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lunes, 13 de julio de 2026

El populismo de derecha no terminó con el neoliberalismo

El rasgo definitorio del neoliberalismo siempre fue el blindaje del capital frente al control democrático. La ruptura del trumpismo con el libre comercio cambió la retórica, pero el orden económico subyacente permanece intacto.

Matías Vernengo, Jacobin

El neoliberalismo suele pasar desapercibido a plena vista. Sus defensores rara vez se identifican como tales; el historiador Philip Mirowski lo describió astutamente como el movimiento que no se atreve a decir su propio nombre. Sus partidarios suelen sugerir que nunca existió, salvo como un término peyorativo inventado por las izquierdas. Recientemente, el economista Branko Milanovic ha ido más allá al argumentar que el neoliberalismo está muerto, bajo la premisa de que la era de la globalización —cimentada en el cosmopolitismo y la competencia internacional— ha dado paso a un mundo marcadamente proteccionista y nacionalista.

Sin embargo, el error de este diagnóstico radica en identificar al neoliberalismo con la globalización o el libre comercio. Estos últimos fueron meros instrumentos de política económica, no su rasgo definitorio. Su verdadera matriz conceptual ha sido siempre la subordinación de la política democrática a la racionalidad del mercado y el blindaje institucional del capital frente a las demandas populares. Visto bajo esta luz, el auge del populismo de derecha no marca el fin del neoliberalismo, sino una de sus mutaciones más recientes.

Es cierto, como señala Milanovic, que el viejo discurso del libre comercio y la integración cosmopolita ya no describe el comportamiento de las grandes potencias. Estados Unidos y Europa apelan hoy a aranceles, subsidios, sanciones, políticas industriales y controles geopolíticos con una franqueza que habría parecido inverosímil hace apenas unas décadas. La reacción política contra la desindustrialización, la desigualdad y las crisis financieras es real. Pero de esto no se deduce que el neoliberalismo haya expirado. Debemos ser cautelosos con el alcance de este viraje: la verdad histórica es que Occidente —y muy especialmente Estados Unidos— jamás abandonó la política industrial. En la práctica, la intervención estatal en sectores estratégicos ha sido una constante macroeconómica, por más que se la haya negado sistemáticamente en el plano de la retórica.

sábado, 11 de julio de 2026

Los Identitarios. Investigación en los márgenes de la política


Nicolas Lebourg, Les Temps Presents

El calificativo «identitario» ha tenido un destino extraño, pasando en veinte años de la marginalidad absoluta a adquirir múltiples significados en el centro del espacio público. A pesar de que, desde 1945, la extrema derecha radical ha demostrado una energía taxonómica constante, inventando sin cesar nuevos calificativos en una búsqueda de respetabilidad, esta es una de sus innovaciones más exitosas.

Sin embargo, una breve historia del concepto demuestra hasta qué punto el término era periférico en la vida política francesa. Después de 1968, fue puesto en primer plano primero por nacionalistas-revolucionarios alemanes que redescubrieron a Otto Strasser y es cierto que cuando este dirigente del Partido Nacionalsocialista fundó una escisión socialista en 1930, evocó «el derecho al desarrollo de la identidad de los pueblos». En este contexto, se trata de reintroducir concepciones raciales a través de una terminología más moderada. Un movimiento francés afín, la Organización Lucha del Pueblo, retomó el tema; en un documento interno, pedía a sus militantes que no hablaran de desigualdad entre las razas, sino que se refirieran a la preservación de la «identidad» y la cultura de Europa [1]. Aquí nos adentramos en una genealogía de grupúsculos, con usos diez años después por parte del Movimiento Nacionalista-Revolucionario, así como de la corriente racista de la Nueva Derecha (Guillaume Faye, Pierre Vial) y las publicaciones que articulan ambas corrientes.

La temática defendía entonces un punto de vista etnodiferencialista que ensalzaba la conservación de las identidades étnicas y culturales de las minorías inmigrantes. Se integraba en la transnacionalización del radicalismo de derecha, como lo demuestra el coloquio sobre «El derecho a la identidad» celebrado en Suiza en 1985, donde los nacionalistas-revolucionarios y los neoderechistas franceses se reunieron con sus homólogos alemanes, ingleses, belgas, suizos e italianos. Si, en palabras de Marion Jacquet Vaillant, los Identitarios son herederos «imperfectos» de la Nueva Derecha, esto también se debe a ese modo de asimilación de ideas y prácticas, no a través de una herencia directa, sino mediante los puntos de conexión y las articulaciones entre las corrientes anteriores.

jueves, 9 de julio de 2026

La cortina de humo del comunismo

El fantasma del comunismo recorre la política norteamericana y sirve para desviar la atención pública de otros preocupantes fenómenos que crecen en el seno de esta sociedad

José Ernesto Nováez Guerrero, Al Mayadeen

Las recientes victorias de los candidatos progresistas en Nueva York y otros estados de los Estados Unidos parecen haber puesto nerviosa a la administración Trump, sobre todo de cara a unas elecciones de medio término que pueden ser definitorias para la segunda parte de este mandato. Los republicanos llegan golpeados por los efectos económicos de la guerra de elección contra Irán, que ha llevado a un aumento sustancial del precio de los combustibles y, con ellos, del costo de la vida en general y, a pesar de las múltiples amenazas del presidente, el descenso ha sido limitado y con escaso impacto en los precios de los productos de consumo.

