Una mirada no convencional al modelo económico neoliberal, las fallas del mercado y la geopolítica de la globalización
jueves, 24 de septiembre de 2009
Honduras sin combustible ni alimentos
Aunque esta es la versión oficial del gobierno, es muy útil consultar este raportaje de la BBC: http://www.youtube.com/watch?v=p7rCT80vvQQ
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Una respuesta a Krugman: Hay otros economistas en la sala
Jane Smiley, con un artículo en The Huffington Post critica el comentario de Paul Krugman publicado en The New York Times How Did Economists Get It So Wrong?, y reproducido en el diario El País ¿Cómo pudieron equivocarse tanto los economistas? Hay que aclarar que los economistas que se equivocaron, son los representantes de la corriente más ortodoxa de la economía y ganadores de los premios Nobel que entrega la banca de Suecia. Muchos economistas como Keynes, Minsky, Tobin, advirtieron de los pelígros de un modelo económico de esencia fundamentalista y alejado de la realidad. La lectura de este texto de Jane Smiley aporta elementos que complementan la idea de Krugman enriqueciendo la visión que debemos tener de la Economía.
Jane Smiley
Me leí hasta la última palabra del artículo de Paul Krugman en el New York Times sobre el fracaso de la Economía como disciplina y de los economistas como grupo, y no estoy en desacuerdo con nada de lo dicho, pero entiendo que se deja en el tintero algunas de las principales cuestiones que también merecen discutirse y comprenderse para saber realmente lo que sucede en nuestro mundo.
1. Los estudiantes de especialidad británicos comprenden la naturaleza humana mejor que los economistas. Si, como Krugman dijo, el homo economicus es perfectamente racional, ¿a qué universidad fueron los tipos que acuñaron esta idea simplista, y por qué no leyeron por ejemplo, a Shakespeare, Locke, Rousseau, Hobbes, Dickens, Trollope, Proust, Zola o incluso Freud? Suponer a estas alturas que las personas son racionales en cualquier ámbito, y en particular en la consideración de su propio interés es ser dolorosa y agotadoramente ignorante. Las obras de todos estos escritores están llenas de personajes que actúan de forma irracional –que son crueles, codiciosos, egoístas, gruñones que estarían mucho mejor y vivirían una existencia más saludable si funcionaran como un actor racional. Émile Zola, en particular, dibuja la anatomía de nuestra era actual de miseria económica irracional, entre 1871 y 1893, en su serie de los Rougon-Maquart. En La jauría y El vientre de París describe los excesos más miserables. En El paraíso de las damas, relata cómo la distribuidora Amazon.com ha conducido a la ruina al librero independiente. En El dinero escribe acerca de la especulación financiera, y en El desastre lo hace sobre las guerras estúpidas en las que nos metemos. Si lees cualquiera de estos libros verás que plus ça change, plus c’est la même chose, con independencia de que los economistas sientan que están reinventando el mundo.
2. ¿Es la naturaleza humana, básicamente, buena o mala? Ningún economista puede iniciarse en su profesión sin tener en cuenta esta pregunta, y sin embargo todos parecen haberla omitido. Y todos ellos parecen pensar que la naturaleza humana es básicamente buena, de lo contrario no les sorprenderían los efectos de la desregulación. ¿Ninguno de estos chicos ha estado en Nápoles o en Moscú? ¿No ha visto nunca una película de James Cagney? Nunca puede haber una cosa llamada mercado libre, porque está en la naturaleza la tendencia a engañar, monopolizar y comprar a otros para acaparar el mercado. Esto es lo que lleva a la gente como yo a concluir que los economistas no puede ser tan bobos como parecen, nos deben estar vendiendo su basura sólo para caer bien a los tiranos. Si hay un libre mercado no regulado, entonces todo debe estar a la venta, incluida la vida, los niños, los órganos corporales, las especies en peligro de extinción, el aire que respiramos, y el planeta tierra. La idea clave es que el libre mercado pone todas estas cosas a la venta, y muy a menudo lo que el mercado libre valora muy poco (la capa de ozono, la explotación sexual de los niños), los seres humanos lo valoramos mucho. Si un economista está del lado del libre mercado, en este caso, entonces o bien es un tonto o un monstruo. O por lo menos un gran ignorante.
