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viernes, 4 de septiembre de 2026

¿El Trotsky de Texas? Talarico declara que el capitalismo es un "sistema opresivo" que debe ser "desmantelado"


Jonathan Turley , vía Jonathan Turley

El candidato demócrata al Senado, James Talarico, parece dispuesto a aportar un toque de Trotsky a Texas. En un vídeo de un foro sobre el clima, se ve a Talarico declarando que el capitalismo es un «sistema opresivo» vinculado a la supremacía blanca y que debe ser «desmantelado» para lograr un mundo mejor. Esto recuerda a León Trotsky, quien denunció el «mal fundamental del sistema capitalista» e hizo un llamamiento a los ciudadanos para que se liberaran de su opresión. Los Socialistas Democráticos de América y sitios web radicales llevan mucho tiempo abogando por «desmantelar el Estado capitalista».

Como representante estatal, Talarico intervino en la conferencia sobre el clima de 2020 organizada por la sección de Austin del Sierra Club junto con otros candidatos a la Cámara de Representantes de Texas. Sin embargo, fue Talarico quien entusiasmó a la multitud con un ataque al capitalismo:
"Agradezco enormemente que hayas formulado esta pregunta y también que los jóvenes activistas hayan establecido la conexión entre el cambio climático, la supremacía blanca y el capitalismo en nuestro país... Y creo que solo poniendo fin a la forma en que estos tres sistemas opresivos funcionan conjuntamente podremos comenzar el proceso de desmantelamiento."
Talarico criticó duramente a la industria petrolera y gasística de Texas, a la que calificó de industria moribunda, "como ser líder en cintas de casete en los años 80". Predijo con evidente satisfacción: "Esa industria no va a durar".

miércoles, 2 de septiembre de 2026

La teoría del capitalismo de Nancy Fraser es fundamental

Nancy Fraser ha ampliado nuestra comprensión del funcionamiento del capitalismo y de las razones por las que depende de múltiples formas de dominación. Su teoría muestra que las luchas feministas, ecologistas y antirracistas están necesariamente vinculadas a la política anticapitalista
Nancy Fraser en 2008

M. Ivković y Z. Zarić, Jacobin

El trabajo de Nancy Fraser ha ejercido una influencia considerable sobre la política anticapitalista de las últimas dos décadas. Algunas de sus ideas sobre la relación entre «redistribución» y «reconocimiento», o sobre la «alianza peligrosa» del feminismo liberal y el antirracismo con las agendas económicas neoliberales, trascendieron los círculos académicos de izquierda y pasaron a formar parte del vocabulario del activismo político.

Esto es precisamente lo que aspira a conseguir la tradición de la teoría crítica en la que Fraser se inscribe: ofrecer recursos para la autoclarificación de las luchas políticas progresistas. En un sentido más amplio, Fraser ha elaborado una teorización singular del capitalismo que responde de manera novedosa a algunas de las cuestiones más urgentes de la estrategia política anticapitalista.

Su teoría del capitalismo evolucionó gradualmente a lo largo de los años. Ese recorrido —orientado por problemas, pragmático y dialógico— hacia una explicación sistemática del capitalismo puede leerse como un modelo del modo en que un intelectual comprometido debería llegar a una «gran teoría» de la sociedad.

jueves, 27 de agosto de 2026

El fascismo digital, la fase más avanzada del capitalismo

Vincular el imperialismo con el fascismo digital no es una metáfora, sino una necesidad para ver que la dominación ha evolucionado, mientras que su esencia de clase se ha mantenido constante

Rezgar Akrawi, La Haine

Cuando Vladimir Lenin escribió sobre el imperialismo y lo consideró la fase más avanzada del capitalismo, describía el momento en que el capital pasó del ámbito de la libre competencia al del monopolio, donde los bancos se fusionaron con la industria, el Estado se convirtió en un instrumento directo al servicio del capital financiero y el mundo se repartió por la fuerza entre los grandes bloques monopolísticos.

