miércoles, 27 de noviembre de 2019

Carlos Pérez Soto: ¿Por qué rechazar el acuerdo “parlamentario"?



Carlos Pérez Soto

Este viernes 15 de noviembre, de madrugada, después de una negociación que ellos mismos relataron como difícil y tensa, un grupo de parlamentarios firmó un acuerdo “por la paz social y la nueva constitución”. En pocas horas el ministro del Interior lo aceptó y celebró plenamente, el presidente de la República ratificó esa aceptación con alegría, insinuando de pasada que la alternativa era volver a declarar Estado de Emergencia. Dos días después 244 abogados constitucionalistas declaran que es una oportunidad que no se puede desperdiciar y que ni siquiera la condición de un quórum de 2/3 para los acuerdos en la Convención Constituyente les parece demasiado grave.

¿Por qué es necesario rechazar este acuerdo?

¿Es posible formular un camino que lo recoja y vaya más allá de él?

1. Es necesario rechazar este acuerdo, en primer lugar, porque ha surgido de una instancia completamente informal constituida a espaldas de todo canal de representatividad democrática. No es un acuerdo del Parlamento, como institución. No está firmado por todas las fuerzas políticas presentes en el Parlamento. Tampoco es un acuerdo formal entre un grupo de partidos políticos. Incluso algunos de sus firmantes han sido cuestionados por los propios movimientos políticos que se supone representan. Lo que ha ocurrido es que un simple grupo de parlamentarios, a título particular, se han arrogado la representatividad de sectores enteros de la sociedad, sin la menor consulta. Podemos asumir que algunos representarían a los empresarios, al poder económico, que otros representarían a los sectores medios o a la opinión de los chilenos moderados, incluso que habría entre ellos alguno que representaría a los sectores de izquierda o centro izquierda. Sin embargo, todo esto es simplemente un conjunto de supuestos: ni los empresarios, ni los sectores moderados, ni siquiera los militantes de los propios partidos involucrados, han sido consultados.

martes, 26 de noviembre de 2019

José Maza: Chile es la Corea del Norte del Capitalismo"



El astrónomo y Premio Nacional de Ciencias Exactas, José Maza habló anoche en Última Mirada sobre el estallido social y comenta “que una casta pequeña trate a la inmensa mayoría de la población como si fueran una basura" fue el detonante. Además, señala que le parece "equivocado haber sacado a los militares a la calle para detener los desórdenes. No tienen la preparación ni el equipamiento para hacerlo”.
También afirma que los verdaderos saqueos los han cometido durante décadas las AFP, las Isapres, las Farmacias y autopistas concesionadas, entre otras empresas. Por eso concluye que el modelo económico chileno "es la Corea del Norte del Capitalismo"

La élite política y económica es la responsable de la grave crisis social que vive Chile



La Directora de la Bolsa de Comercio de Santiago, Jeannette von Wolffersdorff, renunció a su cargo el pasado 15 de noviembre tras señalar que en la actual crisis social que vive Chile, los grandes responsables son las élites económicas y políticas del país y sus "dificultades" para superar un "estrecho pensamiento grupal" que le ha dificultado empatizar con la realidad que viven las grandes mayorías del país. De acuerdo a la directora del Observatorio del Gasto Fiscal, la empresa ha sido parte del problema, "por los abusos que ha habido", pero también apunta al Estado, que "tampoco ha sido un actor creíble y también ha pecado por falta de eficiencia, eficacia y corrupción. No hay ningún actor que se salve en este momento a nivel sistémico", sentenció.

Este lunes, la directora ejecutiva del Observatorio Fiscal, reiteró su punto y, en entrevista con El Mercurio, explicó a qué se refería con sus palabras tras su renuncia.

"Me refiero al estrecho pensamiento grupal, a la falta de diversidad en los grupos y en las empresas, que es crónico. Una raíz del conflicto es esta falta de diversidad. Todos los sistemas que usa esta élite, de la cual soy parte, es como vivir en otro país”, dijo la ingeniera comercial.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Ola de Violencia sacude Chile


Daniel Matamala, La Tercera

En 1948, el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán generó el Bogotazo, uno de los estallidos paradigmáticos de las ciudades de la furia de América Latina: el Cordobazo argentino en 1969, el Caracazo venezolano de 1989, el Santiagazo chileno de 2019.

Con el Bogotazo comenzó un período histórico que los colombianos bautizaron con un nombre que lo dice todo: “La Violencia”.

En estos días en que Colombia imita la protesta chilena, en su arista pacífica cantando “El baile de los que sobran”, y también en su reguero de vandalismo contra el transporte público, conviene dar vuelta la mirada y sacar lecciones de La Violencia.

