, el primer país neoliberal del mundo, muestra las tristes consecuencias de privatizarlo todo: desde los recursos sanitarios como el agua, a los caminos por lo que se debería transitar libremente.




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