sábado, 28 de febrero de 2026

Entre robots e innovación, Merz descubre la China que Europa ha ignorado

Mientras Europa lucha y la competencia global se acelera, Berlín espera que China busque un socio para compensar las decisiones europeas fallidas

Equipo editorial de l'Anti-Diplomático

La visita del canciller alemán Friedrich Merz a China terminó con una imagen destinada a pasar a la historia: el líder europeo de una importante potencia manufacturera observando de cerca, casi con curiosidad estudiantil, un componente de los robots avanzados producidos en Hangzhou. Sucedió - como informes el Diario del Pueblo - en la planta de Unitree Robotics, donde robots humanoides han dado lugar a demostraciones de artes marciales y peleas simuladas, bajo la atenta mirada del canciller. Un gesto simbólico que, según analistas chinos, habría sido impensable hace sólo treinta años.

Al llegar a Beijing para su primera visita oficial a China desde que asumió el cargo, Merz también fue el primer líder extranjero que Beijing recibió en el Año del Caballo. El último día del viaje combinó tecnología de vanguardia y referencias culturales. Por la mañana el Canciller visitó el Museo del Palacio, paseando entre los muros rojos y los tejados dorados de la antigua Ciudad Prohibida. Según la prensa alemana, durante la visita Merz citó un verso de Friedrich Schiller, que da testimonio de un diálogo cultural entre Alemania y Oriente que tiene sus raíces en los siglos.

Del patrimonio imperial al futuro de la industria. Antes de volar a Hangzhou, Merz probó un nuevo Mercedes-Benz Clase S en Beijing, experimentando de primera mano el sistema de conducción asistida L2 urbana y de carretera desarrollado con la empresa tecnológica cina Momenta. «Es increíble», comentaba, elogiando la sinergia entre la ingeniería alemana y la innovación digital china.

En Hangzhou, un bullicioso centro tecnológico, el canciller se mudó en un sedán Hongqi, otra señal de preocupación para la industria local. En la planta de Unitree, el fundador Wang Xingxing describió los procesos y aplicaciones de fabricación de robots y calificó la visita como una oportunidad para abrir nuevas colaboraciones con empresas alemanas en el campo de la robótica inteligente. Por la tarde, Merz también hizo escala en las plantas de Siemens Energy, profundizando en los últimos avances en el sector energético.

En las redes sociales, el Canciller compartió imágenes junto a un robot humanoide, con la esperanza de que el Año del Caballo traiga energía, crecimiento y expansión de la cooperación económica entre Alemania y China. Pero junto al entusiasmo, no ha faltado la cautela: para fortalecer las relaciones económicas, escribió Merz, se necesitan igualdad de condiciones, transparencia, confiabilidad y respeto por reglas comunes.

En Hangzhou, el Canciller se reunió con representantes de diez empresas chinas activas en sectores que van desde la fabricación tradicional hasta la inteligencia artificial, desde robots humanoides hasta vehículos de nueva energía. Según los medios locales, estas empresas encarnan tanto la trayectoria industrial de China como las nuevas direcciones de la cooperación chino-alemana. La visita, ampliamente compartida en las redes sociales chinas, fue leída como una clara señal política. «Hangzhou es la China con la que Alemania quiere conectarse», escribió un usuario, hablando de una reunión estratégica entre la Industria 4.0 de Alemania y la potencia digital de China.

El tono de los comentarios también pareció haber cambiado en Alemania. Radiodifusores como ZDF han señalado que, a diferencia de la década de 1980, cuando los fabricantes de automóviles alemanes trajeron tecnología a China, hoy en día suelen ser los socios chinos quienes impulsan la innovación en software y baterías. Periódicos especializados han observado que la definición de “rival sistémico” ya no parece adecuada para describir la relación bilateral.

El capítulo de automoción fue central. Además de la prueba en carretera de Mercedes, Merz también estuvo acompañado a China por el número uno del Grupo BMW, Oliver Zipse. Durante la visita, BMW firmó un memorando de entendimiento con Contemporary Amperex Technology Co. en Beijing, fortaleciendo la ya profunda cooperación en el sector de las baterías. «Aquellos que ignoran el mercado chino y el potencial innovador corren el riesgo de perder oportunidades decisivas», dijo Zipse según reportado del periódico Global Times.

Los expertos destacan cómo la industria automovilística, en plena transformación vinculada a la inteligencia artificial y al big data, representa una de las áreas de mayor complementariedad entre China y Alemania. Desde la investigación hasta el desarrollo, desde la producción hasta las normas, las posibilidades de colaboración siguen siendo amplias. Las cifras confirman la tendencia: en 2025, el comercio entre los dos países alcanzó los 1,51 billones de yuanes, un aumento anual del 5,2%. Alemania siguió siendo el primer socio comercial de China en Europa, mientras que Pekín volvió a ser el mayor socio comercial de Berlín a nivel mundial.

En este marco, sin embargo, el giro alemán y, en general, europeo hacia Pekín parece ser todo menos el resultado de una estrategia con visión de futuro. Las decisiones políticas y económicas de los últimos años, en medio de rigideces ideológicas, errores de juicio geopolíticos y una gestión absurda de las transiciones energéticas e industriales, han contribuido a que Alemania y Europa caigan en una profunda crisis, con un crecimiento débil, una competitividad en declive y cadenas de suministro tensas. Es en este contexto que el regreso a China también adquiere un carácter oportunista: con Donald Trump de regreso en la Casa Blanca y nuevas tensiones transatlánticas, Berlín y Bruselas parecen haber redescubierto repentinamente el valor de la asociación con Beijing. No tanto para una revisión real a largo plazo,cuánto por la necesidad de compensar el creciente aislamiento y tapar una crisis que, en gran medida, es el resultado de decisiones profundamente equivocadas tomadas en Europa y contrarias a los intereses de los pueblos europeos.



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