Hoy, más de un siglo después, nos encontramos ante una transformación similar en esencia, pero distinta en sus herramientas: el fascismo digital representa la fase en la que el capitalismo monopolista trasciende los límites del imperialismo clásico, invadiendo el espacio de la conciencia, el comportamiento y los datos, mediante una fusión orgánica entre el capital tecnológico monopolístico y el poder político nacionalista extremo. Esta fusión encuentra hoy su expresión más vívida en el proyecto trumpista, sus alianzas y sus guerras agresivas.

Muchas empresas digitales y tecnológicas de renombre, conocidas por sus estrechas relaciones con el ejército del régimen israelí y los sistemas de deportación forzosa de EEUU, entre ellas Palantir , constituyen un ejemplo revelador de esta situación. Sin embargo, el problema va más allá de una sola empresa. La clave reside en que el capital digital monopolístico, tras agotar las posibilidades de expansión únicamente a través de los mercados de consumo, recurre hoy a instrumentalizar sus herramientas y emplearlas en un agresivo proyecto político nacionalista que reproduce la lógica de la dominación colonial, esta vez respaldada por el lenguaje de los algoritmos.

domingo, 23 de agosto de 2026

La crisis estructural global del capital

La base objetiva de la revolución en el siglo XXI se amplía enormemente a nivel global, abarcando amplias comunidades de la clase trabajadora y sus entornos. Sin excluir a los pobres, campesinos, trabajadores de subsistencia, oprimidos racial y de género, indígenas y otros

John Bellamy Foster, Observatorio de la Crisis

Creo que no nos corresponde hablar en términos de siglos futuros… no tenemos tiempo que perder; el desafío es salvar las condiciones de vida en este planeta, salvar a la especie humana, cambiar el curso de la historia, cambiar el mundo.

— Hugo Chávez1.

La noción de una “crisis estructural global del capital” que define nuestra época fue introducida por primera vez por István Mészáros en la tercera edición de su obra La teoría de la alienación de Marx en 1971, y en su Conferencia en memoria de Isaac Deutscher, “La necesidad del control social”, ese mismo año.2

En 1995, en Más allá del capital , Mészáros distinguió la crisis estructural emergente y epocal del capital de las crisis cíclicas y coyunturales que constituyen “ el modo natural de existencia del capital”. La crisis estructural actual, explicó, tiene cuatro características que la distinguen históricamente, centrándose aquí principalmente en sus dimensiones económicas:
  1. Su carácter es universal , en lugar de estar restringido a una esfera particular (por ejemplo, financiera, comercial, o que afecte a esta o aquella rama particular de la producción, o que se aplique a este tipo de trabajo en lugar de a aquel, con su gama específica de habilidades y grados de productividad, etc.).
  2. Su alcance es verdaderamente global (en el sentido más literal y amenazador del término), en lugar de limitarse a un conjunto particular de países (como ha ocurrido con todas las grandes crisis en el pasado).
  3. Su escala temporal es extensa, continua —si se quiere: permanente— en lugar de limitada y cíclica , como lo fueron todas las crisis de capital anteriores.
  4. Su modo de desarrollo podría calificarse de gradual —en contraste con las erupciones y colapsos más espectaculares y dramáticos del pasado—, añadiendo la salvedad de que ni siquiera las convulsiones más vehementes y violentas pueden descartarse en lo que respecta al futuro: es decir, cuando la compleja maquinaria actualmente dedicada a la “gestión de crisis” y al “desplazamiento” más o menos temporal de las crecientes contradicciones se quede sin fuerzas.3

Todo esto significa que el modo de producción actual se acerca a los límites absolutos de su modo de reproducción metabólica social, evidente no solo en sus crecientes contradicciones económicas —ya que la producción, el consumo y la circulación definen su estructura interna— sino también en cada aspecto de la realidad material.