En este escenario, Trump y otros miembros de su administración agitan el fantasma del comunismo contra sus enemigos políticos. Este recurso es un viejo cliché de la política norteamericana, que por un lado sirve para descaracterizar a cualquier proyecto que defienda políticas de beneficio social, aun cuando sean limitadas, y por el otro sirve para justificar los avances autoritarios en contra de individuos, movimientos políticos o derechos ciudadanos.

Este fantasma que recorre la política norteamericana también sirve para desviar la atención pública de otros preocupantes fenómenos que crecen en el seno de esta sociedad. Es el caso, por ejemplo, del extremismo violento, el cual ha crecido exponencialmente en el país en la última década. Aunque el FBI y otras agencias no designan a estos grupos como “organizaciones terroristas”, lo cual, si hacen con bastante frecuencia con organizaciones extranjeras similares, si lo registran dentro de la ambigua categoría de “extremismo violento doméstico”.

lunes, 15 de junio de 2026

La era del capitalismo político

El capitalismo está mutando. El sistema en el que vivimos hoy ya no extrae la riqueza en función del poder de mercado, sino que lo hace a partir del control del poder político.

Dylan Riley, Jacobin

Según el minucioso reportaje de David Kirkpatrick en The New Yorker, Donald Trump y su familia han amasado 4 mil millones de dólares desde el inicio de su presidencia mediante una vertiginosa variedad de artimañas, la mayoría de las cuales parecen estar diseñadas para inflar el valor de sus activos (sus inversiones en criptomonedas, sus clubes de golf y hoteles, etc.).

Además, los investigadores alegan que Trump ha utilizado su cargo para manipular el mercado de valores con el fin de enriquecerse, que se ha apropiado de enormes cantidades de dinero asignado por el Congreso y que parece decidido a convertir al Servicio de Impuestos Internos en un instrumento para su propio beneficio.

Todos estos supuestos métodos de extracción de riqueza dependen directamente de la posición política de Trump y ejemplifican una intensificación del fenómeno ampliamente documentado de la inflación de los precios de los activos impulsada políticamente, que ha sido tan marcada en las últimas dos décadas.

jueves, 11 de junio de 2026

La geopolítica de la soberanía sensorial


Evgeny Vertlib, Geopolitika

Dado que la sociedad contemporánea, harta de la guerra informativa, ha desarrollado una fuerte inmunidad frente a la propaganda clásica y los discursos políticos, el estancamiento conceptual de la geopolítica clásica se supera desplazando el dominio estratégico hacia un plano fundamentalmente diferente y más profundo: el ámbito de la percepción primaria. Surge un fenómeno que puede caracterizarse como la geopolítica de la soberanía sensorial.

En su base yace la lucha no por qué ideas llenar la conciencia del ser humano, sino por el control de la capa tecnológica que conforma la propia realidad física a su alrededor. Quien controla los sensores, los algoritmos de inteligencia espacial y las interfaces de realidad aumentada obtiene el derecho sin precedentes de determinar lo que naciones enteras ven, oyen y palpan.

Esta nueva realidad obliga a replantearse las teorías politológicas establecidas. Si antes los científicos hablaban de la «infosfera», hoy el pensamiento occidental opera cada vez más con los términos «control perceptivo». La Rand Corporation, en un informe reciente titulado «The Digital Battlefield of 2026: Sensing and Shaping Reality» («El campo de batalla digital de 2026: percibir y dar forma a la realidad»), señala que «los conflictos futuros no los ganará quien cree la mejor narrativa, sino aquel cuyo ecosistema tecnológico se convierta en el filtro principal entre el ojo humano y el mundo físico».

miércoles, 27 de mayo de 2026

La rebelión boliviana puede abrir el camino

El gobierno de Rodrigo Paz llegó al poder con votos populares y los traicionó de inmediato. El ajuste, el alineamiento con Trump y el desmantelamiento del Estado plurinacional desataron una huelga política de masas que pone en jaque su gobernabilidad.