3. El artículo de Krugman se centra casi exclusivamente en las finanzas, y Keynes es su modelo. Pero hay en la economía hay algo más que las finanzas, y es la producción. Si usted desea saber lo que le ha pasado a la producción en EE.UU. en la última generación le sugiero que lea a Marx. Mi última lectura de Marx tuvo lugar en la clase de Estudios sociales, de la señora Ticknor, en 1962, cuando hice mi comentario de texto sobre "El Manifiesto Comunista" y mantuve a lo largo de todo él la misma falta de ortografía en la palabra bourgeois; sin embargo, nunca olvidé uno de sus análisis, y es que cuando los trabajadores ganan más dinero por su trabajo, los propietarios exportan sus fábricas a la periferia del mundo industrial a fin de mantener bajos los salarios. Este ciclo perenne significa que los trabajadores no pueden comprar lo que producen, y que el mercado para sus productos está siempre en otro lugar. Bienvenido a la carrera hacia el fondo. ¿Le preocupan a alguno de estos economistas los bienes reales, o su única idea de la actividad económica se limita a un juego de azar? Si el funcionamiento de las finanzas es lo único que tienen en cuenta, entonces por supuesto que los seducen las fórmulas matemáticas. Igual que a los tipos que apuestan y leen el Daily Racing Form. Esto último puede ser un también un trabajo para toda una vida, y más elegante si me apuran.
4. Y hablando de bienes, los economistas que se han dignado pensar en la fabricación se han resistido siempre a calcular los costes de las materias primas, calificándolos de factores externos. Por ejemplo, si llego a tu país con mi ejército, enormemente caro, y robo, o lo intento, el petróleo con el fin de convertirlo en gasolina y lanzar cada vez más contaminación de todo tipo a la atmósfera, entonces el costo de la guerra (en vidas, dinero y daños sociales y ambientales), el costo moral del robo a otros de un recurso, y el costo final para el planeta y los seres vivos del calentamiento global no entrarán, de acuerdo con la Economía, en el cálculo de los factores de coste del petróleo, porque esas cosas son factores externos y se consideran gratuitos. Bien, son gratuitos para los accionistas de Exxon pero no para el planeta. Se podría pensar que los economistas, como seres humanos, miran de vez en cuando a su alrededor y dicen “Caramba, algo externo está pasando." Pero no parece que lo hagan.
5. ¿Quién paga a estos tipos? Uno de los efectos profundos de la Economía de nuestros días es que los poseedores del dinero y el poder han abrazado una filosofía basada en la falta de sentimiento de culpa, en la ausencia de externalidades y en la idea de que al final todo irá bien, con la cual justifican sus propias y nefastas obras. Y los economistas, en su mayor parte, se han subido al carro. ¿El Aspen Institute? Ahí voy. ¿La Hoover Institution? No está en Kiev, ¿verdad? Oh, cierto, está en Palo Alto, California. Las palmaditas recíprocas en la espalda, la admiración mutua, y el forrarse los bolsillos de estos economistas y sus amigos bien colocados no tienen fin y son destructivos: el asunto se llama corrupción. Naomi Klein ha dado algunos notables ejemplos en La doctrina del shock. Pero no le digas a Alan Greenspan que no es más que una muestra de parásito corrupto de los que se deslizan por los más alfombrados salones: él está convencido de que es un intelectual. A menos y hasta que estos economistas miren dentro de sí mismos (¿tendrán un dentro de sí?) y comprendan la destrucción que han causado, seguirán vendiéndole a un público ávido (la clase dominante) que todo está bien, o pronto lo estará, o debería estar, o... lo que sea. Lo que ha creado esta confusión es una arrogante actitud de “aquí no pasa nada” al más alto nivel, y mientras siga siendo provechosa no hay esperanza para el resto de nosotros.
________________________________
Jane Smiley es novelista y comentarista estadounidense, ganadora del Premio Pulitzer en 1992 con la novela A thousand acres.
Este artículo fue traducido para Rebelión por S. Seguí. S. Seguí es miembro de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.
Fuente original: http://www.huffingtonpost.com
Jane Smiley
Me leí hasta la última palabra del artículo de Paul Krugman en el New York Times sobre el fracaso de la Economía como disciplina y de los economistas como grupo, y no estoy en desacuerdo con nada de lo dicho, pero entiendo que se deja en el tintero algunas de las principales cuestiones que también merecen discutirse y comprenderse para saber realmente lo que sucede en nuestro mundo.