Una crisis estructural entra en juego cuando no solo se cuestionan los “límites inmediatos ” del sistema, sino también sus “ límites últimos ”, puesto que esto afecta a “la totalidad de un complejo social”.4 Esto es particularmente evidente en el ámbito ambiental, que el capital, en su afán de acumulación sin fin, trata como meras barreras que deben superarse o vertederos de sus desechos, en lugar de respetar los límites planetarios y las leyes naturales.5

Las raíces del capitalismo pasan por la esclavitud

Detrás de la pulida narrativa del progreso occidental se esconde otra historia: la energía del vapor, la banca moderna y el capitalismo industrial no nacieron de la innovación pacífica, sino que se pagaron con la sangre de personas esclavizadas
Naudine Pierre (Haiti), Esto, sé que es verdad. 2023


Vijay Prashad, TriContinental

Hay cierto consuelo en las historias que los imperios cuentan sobre sí mismos. En ellas, el capitalismo aparece como el florecimiento natural del ingenio europeo: producto de la razón, el descubrimiento científico, la innovación tecnológica y la frugalidad de personas laboriosas. El colonialismo y la esclavitud, cuando aparecen, son tratados como episodios lamentables en medio de una trayectoria triunfal hacia la modernidad.

Nuestro más reciente estudio, Las raíces del capitalismo: la esclavitud y el comercio del azúcar (agosto de 2026), de Prabir Purkayastha, nos pide abandonar esta conveniente mitología. El estudio inaugura nuestra nueva serie de "Estudios sobre Materialismo Histórico", que examinará la construcción del mundo moderno situando en el centro de este proceso la dialéctica entre el imperialismo y las luchas de liberación nacional. Gran parte del estudio fue escrito durante los 225 días que Prabir estuvo encarcelado en la cárcel central de Rohini, en Delhi, India, entre octubre de 2023 y mayo de 2024. Fue arrestado ilegalmente por el gobierno indio como parte de una campaña más amplia contra la libertad de prensa y las voces progresistas. Durante su encierro, los pedazos de papel que iban y venían con las visitas se convirtieron en los primeros esbozos de esta historia del azúcar, la esclavitud y el capitalismo. Hay algo que encaja en esto: un estudio sobre los sistemas de confinamiento y explotación, escrito en condiciones de confinamiento por una mente que se negó a ser confinada.

miércoles, 19 de agosto de 2026

América Latina en la relación centro-periferia


Juan J. Paz y Miño Cepeda, Historia y Presente

La teoría económica de raíz latinoamericana surgió en la segunda mitad del siglo XX y en su construcción tuvo un rol central el pensamiento de la CEPAL, al que siguió, de inmediato, la teoría de la dependencia de gran influencia en la región durante los 60 y 70 del pasado siglo (https://t.ly/AAjcU). Una de las ideas fundamentales en la generación de esa teoría es la relación centro-periferia.

En la teoría económica clásica, generada en Europa y en los Estados Unidos, que asumió carácter universal bajo el supuesto de ser la única verdadera, técnica y, además, guiada por los principios de la “libertad”, no se podía concebir las relaciones internacionales como diferentes por sus procesos de acumulación, sino exclusivamente como fruto de las “ventajas comparativas”, una tesis fundada por el británico David Ricardo en 1817. Los grandes países podían proveer a todo el mundo los productos industrializados, mientras los otros aportaban a ese mundo los productos primarios. El asunto de fondo es que cada país se especializa en aquellas producciones en las que obtendrá ventaja frente a otros.