Vladimir Mendoza Manjón, Jacobin

Rodrigo Paz asumió el poder ejecutivo a fines de 2025, después de ganar en segunda vuelta con el 54% de los votos a Tuto Quiroga, el candidato de los poderes económicos y los grandes medios. La hazaña electoral fue posible gracias a que Paz y su candidato a vicepresidente recibieron el respaldo de los sectores populares que antes recaía «en bloque» sobre el otrora poderoso Movimiento Al Socialismo (MAS). Paz proviene de una tradición donde amasar poder es para lo único que sirve la política, así que su instinto lo forzó a asumir poses centristas. Pensó cada frase de campaña para diferenciarse de las narrativas de ultraderecha y se esmeró en conectar con los sentidos comunes de las clases populares. Usó esta excepcional oportunidad para llegar al Palacio quemado y fue usado por las masas obreras y campesinas para cerrarle el paso a la ultraderecha.

Rodrigo Paz y la agenda Trump

La intervención militar y el secuestro del presidente de Venezuela, la agresión sostenida sobre Cuba, las intervenciones indisimuladas en el proceso electoral de Honduras y los salvatajes monetarios al gobierno adicto de Argentina posicionan al gobierno norteamericano como un factor determinante en la presente coyuntura latinoamericana.

La intervención de Casa Blanca sobre la política boliviana tiene evidencias públicas desde mediados de 2025, cuando se organizaron reuniones ampliadas entre organismos financieros internacionales, empresarios privados, operadores políticos de la ultraderecha y todos los candidatos del centro hacia la derecha, incluyendo a Rodrigo Paz, para acordar la nueva agenda gubernamental.

Ni bien asumió el gobierno, Paz conformó un gabinete con el personal neoliberal de los partidos tradicionales, anuló con normativa inconstitucional a su vicepresidente (sospechoso de tener alguna sensibilidad hacia los sectores populares), se distanció de los presidentes progresistas de la región y se incorporó, junto a Milei y Bukele, al club de gobiernos dispuestos a viabilizar en el continente la Estrategia de seguridad nacional de Donald Trump.

miércoles, 22 de abril de 2026

En el Washington Post: Si no firmas, te mataremos


Pino Cabras, Sinistra in Rete

En el Washington Post del ’8 de abril aparece un editorial firmado por Marc A. Thiessen, titulado “Irán cree que tiene influencia. Así es como Trump puede demostrar que está equivocado”, es decir: “Irán cree que tiene influencia negociadora. Así es como Trump puede demostrar que está equivocado”.

El artículo aparece en uno de los periódicos más representativos del establishment estadounidense y Thiessen no es un comentarista cualquiera. En esa época escribió los discursos de Donald Rumsfeld — el súper halcón del Pentágono durante los años de la guerra de Irak — y luego los de George W. Bush en las curvas más calientes de la “guerra contra el terrorismo”. Es uno de los técnicos de la retórica que ayudó a construir durante un cuarto de siglo esa temporada de intervenciones militares presentadas como necesidades estratégicas y luego reveladas como catástrofes de amplio alcance (pero no para los fabricantes de armas).

El pasaje central del artículo merece ser citado íntegramente:
«En cuarto lugar, llevar a cabo una última andanada de ataques selectivos contra los dirigentes, eliminando a los funcionarios iraníes que se habían salvado a los efectos de las negociaciones. Hay que hacer comprender a los líderes iraníes que sus vidas dependen literalmente de alcanzar un acuerdo negociado que le guste a Trump. Si se niegan a hacerlo, serán asesinados.»
Pequeña charla. Thiessen propone, en un lenguaje sencillo y gerencial, que Estados Unidos utilice la amenaza de muerte como una herramienta ordinaria para la negociación diplomática. Lo escribe en un periódico, con su nombre y apellido, y el periódico lo publica.

viernes, 3 de abril de 2026

Neoliberalismo totalitario.
¿Qué hacer?

El peor error es subestimar la capacidad del neoliberalismo para penetrar las almas. Pero también es un error sobreestimar su fuerza. El neoliberalismo ha dado lugar hoy a un régimen de guerra permanente. Una versión autoritaria y de seguridad: evidentemente controvertida y discutible

Laura Bazzicalupo, Sinistra in Rete

¿Qué significa liberalismo totalitario? ¡Parece una paradoja! Y pretendemos disolverla: porque en el liberalismo la vocación totalitaria está implícita y en el neoliberalismo se construye conscientemente desde el principio.

¿Por qué hablamos de totalitarismo?

Decimos que una política es totalitaria cuando penetra más allá de la institución política en toda la vida social. Cuando lo suma en una sola forma de vida, excluyendo cualquiera límite y cualquiera alternativa. El liberalismo es una criatura esquiva y ambigua.

Aprovecha un logro básico de la cultura política moderna: la libertad. Pero la curva hacia una interpretación desigual e individualista: en marcado contraste con la lógica democrática de igualdad y solidaridad, el “egaliberté”. Yo añadiría que si bien la democracia es explícitamente política (ya que la igualdad debe serlo construido políticamente), se supone que la libertad de la narrativa liberal es natural y oculta lo que siempre ha sido su objetivo político. Como todas las ideologías, apoya un proyecto político y lo oculta, despolitizándolo.