1. Los estudiantes de especialidad británicos comprenden la naturaleza humana mejor que los economistas. Si, como Krugman dijo, el homo economicus es perfectamente racional, ¿a qué universidad fueron los tipos que acuñaron esta idea simplista, y por qué no leyeron por ejemplo, a Shakespeare, Locke, Rousseau, Hobbes, Dickens, Trollope, Proust, Zola o incluso Freud? Suponer a estas alturas que las personas son racionales en cualquier ámbito, y en particular en la consideración de su propio interés es ser dolorosa y agotadoramente ignorante. Las obras de todos estos escritores están llenas de personajes que actúan de forma irracional –que son crueles, codiciosos, egoístas, gruñones que estarían mucho mejor y vivirían una existencia más saludable si funcionaran como un actor racional. Émile Zola, en particular, dibuja la anatomía de nuestra era actual de miseria económica irracional, entre 1871 y 1893, en su serie de los Rougon-Maquart. En La jauría y El vientre de París describe los excesos más miserables. En El paraíso de las damas, relata cómo la distribuidora Amazon.com ha conducido a la ruina al librero independiente. En El dinero escribe acerca de la especulación financiera, y en El desastre lo hace sobre las guerras estúpidas en las que nos metemos. Si lees cualquiera de estos libros verás que plus ça change, plus c’est la même chose, con independencia de que los economistas sientan que están reinventando el mundo.
2. ¿Es la naturaleza humana, básicamente, buena o mala? Ningún economista puede iniciarse en su profesión sin tener en cuenta esta pregunta, y sin embargo todos parecen haberla omitido. Y todos ellos parecen pensar que la naturaleza humana es básicamente buena, de lo contrario no les sorprenderían los efectos de la desregulación. ¿Ninguno de estos chicos ha estado en Nápoles o en Moscú? ¿No ha visto nunca una película de James Cagney? Nunca puede haber una cosa llamada mercado libre, porque está en la naturaleza la tendencia a engañar, monopolizar y comprar a otros para acaparar el mercado. Esto es lo que lleva a la gente como yo a concluir que los economistas no puede ser tan bobos como parecen, nos deben estar vendiendo su basura sólo para caer bien a los tiranos. Si hay un libre mercado no regulado, entonces todo debe estar a la venta, incluida la vida, los niños, los órganos corporales, las especies en peligro de extinción, el aire que respiramos, y el planeta tierra. La idea clave es que el libre mercado pone todas estas cosas a la venta, y muy a menudo lo que el mercado libre valora muy poco (la capa de ozono, la explotación sexual de los niños), los seres humanos lo valoramos mucho. Si un economista está del lado del libre mercado, en este caso, entonces o bien es un tonto o un monstruo. O por lo menos un gran ignorante.
3. El artículo de Krugman se centra casi exclusivamente en las finanzas, y Keynes es su modelo. Pero hay en la economía hay algo más que las finanzas, y es la producción. Si usted desea saber lo que le ha pasado a la producción en EE.UU. en la última generación le sugiero que lea a Marx. Mi última lectura de Marx tuvo lugar en la clase de Estudios sociales, de la señora Ticknor, en 1962, cuando hice mi comentario de texto sobre "El Manifiesto Comunista" y mantuve a lo largo de todo él la misma falta de ortografía en la palabra bourgeois; sin embargo, nunca olvidé uno de sus análisis, y es que cuando los trabajadores ganan más dinero por su trabajo, los propietarios exportan sus fábricas a la periferia del mundo industrial a fin de mantener bajos los salarios. Este ciclo perenne significa que los trabajadores no pueden comprar lo que producen, y que el mercado para sus productos está siempre en otro lugar. Bienvenido a la carrera hacia el fondo. ¿Le preocupan a alguno de estos economistas los bienes reales, o su única idea de la actividad económica se limita a un juego de azar? Si el funcionamiento de las finanzas es lo único que tienen en cuenta, entonces por supuesto que los seducen las fórmulas matemáticas. Igual que a los tipos que apuestan y leen el Daily Racing Form. Esto último puede ser un también un trabajo para toda una vida, y más elegante si me apuran.
4. Y hablando de bienes, los economistas que se han dignado pensar en la fabricación se han resistido siempre a calcular los costes de las materias primas, calificándolos de factores externos. Por ejemplo, si llego a tu país con mi ejército, enormemente caro, y robo, o lo intento, el petróleo con el fin de convertirlo en gasolina y lanzar cada vez más contaminación de todo tipo a la atmósfera, entonces el costo de la guerra (en vidas, dinero y daños sociales y ambientales), el costo moral del robo a otros de un recurso, y el costo final para el planeta y los seres vivos del calentamiento global no entrarán, de acuerdo con la Economía, en el cálculo de los factores de coste del petróleo, porque esas cosas son factores externos y se consideran gratuitos. Bien, son gratuitos para los accionistas de Exxon pero no para el planeta. Se podría pensar que los economistas, como seres humanos, miran de vez en cuando a su alrededor y dicen “Caramba, algo externo está pasando." Pero no parece que lo hagan.