Esta concepción fue ampliamente cuestionada en la segunda mitad del siglo XIX por Karl Marx en El Capital, al examinar el proceso de la acumulación originaria o primitiva de capitales. En definitiva, sus profundas investigaciones sobre la historia económica le condujeron a sostener, por primera vez en forma científica, que el capitalismo europeo se levantó sobre un largo proceso de saqueo, dominación y sometimiento colonial en otros lugares del mundo (ahí se ubica América Latina) desde inicios del siglo XVI, cuando propiamente se inició la “era capitalista”, que no debe confundirse con el sistema capitalista que nace con la primera Revolución Industrial a mediados del siglo XVIII. Por eso, en forma metafórica Marx escribió: “el capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies hasta la cabeza”.

martes, 28 de julio de 2026

En la oscuridad del presente

Desde los orígenes cibernéticos del materialismo gótico hasta el comunismo ácido de Mark Fisher: pensar más allá del vitalismo oscuro del capitalismo para reavivar el deseo colectivo.

Matteo Moca, Il Tascabile

Para muchos, el pensamiento de Mark Fisher ha sido un antídoto contra la desesperación. En su famoso blog, k-punk —definido por Simon Reynolds como «una especie de canal de negociación entre la cultura popular y la teoría» y descrito por el propio Fisher como «mi manera de concebir la teoría, principalmente a través de la cultura popular»— era fácil encontrar reflexiones que representaban, y en cierto modo aún lo hacen en sus libros, un punto de apoyo ante el colapso no solo de las ideas contemporáneas, sino del universo entero que las produjo. En una era en la que las guerras se globalizan cada vez más, la pobreza se extiende y las perspectivas generales parecen sombrías, encontrar una voz como la de Mark Fisher, capaz no tanto de ofrecer una solución como de abordar el problema con valentía e inteligencia, representa una oportunidad única para imaginar un mundo diferente.

Si Margaret Thatcher afirmaba que no había alternativas para el futuro, la obra de Mark Fisher, quien sin duda debe mucho, a pesar de sí mismo, a las políticas de la primera ministra británica, presenta la cristalización de un pensamiento que se mueve en distintas coordenadas y abarca diversos campos del conocimiento y el arte. En muchas de sus obras, Fisher escribe sobre una profunda melancolía hacia un futuro imaginado y perdido, refiriéndose no tanto a algo que existió y ya no existe, sino más bien a una realidad potencial que, sin embargo, no ha tenido oportunidad de materializarse. Un ejemplo de ello son los escritos que componen Ghosts of My Life (2014), en los que los análisis de los autores y las obras que han refinado su mirada ofrecen, con sutileza, un discurso fundamental sobre la relación entre pasado, presente y futuro.

martes, 30 de junio de 2026

¿Quién financia la guerra de Israel?


Gaetano Colonna, Sinistra in Rete

En el mundo contemporáneo, nunca debemos olvidar el antiguo adagio británico: “follow the Money” (sigue el dinero), para entender cómo van realmente las cosas. Puede resultar verdaderamente útil para este fin recopilar los datos que Profundo, una empresa de investigación en sostenibilidad (en sus diversos sentidos), compartió con la revista online Middle East Eye. Comenzaremos desde aquí para analizar la cuestión con más profundidad.

Guerra, bancos y fondos de inversión

Un conflicto moderno, como el que Israel desarrolla en Oriente Medio desde 2023, requiere dinero, mucho dinero: para encontrarlo, los Estados recurren a la emisión de bonos, títulos financieros ofrecidos al mercado para obtener así, obviamente mediante préstamos, los recursos económicos necesarios para librar un conflicto.

Solo entre el 7 de octubre de 2023 y enero de 2025, se emitieron bonos del gobierno israelí por valor de 19.400 millones de dólares, a través de un grupo de siete bancos de inversión internacionales: Goldman Sachs lidera el grupo con 7.200 millones de dólares, seguido de Bank of America (3.600 millones de dólares), Citigroup (2.900 millones de dólares), Deutsche Bank (2.500 millones de dólares), BNP Paribas (2.000 millones de dólares), JPMorgan Chase (0,69) y Barclays (0,5).