Su proyecto político preciso y constante es liberar a la economía (capitalista) de cualquier contrapeso: intervención soberana, reivindicaciones obreras, intereses organizados, restricciones democráticas, luchas sindicales o personas que quieran otro tipo de vida. Eliminar los obstáculos a las operaciones de capital y liberarlas de conflictos. Y liberarse del conflicto es precisamente totalitarismo.

Añadamos inmediatamente que los demás objetivos de la doctrina son subordinados: por ejemplo, el libre comercio se deja de lado en circunstancias en que se vuelve desfavorable. El Estado mínimo: es mínimo en las políticas de bienestar, pero fuerte, muy fuerte, en la imposición de la lógica del mercado y del orden social.

La hora de una izquierda científica y materialista

En tiempos de amenaza del auge fascista, una izquierda que solo se limite a resistir está destinada a ser derrotada innumerables veces. Es imperativo volver a pensar las condiciones de posibilidad de una economía que pueda generar prosperidad, belleza y sentido para las grandes mayorías

Martín Arboleda, Jacobin

El gobierno de José Antonio Kast en Chile lleva un poco menos de dos semanas en el poder y ya ha puesto en marcha un paquete de medidas que afecta a la clase trabajadora, al tiempo que beneficia directamente a los grupos oligárquicos del país. Denominado «Plan de Reconstrucción Nacional», este paquete de medidas incluye, por un lado, recortes tributarios a los grandes capitales y las grandes fortunas, aumento de salarios para asesores del gobierno, eliminación del IVA para la compra de viviendas y eliminación de decretos de protección ambiental. Por el otro, establece la eliminación del mecanismo de estabilización de precios de los combustibles (MEPCO), medida que generará dramáticos aumentos en el precio de la gasolina, afectando gravemente a la clase trabajadora del país y propiciando un entorno inflacionario con consecuencias posiblemente desastrosas.

En términos comunicacionales, el nuevo gobierno de Chile ha seguido al pie de la letra el libreto de otros gobiernos reaccionarios del mundo, aplicando la táctica de «inundar la zona». Planteada originalmente por el estratega estadounidense Steve Bannon, esta táctica consiste en desplegar una arremetida de medidas de manera simultánea, generando desconcierto y limitando la capacidad de respuesta de la oposición. Si bien es fundamental disputar medidas que conllevan retrocesos importantes, una estrategia que sea solamente reactiva puede ser profundamente contraproducente.

jueves, 19 de marzo de 2026

Habermas: el filósofo del «consenso democrático» que legitimó la guerra y a las élites económicas

La muerte de Jürgen Habermas ha provocado una avalancha de elogios en la prensa burguesa o no, que lo presenta como uno de los grandes filósofos democráticos de nuestro tiempo

Cristóbal García Vera, La Haine

¿“Deliberación racional entre iguales” bajo el dominio del gran capital?

La muerte del filósofo y sociólogo Jürgen Habermas (1928-2026), el pasado sábado 14 de marzo, ha desatado una oleada de homenajes que lo reivindican como una de las mayores figuras intelectuales de la Europa contemporánea y un “referente ético fundamental”. Durante décadas, en efecto, Habermas fue el intelectual público más influyente de Alemania y uno de los pensadores más citados del mundo occidental. Intervino en discusiones sobre la memoria del nazismo, la identidad alemana, la reunificación del país y el proyecto político europeo. Con el tiempo su figura adquirió el perfil del gran intelectual público de un país con una de las tradiciones filosóficas más importantes de Europa.

Su nombre quedó asociado a una idea que ha tenido enorme éxito en la filosofía política reciente: que las sociedades modernas pueden legitimarse mediante el “diálogo racional” entre “ciudadanos libres e iguales”.

La tesis es conocida. Cuando los ciudadanos pueden discutir en condiciones de igualdad, intercambiar argumentos y deliberar públicamente sin coerción sobre los asuntos comunes, las decisiones colectivas pueden considerarse legítimas. En última instancia, la democracia sería – para Habermas – este proceso de «discusión racional».

Ese planteamiento ha tenido un enorme impacto en universidades, instituciones europeas y buena parte de la teoría política contemporánea. Pero precisamente por el alcance de ese impacto conviene preguntarse algo que los obituarios rara vez plantean: qué papel desempeñó realmente ese tipo de pensamiento en las sociedades donde surgió. Porque una teoría social puede volverse influyente no solo por su fuerza intelectual o su rigurosidad, sino también por su capacidad para encajar con las necesidades ideológicas del sistema en el que se desarrolla. Y, en el caso de Habermas, esa relación resulta difícil de ignorar.

domingo, 25 de enero de 2026

La década perdida de la izquierda europea

Hace diez años, partidos insurgentes en el sur de Europa fueron elegidos con la promesa de transformar el capitalismo. Su fracaso ofrece lecciones que la izquierda contemporánea no puede darse el lujo de ignorar.
Syriza y Podemos, dos proyectos fallidos de la izquierda europea