De la rabia pura del Bogotazo se pasó al enfrentamiento entre milicias liberales y conservadoras. Luego, la violencia mutó a agentes de terrorismo del Estado, guerrillas marxistas como las FARC, bandoleros rurales, delincuentes comunes, carteles de narcotráfico como los de Cali y Medellín, paramilitares de derecha como las AUC, facciones irregulares del gobierno, tropas privadas, insurgentes urbanos como el M-19…

martes, 19 de noviembre de 2019

El experimento neoliberal incubó la crisis en Chile

Las décadas de fundamentalismo del libre mercado son la causa de la crisis actual en Chile. Abordar los asombrosos niveles de desigualdad requerirá una ruptura con el dogma neoliberal, un movimiento inconcebible para el multimillonario presidente del país



Anna Kowalczy, Jacobin

El color rojo en el mercado bursátil chileno y el desplome del valor del peso no han sido causados ​​por déficits fiscales, burbujas económicas o la postura política del gobierno. Por el contrario, Chile ha sido elogiado por la solidez de sus políticas macroeconómicas y fiscales, así como por la fortaleza de sus sectores financieros y bancarios. Su actual gobierno de derecha, encabezado por el multimillonario presidente Sebastián Piñera, es un defensor de la inversión extranjera y ha llegado a prometer beneficios para los contribuyentes corporativos.

Los orígenes del malestar económico actual son sociales. El modelo económico fundamentalista de libre mercado de Chile, con sus desigualdades extremas, el aumento de los costos de vida y la volatilidad, ha llevado a la gente a la desesperación. Con el gobierno apoyando cada vez más a los intereses corporativos, un creciente sentido de la injusticia ha llevado a la gente a salir a las calles. Se necesitará un cambio estructural profundo para satisfacer sus necesidades.

La agenda neoliberal


El modelo económico de Chile, con sus políticas monetarias y fiscales "responsables", fomenta fundamentalmente la desigualdad. Se basa en un gasto social bajo, medidas redistributivas débiles, una economía basada en la extracción de recursos económicos, la privatización del agua y un sector privado fuerte responsable de la provisión de servicios sociales.

lunes, 18 de noviembre de 2019

Crisis en Chile: ¿Dónde está el piloto?


Luis Nitrihual Valdebenito, Público

Los antecedentes son brutales. En casi un mes de movilizaciones, el último reporte del Instituto de Derechos Humanos de Chile da cuenta de mas de 200 mutilaciones oculares. En algunos casos se trata de la pérdida de un ojo y en otros, directamente de la ceguera. Otros datos concretos: 23 muertos; 2000 personas heridas; 192 hombres y mujeres sometidos a torturas; 52 querellas por violencia sexual, detenciones de menores de edad, inusitada violencia y agresividad de la policía. Un record funesto, pues en el caso de quienes perdieron sus ojos son jóvenes que se han estado manifestando desde el 17 de octubre para conseguir una Nueva Constitución, a través de una Asamblea Constituyente.

Hace apenas unos días, un audio filtrado del General de Carabineros Mario Rozas daba cuenta de la decisión de apoyar a su tropa de manera irrestricta: “a nadie voy a dar de baja por procedimiento policial”, señalaba de manera tajante. Dos cosas se pueden señalar de esta filtración, lo primero es obviamente la ausencia de una mirada que de cuenta de respeto a los derechos humanos y aplicación de mínimos protocolos de buen trato. Lo segundo es la falta de cohesión interna dentro de la misma institución. Tras este audio, grave dada la situación de violencia salvaje por parte de la policía, el gobierno ha guardado un riguroso y agraviante silencio. Piñera se concentra en cambio en los hechos de violencia ejecutados por delincuentes que, aprovechando los masivo del movimiento social, han saqueado y quemado lugares a lo largo de todo Chile.

Manuel Castells: "Hay una falta de confianza en la democracia liberal tal y como ésta existe"


El destacado sociólogo y economista español visitó Chile para ver de cerca el estallido social que sacude al país hace ya casi un mes. El académico explicó que el fenómeno no es algo excepcional, sino que es una tendencia global y, a su juicio, el gran problema es el capitalismo, "que si bien genera crecimiento, produce mucha desigualdad, lo que lo hace muy inestable y con cuadros de crisis recurrentes". Bajo esa premisa, el intelectual apuntó a una "crisis de la gestión de la crisis” producto de la falta de credibilidad y legitimidad de las instituciones y procedimientos democráticos. A raíz de esto, dijo, "se produce un bloqueo y los ciudadanos, al advertir eso, optan por salirse del marco, lo desbordan y ahí vienen las explosiones sociales". Para Castells, la única forma para superar la crisis es "intentar tender puentes entre las fuerzas políticas de gobierno y oposición, izquierdas y derechas, para encauzar lo que sucede, a través de acuerdos dónde todos cedan y siempre de manera transparente".

