
Este gráfico interactivo de The New York Times ofrece interesantes datos y relaciones sobre el increemento de la deuda en los países europeos. Grecia no es el único país con problemas.
Una mirada no convencional al modelo económico neoliberal, las fallas del mercado y la geopolítica de la globalización

Alemania ha sido la clave para armar el paquete de rescate para la economía griega. Angela Merkel ha proclamado un triunfo para el euro y para su gobierno, al hacer intervenir al Fondo Monetario Internacional. La realidad es que con la transfusión de entre 20 y 22 mil millones de euros, los que salen rescatados son los acreedores de Grecia, en su mayor parte bancos europeos.
Por otra parte, este episodio pone de relieve las debilidades profundas de la Europa neoliberal. Entre otras cosas, demuestra que la crisis en Grecia tiene sus orígenes en Alemania.
Las causas de la crisis actual, la más grande desde la Gran Depresión, son fáciles de entender. Las empresas (y muy en especial las empresas medianas y pequeñas, que son las que crean más empleo en cualquier país) no pueden crear empleo pues, además de tener dificultades en conseguir crédito de los bancos, tienen insuficiente demanda de sus productos. Y no hay demanda porque la mayoría de la población (que pertenece a las clases populares) no tiene la capacidad adquisitiva para comprarlos (debido a la bajada de salarios y al desempleo), y ello como consecuencia de que las renta del trabajo como porcentaje de la renta nacional han ido disminuyendo desde los años ochenta, resultado de las políticas liberales llevadas a cabo en la mayoría de países de la OCDE (el club de países más ricos del mundo).

"Aunque apreciamos signos alentadores de una mayor actividad, la fragilidad de la recuperación, la precariedad del mercado laboral y las posibles dificultades procedentes de los mercados financieros subrayan la necesidad de ser prudentes a la hora de retirar las medidas de apoyo", señala el economista jefe de la OCDE, Pier Carlo Padoan, quien ha advertido de que a pesar de que las condiciones financieras han mejorado considerablemente, los bancos "siguen siendo vulnerables a las pérdidas de crédito".

"La burbuja de los precios de las casas, la burbuja global más importante en generaciones, la ocasionaron los tipos más bajos pero fueron las tasas hipotecarias a largo plazo las que impulsaron los precios, no las tasas interbancarias, como ahora dice aparentemente toda la gente", se defendió Greenspan.