Vladimir Bortun, Jacobin

A medida que los nuevos proyectos de izquierda cobran impulso —desde el reciente triunfo de Mamdani hasta la aparición de un nuevo partido de izquierda en Gran Bretaña—, vale la pena volver a examinar el «momento de la izquierda» que vivió Europa en la década de 2010. Hace una década, las expectativas eran altas. Aunque el gobierno de SYRIZA acababa de capitular ante la Troika, las esperanzas seguían depositadas en otros partidos de izquierda del sur de Europa (Podemos, el Bloque de Izquierda), un Partido Laborista rejuvenecido en el Reino Unido y el nuevo partido de Mélenchon en Francia. Sin embargo, diez años después, el neoliberalismo sigue firmemente implantado, cada vez más autoritario y abiertamente belicista. Peor aún, la extrema derecha se ha consolidado como el principal rival del centro político, a pesar de que su supuesta ruptura con la ortodoxia neoliberal es en gran medida ilusoria. ¿Cómo hemos llegado a esta situación?

Durante gran parte del periodo posterior a la Guerra Fría, la izquierda radical europea ha sido marginal. El colapso del bloque del Este socavó no solo el socialismo de Estado como modelo, sino la propia idea de una alternativa sistémica al capitalismo. Las décadas de 1990 y 2000 se caracterizaron por el triunfo de la hegemonía neoliberal y la erosión de la conciencia de clase. Durante ese período, la izquierda radical obtuvo una media de apenas el 6,6 % en las elecciones nacionales.

Sin embargo, el giro neoliberal de la socialdemocracia creó un vacío político. A partir de finales de la década de 1990, surgieron nuevas formaciones de izquierda: Die Linke en Alemania, el Parti de Gauche en Francia, SYRIZA en Grecia, Bloco de Esquerda en Portugal y, más tarde, Podemos en España. Estos partidos se posicionaron como alternativas tanto a la socialdemocracia neoliberalizada como a los partidos comunistas osificados, incapaces de conectar con las nuevas capas activistas formadas por el movimiento antiglobalización.

viernes, 16 de enero de 2026

La doctrina Donroe en acción

La interferencia en los asuntos de otros países no salvó a Estados Unidos de la guerra civil

Leonid Savin, Fondsk

En enero de 2025, el periódico New York Post publicó un artículo con el provocativo título «La doctrina Donroe. La visión de Trump para el hemisferio», en el que se analizaban las declaraciones audaces y grandilocuentes del recién elegido presidente, que accedía por segunda vez a la Casa Blanca. En ese momento, predijo que Canadá se convertiría en un nuevo estado de los Estados Unidos, que Groenlandia también pasaría a formar parte de América, que el Golfo de México pasaría a llamarse Golfo de América y que el Canal de Panamá pasaría a ser propiedad de Washington. El término no se difundió ampliamente en ese momento, y solo en diciembre del año pasado, tras los ataques militares contra lanchas motoras en el Golfo del Caribe, se dio a conocer en los medios de comunicación estadounidenses. Finalmente, el propio Trump lo mencionó inmediatamente después del ataque militar contra Venezuela.

Esta mezcla de la doctrina Monroe, que ya tiene más de doscientos años, y la nueva llamada corolaria de Trump (anteriormente, a la doctrina Monroe se le había añadido la corolaria de Roosevelt) ahora es utilizada activamente por analistas políticos de todo el mundo. Si Panamá aceptó rápidamente todas las concesiones posibles de Estados Unidos y no fue necesaria una intervención militar en este país centroamericano (de manera similar, la República Dominicana y Trinidad y Tobago anunciaron su disposición a apoyar la nueva estrategia de Estados Unidos), las recientes amenazas de anexionar Groenlandia, así como de lanzar ataques contra el territorio de México y organizar un golpe de Estado en Cuba, demuestran que la visión específica de Trump sobre la política mundial sigue vigente.

sábado, 3 de enero de 2026

La alcaldía de Zohran puede hacer avanzar la causa del socialismo

Más allá de sus promesas de campaña más visibles en materia de asequibilidad, el alcalde Zohran Mamdani y el movimiento que lo respalda tienen la oportunidad de ampliar la participación popular en la política y de impulsar reformas que democraticen la vida económica.

Nick French, Jacobin

En estos días se está volviendo realidad lo que hace menos de un año parecía un sueño imposible para muchos en la izquierda: el socialista democrático Zohran Mamdani asumió como alcalde de la ciudad de Nueva York.

No va a ser una tarea sencilla. Son numerosos los desafíos políticos y fiscales que el alcalde enfrentará para poner en marcha su agenda de asequibilidad. Para aumentar impuestos y financiar programas prometidos, como el cuidado infantil universal y el transporte público gratuito, Zohran necesitará el apoyo de la Legislatura estatal en Albany y también de la gobernadora Kathy Hochul, que ya se manifestó en contra de los aumentos impositivos (aunque en los últimos tiempos moderó su postura). Tendrá que lidiar con las restricciones presupuestarias heredadas de la gestión saliente de Eric Adams. Enfrentará una oposición feroz tanto del establishment político como de la élite económica de Nueva York. Y, pese a su aparente éxito para manejar a Donald Trump, es posible e incluso probable que el presidente retome su hostilidad previa e intente socavar a Mamdani mediante recortes de fondos federales o acciones policiales represivas.