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domingo, 17 de noviembre de 2019

Chile, A un tris del túnel


Ascanio Cavallo, La Tercera

La apuesta fue y sigue siendo muy alta: el gobierno y la oposición parlamentaria centran sus esfuerzos en generar una nueva Constitución Política como el modo principal de detener la violencia. Pero ninguno de los dos ha demostrado la capacidad de lograrlo y en algún caso cabe presumir que hasta la han alentado, por omisión, ambigüedad o doble discurso.

El martes 12 ha de quedar consignado como el día más peligroso de la historia reciente de Chile. Hay quienes creen que fue así porque el gobierno estuvo a un tris de volver a dictar el estado de emergencia y que el hecho mismo de sacar a los militares habría reincendiado la calle y cortado el diálogo político iniciado el lunes. Esta versión, sin ser enteramente falsa, puede tener dos problemas: comienza por el efecto (lo que casi pasó) y tiene un fuerte componente especulativo (lo que habría pasado).

Parece más probable que el gobierno se haya visto en una situación algo más compleja antes de llegar a la decisión que no tomó. A eso de las 20 horas de ese martes, la violencia estaba asolando parte de Santiago y muchas ciudades de regiones. La policía se veía desbordada en numerosos lugares. De los muchos edificios e instituciones que fueron amenazados a lo largo del día -una campaña de terror digital-, algunos ya se encontraban asediados. Había una simultaneidad en ciertos ataques, bastante parecida a la del 18-O. Y un detalle inédito: intentos de copamiento de cuarteles policiales. Cuando eso ocurre, el escenario pasa a ser otro.

Del Chile volcánico a la nueva constitución


Mauro Basaure, El Mostrador

Chile se parece a un volcán, según Clotario Blest: aparentemente calmo, pero con explosiones recurrentes de protesta social violenta. Hoy es un volcán en plena erupción y que libera una energía de protesta que había sido resistida y reprimida por años —por siglos dicen aquellos que decapitan estatuas de colonizadores y “pacificadores”. Este modelo volcánico de sociedad no solo perpetua el carácter destructivo del conflicto social, sino que además desaprovecha su potencial constructivo y democratizante. Mirado desde un punto de vista histórico todo esto parece como una condena, no muy distinta al hecho de ser uno de los países más telúricos del mundo.

No es un misterio para nadie que en todas las sociedades hay conflictos. Las sociedades capitalistas, en particular, los producen con un alto potencial de erosión de la cohesión social. Lo interesante no es tanto eso, como sí el hecho de que no todas las sociedades tratan esos conflictos del mismo modo. ¿Dónde reside la diferencia? ¿cómo se ha relacionado la sociedad chilena con los conflictos que ella misma produce? ¿qué tiene que ver esto con el cambio constitucional?

¿Quiénes son los responsables del golpe en Bolivia?


Alfredo Serrano Mancilla*, La Jornada

Un golpe de Estado jamás está constituido por un hecho aislado. No existe un momento puntual que pueda ser definido como el generador definitivo de una ruptura democrática. Cualquier golpe es un proceso acumulativo en el que el marco es fundamental para crear las condiciones necesarias y suficientes que garanticen su efectividad. La erosión de legitimidad del objetivo a derrocar se hace por múltiples vías que abonan un campo en el que luego las acciones destituyentes procuran ser presentadas como democráticas.

Por el carácter multidimensional del proceso golpista, nunca podríamos afirmar que existe un único responsable. Siempre hay muchos actores que participan en esta tarea, desde quién asume la Presidencia después del golpe, hasta aquel que inicia una campaña de desgaste con una fake news.

En Bolivia el golpe de Estado contra la democracia, con el objetivo de deponer a Evo Morales como presidente, también contó con muchos partícipes, cada cual en su justa condición; unos como colaboradores y otros como cómplices; los hubo más pasivos o más activos; algunos planificaron desde el inicio y otros se fueron sumando a medida que se fueron desarrollando los acontecimientos.

Chile, ¿la tumba del neoliberalismo?

Después del golpe de Estado militar de Pinochet se ensayó en el país un experimento económico de corte neoliberal extremo que ha acabado por explotar en las calles


Ernesto Vale, La Vanguardia

Lo que está ocurriendo en Chile trajo a mi memoria un documental de Patricio Guzmán titulado ‘La batalla de Chile’, estrenado en el cine Arkadín de la Travessera de Gracia en la Barcelona de finales de los años 70 y que fui a ver con un amigo.

En todo caso, antes de seguir, debemos subrayar que el enfrentamiento de estos días no es exactamente igual que al que tuvo lugar hace cuarenta y tantos años atrás; aunque pueda parecerlo. Aquella era la época de la Guerra Fría, por lo tanto, los conflictos tenían otra dimensión ideológica y también geopolítica. Pero eso sería otro tema.

A mucha gente le sorprende lo de Chile. Y, en cierto modo, se puede entender, porque fueron muchos años hablando en los medios de su “milagro” económico, sin que mencionaran nunca la otra cara. Y la realidad casi siempre tiene dos o más caras.

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