viernes, 27 de marzo de 2009

Cepal da cuenta de los efectos de la crisis y sugiere mayor regulación en el sistema financiero

Un fuerte efecto sobre las economías de América Latina tendrá la actual crisis financiera internacional y la actual coyuntura demuestra la necesidad de mejorar el tratamiento del riesgo y la regulación de los mercados. En dos documentos publicados hoy por la Cepal, se analizan los antecedentes, causas y lecciones que se pueden extraer de este período de turbulencia sistémica.

En el documento, La actual crisis financiera: Vino añejo en nuevos odres, o ¿será distinto esta vez para América Latina? (The current financial crisis: Old wine in new goatskins or is this time different for Latin America?), los economistas Ramón Pineda, Esteban Pérez-Caldentey y Daniel Titelman revisan el comportamiento económico de los países durante episodios anteriores de crisis internacionales, como la crisis de la deuda en América Latina (1980-83), la de ahorro y préstamos en Estados Unidos (1987-91), la mexicana (1994-95), la ruso-asiática (1997-99) y la argentina (2001-2002).

El impacto de las crisis financieras en la región está estrechamente relacionado al grado en que el financiamiento externo se torna escaso y costoso, y a la magnitud de las turbulencias en el comercio internacional. Las crisis financieras han tenido efectos profundos, extensos y generalizados en la región, con independencia de las características de los países y de sus condiciones iniciales.

Tras aportar datos que reflejan los efectos de la actual coyuntura en América Latina, los autores del informe concluyen que, al igual que en anteriores ocasiones, estas economías sufrirán profundos efectos negativos de manera generalizada, sin importar su grado de conexión con los mercados financieros internacionales, su nivel de apertura al comercio externo, o sus condiciones iniciales.

Como ejemplo citan que el promedio regional de PIB per cápita cayó en un rango entre 1,2% durante la crisis argentina y un 12,6% durante la crisis de la deuda. En tanto, la inversión cayó entre 13,7% en las crisis mexicana y argentina, y un 46,6% durante el episodio de la crisis de la deuda. El financiamiento externo también sufrió caídas importantes en estas ocasiones.

En el caso de las turbulencias actuales, desde el segundo semestre de 2008 los flujos de capitales privados a la región han disminuido, e incluso se han revertido en algunos países. Para este año se estima que estos recursos serán un 50% inferiores a los de 2008, y el comercio global declinará cerca del 9%.

En otro documento de la CEPAL La crisis sub-prime en Estados Unidos y la regulación y supervisión financiera: lecciones para América Latina y el Caribe, Sandra Manuelito, Filipa Correia y Luis Felipe Jiménez, señalan que el deterioro del proceso crediticio, la insuficiente supervisión y las fallas en la autorregulación de los mercados financieros en Estados Unidos están en la raíz de la crisis económica global.

Una de las causas de la actual crisis financiera ha sido la falta de regulación y supervisión de los mercados financieros, que crearon una excesiva expansión del crédito y una temeraria toma de riesgos. Además, en América Latina han surgido intermediarios cuya regulación y supervisión es insuficiente y son factores potenciales de inestabilidad. Por ello, agrupan en cuatro grandes áreas las lecciones que América Latina puede sacar en cuanto a los aspectos regulatorios internos:

1. La necesidad de un enfoque macro-prudencial complementario al actual enfoque regulatorio, con una perspectiva global para la regulación financiera que se preocupe del comportamiento del conjunto del sistema financiero y no sólo de las actuaciones individuales de algunas instituciones.
2. La disminución de la retroalimentación por parte de las instituciones particulares tanto de los períodos de auge económico, como los de recesión.
3. La ampliación del ámbito tradicional de la regulación y supervisión a toda institución financiera que tenga el potencial de afectar al conjunto de la economía.
4. Ciertos aspectos de la relación entre las agencias calificadoras de riesgo, las empresas de auditoría externa y las instituciones financieras que derivan en un deficiente tratamiento del riesgo.

El actual marco regulatorio requiere ser complementado por una visión más amplia, que reconozca como factores detonantes de crisis financieras a la acumulación de desequilibrios macroeconómicos, el endeudamiento y la cocentración del crédito. Se deben adoptar mecanismos y políticas que contrarresten el comportamiento procíclico de los sistemas financieros que exacerba las fluctuaciones económicas y no amortigua los efectos que se derivan de los períodos de auge y depresión.

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