Superar estos obstáculos para gobernar de manera eficaz y aprobar su agenda, o al menos partes sustanciales de ella, será una tarea titánica. Y que Zohran cumpla con sus promesas de campaña es extremadamente importante para construir apoyo popular para políticas económicas progresistas y para el movimiento socialista. Trabajar para concretar esa agenda debería ser, por lo tanto, una prioridad tanto de la administración Mamdani como de la izquierda en su conjunto.

viernes, 26 de diciembre de 2025

El significado de la Navidad

La Navidad no es nada más (ni menos) que un llamado a la revolución.

Elizabeth Bruenig, Jacobin

La Navidad, escribió el teólogo suizo Hans Urs Von Balthasar, «no es un acontecimiento dentro de la historia, sino más bien la invasión del tiempo por la eternidad». Con ello quería decir que el «evento Navidad» no se limita a un momento concreto, ni siquiera a una época, sino que señala un desarrollo al margen de las limitaciones del tiempo. La improbabilidad de que la eternidad interrumpa el tiempo mismo es la principal transformación en la larga lista de giros inesperados que caracterizan la historia de la Navidad.

Una serie de acontecimientos sorprendentes ponen en marcha esa historia: una joven mujer sin ningún estatus social especial es visitada por un ángel y, en poco tiempo, la virgen queda embarazada. Su prometido, que según la costumbre y la ley religiosa, tiene todo el derecho de rechazarla o incluso de hacerla ejecutar, decide en su lugar casarse con ella. Bajo una estrella tan brillante que es visible a la luz del día, la pareja viaja a otra ciudad y no encuentra ni una sola habitación disponible para la madre del Hijo de Dios. Así, el Mesías nace y es colocado en un pesebre, un comedero reservado para el alimento de los animales.

Es una historia muy extraña, la verdad, con varias incongruencias. Pero debajo de todas ellas está la idea de que Dios querría tener algo que ver con la humanidad. Esto, escribe Søren Kierkegaard, es la absurda esencia del cristianismo:
El cristianismo enseña que este ser humano individual —y, por lo tanto, cada ser humano individual, sin importar si es hombre, mujer, sirvienta, ministro, comerciante, barbero, estudiante o lo que sea— existe ante Dios, puede hablar con Él cuando quiera, con la seguridad de que será escuchado; en resumen, esta persona está invitada a vivir en la más íntima relación con Dios. Además, por el bien de esta persona, Dios viene al mundo, se deja nacer, sufrir y morir, y este Dios sufriente casi que implora y suplica a esta persona que acepte la ayuda que se le ofrece. Verdaderamente, si hay algo por lo cual perder la cabeza, esto es.

martes, 16 de diciembre de 2025

El pinochetismo retorna al poder

Los nuevos votantes que -por el carácter obligatorio del voto- están muy penetrados por la ideología de la antipolítica, el hiperindividualismo y el desprecio a todo lo que huela a acción colectiva

Atilio Borón, Página 12

El rotundo triunfo de José Antonio Kast en el balotaje está destinado a ejercer una profunda influencia en Chile. Se consolida una sólida fuerza de extrema derecha, neofascista, como producto de la convergencia de dos variantes radicales del pinochetismo -una liderada por Kast y la otra, aún más extrema, por Johannes Kaiser- a las cuales se plegó la abanderada de una ficción llamada "derecha democrática" encarnada por la ex alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, supuesta heredera del legado de Sebastián Piñera.

Según el analista político chileno Jaime Lorca, la obligatoriedad del sufragio -antes optativo en Chile- canalizó hacia el pinochetismo y sus aliados el descontento social imperante en relación al gobierno de Gabriel Boric, cuyas tasas de aprobación en la segunda parte de su mandato oscilaron en torno a un magro 30 por ciento. Temas como la inseguridad, el odio hacia los inmigrantes (especialmente venezolanos) y la inflación -cercana al 4 % anual- fueron agitados demagógicamente por el candidato del pinochetismo, un hombre con un manejo tan descuidado de las cifras y las estadísticas como Javier Milei.

