viernes, 17 de agosto de 2018

Un error técnico de construcción pudo ser la causa del derrumbe del puente de Génova

Andrea Leoni, el Periódico

El derrumbe del puente Morandi de Génova conmocionó a todo el mundo, luego de que se cayeron los dos carriles de unos 100 metros de longitud cada uno, sepultando bajo los escombros a varios vehículos, casas y personas. Hasta ahora las autoridades confirmaron 35 muertos y varios heridos, pero la estructura de 1.182 metros de longitud y una altura de 90 metros, fue construida en la década de los años sesenta del siglo pasado y según los expertos, las técnicas utilizadas en esos años pudieron ser el motivo de esta tragedia.

Para el arquitecto genovés Diego Zoppi, miembro del Consejo Nacional de Arquitectos de Italia, lo que ahora es considerado un error técnico por el peligro que representa el deterioro de los materiales con el paso de los años, en aquellos tiempos eso era un tema inadvertido.

"El problema del puente Morandi es que los tirantes están construidos en concreto y no en metal, y en los años 60 no se tenía en cuenta que el concreto se degrada y luego colapsa", dijo el experto, por lo que el peligro de derrumbes está subestimado.

"Hace 50 años había una confianza ilimitada en el hormigón, se creía que era eterno. Pero se comprendió luego que solo dura algunas décadas", aseguró Zoppi por lo que las obras construidas en aquella época están llegando a una “edad de riesgo”.

Las decisiones fatales

Para el arquitecto genovés, el ingeniero Riccardo Morandi fue “un gran experto en estructuras, pero con el puente sobre el Polcevera tuvo que forzar la estática”, ya que una estructura así es “sostenido por tirantes de metal y Morandi con su gran competencia en materia de estática, quiso hacerlo en concreto”, lo que en su momento fue considerado una innovación técnica y el “puente fue comentado por esto mismo en las revistas especializadas”.

Pero en esa época aún no podían prever que esto era “una solución arriesgada, porque el cemento trabaja en compresión y lo que no se tenía en cuenta en la época es que, con las continuas vibraciones del tránsito, el cemento se microagrieta y deja pasar el aire, que alcanza la estructura interna de metal y la hace oxidar”, debilitándolo poco a poco.

Zoppi, explicó que “por lo tanto falla la función original del cemento, que debería proteger el metal. Por este motivo el puente siempre requirió grandes trabajos de mantenimiento. Era muy costoso de gestionar".

Pero para este arquitecto, esta tragedia se puede repetir si no se toman las medidas necesarias, ya que "la Italia construida en los años 50 y 60 necesita con urgencia reestructuración. El peligro de derrumbes está subestimado. Las obras construidas en aquella época están llegando a una edad de riesgo", lo que quedó comprobado con la tragedia del puente Morandi en Génova.

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