Estos grandes bancos, las “siete hermanas” del mundo bancario globalizado, se han hecho cargo de la emisión de bonos israelíes, para luego colocarlos en los mercados financieros mundiales, también a través de gestores de fondos de activos, que los ofrecen a los clientes finales: por eso, cada uno de ustedes, lectores desprevenidos, claro está, podría tenerlos en la cartera de valores en la que ha invertido sus ahorros ignorando que también estáis financiando el bombardeo israelí de Gaza.

jueves, 25 de junio de 2026

Clara Mattei: “La austeridad es una guerra de clases permanente”

El capitalismo, la crisis social y la desdemocratización de la economía

Nicola Bielli, Sinistra in Rete

Para la profesora Clara Mattei, el capitalismo contemporáneo no es un sistema en crisis debido a errores ocasionales o malas decisiones políticas. La crisis misma –precariedad generalizada, compresión salarial, creciente desigualdad, empobrecimiento del trabajo– representaría el funcionamiento normal del orden económico moderno. La austeridad, en esta lectura, no sería un accidente de la historia económica reciente, sino un instrumento estructural de gobierno.

En un largo discurso pronunciado durante el festival político-cultural Costituzione 2023 en San Daniele del Friuli, dedicado a la crítica económica y social, la economista italiana presentó una reconstrucción histórica y teórica radical: las políticas restrictivas adoptadas en las últimas décadas no fueron diseñadas para resolver crisis, sino para gestionarlas en beneficio del capital, regulando el trabajo y limitando el poder democrático en la esfera económica.

La idea que recorre todo el discurso es tan simple como disruptiva: la economía nunca es neutral. Detrás de cada elección fiscal, monetaria o industrial existen relaciones de poder social, intereses de clase y decisiones políticas precisas.

Mattei abre su análisis a partir de la realidad italiana, que describe como un laboratorio avanzado de las transformaciones del capitalismo occidental. Los datos de distribución de la riqueza se definen como “enfriamiento”. Una proporción mínima de la población concentra hoy enormes activos, mientras millones de personas experimentan pobreza absoluta, inseguridad laboral y pérdida de poder adquisitivo. El elemento que más llama la atención de la economista es la naturaleza simultánea de estos fenómenos: mientras aumenta el número de trabajadores pobres, también crece el número de súper ricos.

Según Mattei, esto no representa una contradicción del sistema, sino su resultado lógico. Las ganancias crecen precisamente porque disminuye la proporción de riqueza dedicada al trabajo. La compresión salarial, el debilitamiento sindical y la precariedad del empleo no serían, por tanto, anomalías temporales, sino condiciones necesarias para mantener altos niveles de acumulación de capital.

miércoles, 24 de junio de 2026

Ha-Joon Chang: "El viejo orden de la teoría económica occidental se está derrumbando"

Durante décadas, las reglas de la economía global y de la propia ciencia económica parecían inamovibles. Pero ahora, bajo el impulso de Donald Trump, el edificio se está derrumbando. Hablamos con el economista heterodoxo Ha-Joon Chang para comprender cuáles son los dogmas que están muriendo y qué alternativas están surgiendo.

Asher Dupuy-Spencer, Jacobin

Ha-Joon Chang es una de las figuras más influyentes de la economía heterodoxa a nivel mundial. Docente en la Universidad SOAS de Londres y autor de Kicking Away the Ladder, Bad Samaritans y Economics: The User’s Guide, entre otras obras, ha dedicado décadas a cuestionar la ortodoxia del desarrollo impuesta al Sur Global y a desmontar los mitos que subyacen al pensamiento económico dominante.

Asher Dupuy-Spencer, de Jacobin, conversó con Chang sobre el estado de la ciencia económica, el estrechamiento de las vías de desarrollo en la era de China, las perspectivas para quienes gobiernan desde la izquierda en el mundo avanzado y las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania.