El socialismo después de la IA

Las tecnologías del capitalismo no deben ser consideradas sólo como meras herramientas que el socialismo podría utilizar mejor. Y mucho menos si hablamos de la IA, que en su despliegue cristaliza y hasta crea valores y deseos

Evgeny Morozov, Jacobin

La inteligencia artificial produjo un tipo poco frecuente de curiosidad popular. No solo entre inversores y fundadores, sino también entre personas que abren un navegador, escriben una pregunta y sienten —aunque sea de manera inexacta— que algo del otro lado piensa con ellas. Esa fenomenología importa. Más allá de lo que opinemos sobre el hype, las alucinaciones o la tabla de capitalización de OpenAI, la IA llega como una tecnología cuyos usos se descubren después de su despliegue, cuyos límites son porosos y cuyos efectos secundarios aparecen en lugares para los que nadie la diseñó. «Generativa» no es solo una palabra de marketing; nombra una inestabilidad real.

Para los socialistas, esta inestabilidad plantea un desafío específico. Y sus reflejos son conocidos: regular plataformas, gravar rentas extraordinarias, nacionalizar las empresas líderes, conectar sus modelos a un aparato de planificación. Pero si el socialismo quiere ser algo más que capitalismo con cuadros de mando más amables —si de verdad es un proyecto para rehacer colectivamente la vida material, y no solo para redistribuir sus resultados—, tiene que responder a una pregunta más difícil: ¿puede ofrecer una forma mejor de convivir con esta tecnología que la que ofrece el capitalismo? ¿Puede proponer una forma de vida distinta y deseable, y no solo una porción más justa de lo que el capital ya produjo?

Cuando el problema se plantea así, aparece como algo incómodo. Para una tradición obsesionada con maximizar las fuerzas productivas, el socialismo fue llamativamente rápido a la hora de dejar algunas de ellas fuera de la política. Trata a la tecnología como un kit neutral destinado a insertarse en instituciones mejores cuando estas existen. Tomemos los ferrocarriles, las centrales nucleares o los modelos de lenguaje: si el capitalismo los usa mal, el socialismo promete finalmente orientarlos al bien común. La pregunta real, sin embargo, es si incluso la teoría socialista más reciente y ambiciosa logra escapar a esta limitación, o si reproduce la neutralidad en un nivel más sofisticado.

jueves, 4 de diciembre de 2025

La marea furiosa de la extrema derecha latinoamericana

La izquierda tendrá que ser audaz y articular un nuevo futuro, pero tendrá que ser uno que surja de su propia historia de luchas y de construcción del socialismo.
Ilustración: Alejandra Svriz


Vijay Prashad, Observatorio de Trabajadores

La extrema derecha en América Latina está enojada. Jair Bolsonaro, de Brasil, y Javier Milei, de Argentina, siempre parecen furiosos y siempre hablan en voz alta y de forma agresiva. La testosterona se les sale por los poros, un sudor tóxico que se ha extendido por toda la región.

Sería fácil decir que se trata del impacto del neofascismo característico de Donald Trump, pero no es cierto. La extrema derecha tiene raíces mucho más profundas, vinculadas a la defensa de las familias oligárquicas que tienen sus orígenes en la época colonial en los virreinatos, desde Nueva España hasta Río de la Plata.

Sin duda, estos hombres y mujeres de extrema derecha se inspiran en la agresividad de Trump y en la entrada de Marco Rubio, un furioso defensor de la extrema derecha en América Latina, al cargo de secretario de Estado de los Estados Unidos. Esta inspiración y este apoyo son importantes, pero no son la razón del regreso de la extrema derecha, una marea de ira que ha ido creciendo en toda América Latina.

A primera vista, parece que la extrema derecha ha sufrido algunas derrotas. Jair Bolsonaro está en prisión por un largo tiempo debido a su papel en el fallido golpe de Estado del 8 de enero de 2023 (inspirado en el propio intento fallido de golpe de Estado de Trump el 6 de enero de 2021). En la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Chile, la candidata del Partido Comunista, Jeannette Jara, obtuvo la mayoría de los votos y liderará el bloque de centroizquierda en la segunda vuelta (14 de diciembre).

sábado, 29 de noviembre de 2025

¿Por qué se pudo arrestar a Bolsonaro?

La detención efectiva de Jair Bolsonaro fue posible por una combinación de numerosos factoores, que es necesario desentrañar y analizar. Pero las batallas decisivas son las que vienen

Valerio Arcary, Jacobin

1.

Pero, sobre todo, ¿qué tiene de particular el desenlace que culminara en el arresto de Jair Bolsonaro y sus generales? Cabe aducir al menos tres razones para considerar inusual el encarcelamiento de Bolsonaro:

a) En primer lugar, desde los años treinta hasta la época de la última dictadura, la norma que históricamente ha prevalecido ha sido la impunidad de las acciones criminales golpistas, siempre que sus protagonistas ocuparan posiciones de poder, especialmente en las Fuerzas Armadas.