5. ¿Quién paga a estos tipos? Uno de los efectos profundos de la Economía de nuestros días es que los poseedores del dinero y el poder han abrazado una filosofía basada en la falta de sentimiento de culpa, en la ausencia de externalidades y en la idea de que al final todo irá bien, con la cual justifican sus propias y nefastas obras. Y los economistas, en su mayor parte, se han subido al carro. ¿El Aspen Institute? Ahí voy. ¿La Hoover Institution? No está en Kiev, ¿verdad? Oh, cierto, está en Palo Alto, California. Las palmaditas recíprocas en la espalda, la admiración mutua, y el forrarse los bolsillos de estos economistas y sus amigos bien colocados no tienen fin y son destructivos: el asunto se llama corrupción. Naomi Klein ha dado algunos notables ejemplos en La doctrina del shock. Pero no le digas a Alan Greenspan que no es más que una muestra de parásito corrupto de los que se deslizan por los más alfombrados salones: él está convencido de que es un intelectual. A menos y hasta que estos economistas miren dentro de sí mismos (¿tendrán un dentro de sí?) y comprendan la destrucción que han causado, seguirán vendiéndole a un público ávido (la clase dominante) que todo está bien, o pronto lo estará, o debería estar, o... lo que sea. Lo que ha creado esta confusión es una arrogante actitud de “aquí no pasa nada” al más alto nivel, y mientras siga siendo provechosa no hay esperanza para el resto de nosotros.
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Jane Smiley es novelista y comentarista estadounidense, ganadora del Premio Pulitzer en 1992 con la novela A thousand acres.
Este artículo fue traducido para Rebelión por S. Seguí. S. Seguí es miembro de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.
Fuente original: http://www.huffingtonpost.com
La G20 en Pittsburgh y el desafío ambiental y financiero

Cuando se reunieron en Washington en noviembre del año pasado estaba aún reciente el colapso del sistema financiero con la quiebra de Lehman Brothers. Aquella cita, dirigida por un derrotado presidente Bush, arrojó débiles respuestas, pues hasta el momento imperaba la idea de que la crisis era leve y transitoria. La cita de abril, en Londres, se hizo en un contexto aún más complejo y con la casi totalidad de los países en recesión, por lo que sus acciones fueron más audaces y determinantes.
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miércoles, 23 de septiembre de 2009
Lecturas
Indicador válido: el oro, en Brújula económica.
Fekete: la desconfianza en el dólar causará un "colapso monetario", Libertad Digital
Construcción de alternativas, en Brújula económica.
Teatro y capitalismo: cómo hacer un drama de la crisis económica, Michael Billington, Sin Permiso
FMI: la crisis afectará crecimiento mundial al menos siete años, La Jornada.
México: La recesión en el primer semestre de 2009, sin precedente en 26 años, La Jornada
Desempleo en México sigue aumentando, Tintero económico.
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Fekete: la desconfianza en el dólar causará un "colapso monetario", Libertad Digital
Construcción de alternativas, en Brújula económica.
Teatro y capitalismo: cómo hacer un drama de la crisis económica, Michael Billington, Sin Permiso
FMI: la crisis afectará crecimiento mundial al menos siete años, La Jornada.
México: La recesión en el primer semestre de 2009, sin precedente en 26 años, La Jornada
Desempleo en México sigue aumentando, Tintero económico.
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martes, 22 de septiembre de 2009
La crisis económica: El emperador está desnudo
Este documental en cinco partes es un revelador trabajo que analiza el impacto que la crisis financiera está tomando en todo el mundo. Y aunque hay medios de comunicación que nos dicen que la crisis se bate en retirada, lo cierto es que este fenómeno está recién comenzando. Este documento visual merece verse para comprender parte de lo que está ocurriendo.
Parte 2
Parte 3
Parte 4
Parte 5
La bomba de tiempo de la deuda pública global

Aunque las bolsas, el sistema financiero y algunos economistas ortodoxos intentan transmitir señales de que la recuperación es sólida (como Bernanke), lo cierto es que los datos reales dejan bastante que desear. La economía mundial va de mal en peor y esto, señores, tiende a agravarse. Colapsada totalmente la política monetaria, tanto en sus medidas convencionales como no convencionales (la tasa de interés, objetivo prioritario del régimen monetarista se encuentra en torno a cero, y tiene para un año más en esos niveles), ha superado el límite de su eficacia, por lo que no ha quedado otro instrumento de estabilización que la polìtica fiscal. y he aquí los resultados: los déficit públicos se han disparado a más del doble de un año atrás.
