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martes, 5 de mayo de 2015

Los nocivos efectos de los tratados de libre comercio

Andrés Peñaloza, Alainet

En abril se reportaron protestas internacionales contra los tratados de libre comercio (TLC´s), esas malditas constituciones que otorgan plenos derechos y garantías a los inversionistas privados y empresas transnacionales pero nulas obligaciones.

Los convocantes –fundamentalmente organismos no gubernamentales, sindicatos y partidos políticos en 45 países- pronosticaban unas 750 acciones alrededor del orbe. Aunque la mayoría de manifestaciones se registraron en ciudades europeas como Berlín, Múnich; Leipzig, Stuttgart, Francfort, Madrid, Varsovia, Praga, Helsinki, entre otras, también se habían planeado acciones en ciudades de Estados Unidos, Brasil, Colombia, Burkina Faso, Zimbabue, Pakistán y Bangladesh.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Ha-Joon Chang: "TLC no han generado crecimiento ni bienestar"

El economista coreano Ha-Joon Chang, autor de La patada a la escalera, se encuentra en México para dictar una serie de conferencias. En este artículo publicado hoy en el diario La Jornada, señala que los Tratados de Libre Comercio no han resuelto los problemas principales de la economía dado que no han generado ni crecimiento ni bienestar social.

La Jornada, México.
La decisión política de integrar la economía mexicana con la de Estados Unidos y Canadá en una zona de libre comercio fue fallida en términos de generar crecimiento económico y bienestar social. Ahora mismo, cuando la crisis causó en el país la mayor contracción productiva del continente, se aprecia precisamente una falta de decisión política para buscar alternativas al bajo crecimiento, sostuvo el académico de la Universidad de Cambridge, Ha-Joon Chang, especialista en temas de desarrollo.

Ha-Joon Chang se dedica al estudio de las políticas que llevaron a los países del este de Asia a mantener el crecimiento sostenido, que les ha permitido revertir el subdesarrollo en que vivían hace cuatro décadas. Asesor en temas de desarrollo económico del gobierno de Vietnam (va a participar en el diseño de un plan para la política de crecimiento de la próxima década), del de su propio país, Corea del Sur, y del Partido Comunista Chino, asegura que en México hace falta una discusión, una definición de políticas económicas que reviertan dos décadas de bajo crecimiento.

En el contexto de su visita a México, en la que dará conferencias en la Facultad de Economía de la UNAM, en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, dijo en entrevista con La Jornada que el país ha perdido décadas en materia de desarrollo económico, “y si no se pone a pensar seriamente en el tema, si no lo discute, menos podrá generar soluciones

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En los últimos 20 años el planteamiento del incremento de la productividad y el desarrollo se ha olvidado. Lo único que ha importado a políticos y teóricos son los derechos de propiedad, hacer dinero, los equilibrios macroeconómicos y todo lo demás dejarlo a los mercados. Pero se ha demostrado que los mercados sólo pueden hacer cambios marginales; que los cambios estructurales importantes siempre requieren intervención pública. Es el caso de la actual crisis de la industria automotriz en Estados Unidos. Al final de cuentas, para que pueda ser competitiva va a haber intervención pública para hacer los cambios importantes que el mercado por sí mismo no puede”, expuso el catedrático de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido.

A lo mucho que ha llegado la teoría económica en estos últimos 20 ó 30 años es a decir que los mercados no resuelven la pobreza, y para ello se se crean políticas asistencialistas como el programa Oportunidades, que simple y sencillamente mantienen a la pobreza tal cual, pero no resuelven el problema, destacó.

Es en este sentido que puntualiza la relevancia de las decisiones políticas. El desarrollo, dice, siempre ha estado relacionado con una determinación del Estado. Por ejemplo, menciona, la producción de automóviles en Japón. Ese país no tiene territorio para todos los autos que produce, pero se decidieron a hacer, y asumieron pérdidas durante décadas, porque sabían que de esa manera obtendrían ganancias del mercado internacional. O en el caso de los teléfonos celulares. Gobierno y empresarios se pusieron de acuerdo y sobrellevaron 17 años de pérdidas antes de que la industria fuera exitosa en el mundo.

El de México es el ejemplo a la negativa: el país se abrió en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte pensando que vendrían empresas a invertir y eso generaría desarrollo. Pero tal cosa no ha pasado. Lo que se requiere es una voluntad política para que efectivamente pueda haber desarrollo, y si esas decisiones no se toman, simplemente no habrá crecimiento.

El académico destaca la baja inversión en México en ciencia y tecnología, menos de medio punto del PIB al año, como uno de los lastres al desarrollo, sobre todo cuando naciones con las que compite en los mercados internacionales, como Corea o China invierten 3 y 1.5 por ciento de su PIB, respectivamente.

–¿De qué manera un país golpeado por crisis y con carencias presupuestales como México puede lograr una competencia exitosa con otras naciones?

–No debemos subestimar lo que ha hecho México. Es un país donde se han desarrollado muchas capacidades. El problema es que todo está aislado, no tiene un objetivo estratégico ni una estrategia para efectivamente unir estos esfuerzos y dirigirlos a un objetivo definido de largo plazo.

Se debe entender, plantea, que el motor de la economía debe estar adentro de los países, que la actividad exportadora es un complemento del mercado interno. Y también es necesario aumentar la inversión en infraestructura, en educación, en lo que se llaman activos sociales.

–Hay algunos países de América Latina que precisamente buscan hacer crecer su mercado interno. ¿Qué pasa con México?

–Es muy importante darse cuenta de que, a diferencia de México, en otras naciones de América Latina hace al menos una década se inició un proceso de cambio, en términos de cómo se entiende la política y el desarrollo económico. La mentalidad de los dirigentes de países como Argentina, Uruguay, Brasil, Ecuador ha cambiado y se piensa más en la necesidad de desarrollar motores internos.

Desgraciadamente en México la decisión tomada a principios de los 90 de ingresar al TLCAN alejó al país de América Latina, y por lo tanto de los cambios que se están dando en la región. Pero hay que entender que la clave de los cambios en América Latina es la dinámica política interna en esos países y que en México no se ha dado una dinámica que permita elegir gobiernos con una visión política distinta.

–En México el gobierno, empresarios y algunos partidos políticos piensan que una forma de modernizar la economía es, por ejemplo, flexibilizar leyes laborales y liberalizar más la economía. ¿Usted qué piensa?

–Simplemente veamos la historia económica. Países como Alemania y Suecia tienen más reglamentos en sus mercados laborales y siguen siendo de primer mundo. Comparado con esas dos naciones, el mercado laboral de México es muy libre. Ese no es el problema. Se está equivocando el debate: si un paciente está muy enfermo, como la economía mexicana, presentará diversos malestares, le dolerá la cabeza y una pierna, pero si está malo del corazón el debate no es cómo curar la cabeza o la pierna, sino el corazón.

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