La detención preventiva de Bolsonaro, debido a la infracción de las reglas que rigen el uso de la tobillera electrónica y al riesgo de fuga, es otro episodio insólito en ese largo proceso de investigación y condena de los máximos líderes de la corriente neofascista brasileña. Al mismo tiempo, no deja de ser sorprendente, pues se adelantó sólo por unos pocos días a lo que parecía inminente y confirmaba la inestabilidad psicológica de Bolsonaro.

b) En segundo lugar, la detención de Bolsonaro se produce en un contexto de tensiones políticas e institucionales y todavía preñado de riesgos, por cuanto la extrema derecha sigue detentando escaños en el Congreso, especialmente en la Cámara de Diputados, mantiene una considerable influencia entre los gobernadores estatales, sobre todo en el triángulo estratégico de São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais, cuenta con el apoyo de la agroindustria y, lo que es igual de importante, goza de simpatías en el seno de las Fuerzas Armadas y de la Policía, además de que el bolsonarismo tiene el poder de definir quién será el candidato de la oposición contra la reelección de Lula.

miércoles, 26 de noviembre de 2025

La izquierda está saliendo de la edad oscura neoliberal

Vivek Chibber describe cómo cuatro décadas de neoliberalismo distorsionaron a la izquierda radical, pero también cómo finalmente la izquierda está comenzando a reconstruir una política verdaderamente socialista y qué se necesitará para avanzar más
La sección de Nueva York de los Socialistas Demócratas de América celebra un acto en Union Square para marcar el inicio de una campaña para gravar a los ricos y lograr la guardería universal el 16 de noviembre de 2025 en la ciudad de Nueva York. (Selcuk Acar / Anadolu vía Getty Images)

Vivek Chibber, Jacobin

En esta tumultuosa era política, es común escuchar que la izquierda necesita reconstruir sus fuentes históricas de poder. Pero es más exacto decir que la izquierda está esencialmente en proceso de comenzar de nuevo.

Compartimos el discurso clave de Vivek Chibber en la conferencia de Jacobin [Estados Unidos], «El socialismo en nuestro tiempo», que marcó el decimoquinto aniversario de la revista. Allí habla de cómo ha cambiado el capitalismo en el nuevo siglo, de cómo la izquierda ha sido neoliberalizada y de por qué la campaña de Zohran Mamdani puede apuntar en una nueva dirección.

La izquierda resurge

Es un honor poder hablar en el decimoquinto aniversario de Jacobin, porque siempre es notable que cualquier revista en el clima de hoy logre sobrevivir tanto tiempo como esta. Pero que una revista de izquierdas sobreviva, crezca y florezca como lo hizo y que, de hecho, mejore con el tiempo como sucedió con esta… Creo que no es exagerado decir que Jacobin es la revista de izquierda más importante del mundo en idioma inglés.

Es este es momento muy diferente del que existía cuando la revista comenzó. Cuando nació Jacobin no había muchos indicio de la tormenta política que se avecinaba en los Estados Unidos y realmente en gran parte del mundo. Podíamos vislumbrar algunos destellos, con el movimiento Occupy Wall Street y la Primavera Árabe. Pero realmente solo despegó con la explosiva llegada de la campaña presidencial de Bernie Sanders en 2016. Así que, si empezamos con Occupy y la Primavera Árabe, fue un desarrollo tras otro durante quince años, todo lo cual dio lugar a un cambio de regreso hacia una izquierda que durante mucho tiempo parecía estar, como mínimo, en estado de latencia.

sábado, 15 de noviembre de 2025

Las provocaciones de Trump fortalecen a la izquierda

En toda América Latina, las movidas agresivas de Donald Trump —desde los aranceles hasta los ataques a embarcaciones en el Caribe, pasando por la injerencia en las elecciones argentinas— están uniendo a las fuerzas progresistas en la oposición y apuntalando las expectativas políticas de la izquierda.

Steve Ellner, Jacobin

Cuando Donald Trump asumió la presidencia en enero de 2025, los gobiernos de la marea rosa en América Latina venían perdiendo terreno. La aprobación del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva caía al nivel más bajo de sus tres mandatos, mientras que la de Gustavo Petro en Colombia apenas llegaba al 34 por ciento. Y tras los resultados muy disputados de las elecciones presidenciales de julio de 2024 en Venezuela, con Nicolás Maduro cada vez más aislado en la región.

Ahora, menos de un año después, el panorama político cambió. Las extravagancias de Trump —como renombrar el Golfo de México, el uso de los aranceles como arma y las acciones militares agresivas en el Caribe y el Pacífico— revitalizaron a los gobiernos de la marea rosa y a la izquierda en general. América Latina reaccionó a la invocación trumpista de la Doctrina Monroe con un auge del sentimiento nacionalista, manifestaciones masivas y denuncias de figuras políticas de casi todo el espectro, incluso algunas de centroderecha.

Mientras Estados Unidos aparece cada vez más como un hegemón poco confiable y en declive, China busca posicionarse como defensora de la soberanía nacional y voz de la sensatez en materia de comercio e inversión internacionales. En julio, cuando Trump le impuso un arancel del 50 por ciento a la mayoría de las importaciones brasileñas, los chinos intervinieron para ayudar a cubrir el bache en las exportaciones de soja, cruciales para el país.

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