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Este ha sido el costo de evitar una Gran Depresión como en los años 30, pese a que hubo muchas crisis financieras de las cuales se pudo tomar lecciones. El gráfico interactivo de Economist Intelligence Unit, nos da cuenta de “la bomba de tiempo” que tiene la economìa mundial, fundamentalmente por el enorme incremento de los déficit públicos. A modo de ejemplo, España, que el 2007 tenía una deuda pública de 555 mil millones de dólares (36,2% del PIB, bastante por debajo de la media europea), llegará este año a 829 mil millones de dólares (58,3% del PIB), y el 2010 a 1,1 billones de dólares (75,9% del PIB), con un endeudamiento percápita de 23.962 dólares.
De acuerdo a la gráfica, los países que tienen un endeudamiento público mayor presentan color oscuro, mientras los países que tienen un endeudamiento público más leve, un tono celeste. Los países de la zona europea como Francia, Italia, el Reino Unido y Alemania, superarán el 2010 una deuda pública de 80% el PIB. Japón, un país emblemático por iniciar esta crisis en los años 90 y tener ya una década perdida, llegará el 2010 a una deuda pública de dos veces su PIB (199%) y un endeudamiento percápita de 79.381 dólares. Para el caso de Estados Unidos, la deuda pública el año 2007 alcanzaba 5 billones de dólares (36,9% del PIB), y llegará el 2010 a 8,9 billones de dólares (60,3% del PIB). Cabe hacer notar que hablamos sólo de la deuda pública, la deuda privada, en Estados Unidos y otros países, es tres veces mayor.
El “reloj” de la deuda pública mundial llega en el momento de colgar este post a una cifra superior a los 35,1 billones de dólares, lo que representa 5.400 dólares por cada habitante del planeta. Hecho que se hace aún más dramático si consideramos que el 40% de la población mundial vive con menos de 2 dólares diarios. De ahí la importancia que adquiere el tema de la desigualdad que comentábamos ayer. El modelo económico de los últimos 30 años ha globalizado la miseria, un hecho que viene a ensombrecer la tan ansiada “recuperación”.
Estos niveles de endeudamiento público son altamente peligrosos. Las nociones conocidas de “ahorro” e “inversión” se verán fuertemente trastocadas y dañarán el consumo y la demanda mundial. Clarísimo resultado de las polìticas de libre comercio que beneficiaron a unos pocos. Todo esto no hace más que demostrar que la estructura ponzi del sistema financiero, advertida en los años 70 por Hyman Minsky, y a quien la prepotencia de la época desterró, engendró un problema económico que se prolongará por varios años. Estamos parados sobre una bomba de tiempo. Mire el reloj y olvídese.
Aumenta la desigualdad en el mundo
Pese a todos los designios,la desigualdad sigue aumentando. En las últimas tres décadas, con amplio predominio del neoliberalismo económico en el mundo, la desigualdad se ha acentuado. Hay crecimiento económico, pero cada vez la distribución es peor. Los gobiernos de la concertación han sido incapaces de cumplir el objetivo establecido en 1990 del "crecimiento con equidad". Así es como chile ha llegado a ser el país top en desigualdad. Pero el problema de fondo es otro la inequidad, la desigualdad y la mala distribución de los recursos que genera el crecimiento económico, es una de las características del neoliberalismo, que sabe hacer suyas las asimetrías del mercado para obtener ventaja.
Lea un interesante post sobre este tema en El Blog Salmón Tres décadas de mayor desigualdad
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Publicado por
mamvas
en
12:45 a.m.
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Tags:
Coeficiente de Gini,
Desigualdad,
Economía Mundial
lunes, 21 de septiembre de 2009
Lecturas
La crisis del capitalismo especulativo, Mario Soares, El País.
Pesadilla en California, Timothy Garton Ash. El País.
Chavez advierte que la crisis financiera puede agravarse, 7días.com.
La crisis cuesta US$10.000 por persona, kaosenlared.net
Creciente desempleo marca la tercera ola de la crisis
, La razón
Auge y caída del delirio financiero, Albin Senghor. Attac
Pesadilla en California, Timothy Garton Ash. El País.
Chavez advierte que la crisis financiera puede agravarse, 7días.com.
La crisis cuesta US$10.000 por persona, kaosenlared.net
Creciente desempleo marca la tercera ola de la crisis
, La razón
Auge y caída del delirio financiero, Albin Senghor. Attac
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