Asher Dupuy-Spencer: Quería comenzar con una pregunta sobre el estado de la economía. Existe la opinión generalizada de que la crisis económica de 2007-2008 sumió a la propia ciencia económica en una crisis. ¿Hasta qué punto es cierto eso? ¿Cuánto ha cambiado realmente la disciplina y qué significa esto para el contenido teórico de la economía dominante en términos más amplios?

Ha-Joon Chang: Las cosas han cambiado, pero no mucho. Un cambio significativo es lo que se conoce como el «giro empírico». Cuando cursaba mis estudios de posgrado en la década de los 80, existía una jerarquía muy clara dentro de la academia: cuanto menos conexión tuvieras con la realidad, mayor era el reconocimiento a tu inteligencia. Quienes demostraban más capacidad se dedicaban a la modelación matemática; cuanto más abstracta, mejor: teoría de juegos, equilibrio general. Quienes no alcanzaban ese nivel se dedicaban a la macroeconomía, que se consideraba teóricamente menos sólida y matemáticamente más enredada, pero aun así lo suficientemente técnica. Por debajo de eso, se ubicaban la economía del desarrollo o la historia económica. Y si no podías manejar nada de eso, te dedicabas a hablar con la gente real a través de estudios de caso o entrevistas con referentes del activismo sindical. Eso directamente no se consideraba economía.

En comparación con aquella época, ahora al menos se reconoce que la economía tiene que comprometerse con el mundo real. Eso es un avance. Pero ¿ha cambiado lo suficiente? En la antigua jerarquía que describí, el sector de la econometría y ciertos perfiles de la historia económica y de la economía del desarrollo que utilizan cuasi-experimentos y análisis de datos históricos han ganado mucho terreno. Hoy se les considera en pie de igualdad con quienes realizan trabajo abstracto. Pero todo lo que está por debajo —la investigación histórica basada en archivos, la historia oral, el trabajo de campo cualitativo, los estudios de caso industriales y las entrevistas con responsables de políticas públicas— sigue sin considerarse legítimo. El trabajo empírico, según la concepción actual de la disciplina, debe incluir obligatoriamente datos cuantitativos y herramientas específicas como la econometría y los ensayos controlados aleatorios.

lunes, 22 de junio de 2026

La riqueza y el poder político de los multimillonarios


Dean Baker, Counter Punch

La ganancia multimillonaria de Elon Musk con la salida a bolsa de SpaceX ha intensificado enormemente la atención pública sobre la extrema desigualdad económica. El poder económico y político de Musk es, sin duda, motivo de preocupación, pero centrarse únicamente en la riqueza puede ser engañoso.

Ya he mencionado este punto antes: la riqueza puede ser una medida engañosa en ambos sentidos. En cuanto a reducir la riqueza en la cima, celebro los impuestos, si se logran implementar de manera efectiva, pero la forma más probable de que la riqueza de personas como Musk se vuelva más accesible es con el estallido de la burbuja de la IA.

Espero con ansias el colapso, y cuanto antes mejor, pero no estoy seguro de que todos celebren la pérdida de billones de dólares de riqueza por parte de los multimillonarios estadounidenses cuando ocurra. Hablando por experiencia, muy pocos celebraron la desaparición, o al menos la reducción, de muchas grandes fortunas cuando estallaron las burbujas tecnológicas o inmobiliarias.

Por supuesto, muchas familias no adineradas también se verán afectadas. Durante la burbuja tecnológica de los años 90, esto supuso un duro golpe para los ahorros para la jubilación. En el estallido de la burbuja inmobiliaria, millones de personas perdieron sus hogares. En ambos casos, se produjeron recesiones y un gran aumento del desempleo. Es comprensible que la gente no lo haya celebrado, a pesar de la enorme reducción de la desigualdad económica.

Nuestra América y la izquierda revolucionaria

Hay que construir una alternativa política revolucionaria. Y, para ello, es preciso primero configurar una izquierda revolucionaria. Salirse del marco de la izquierda acomodada en el marco de la democracia burguesa y construir alternativas que busquen un cambio real e impliquen una defensa real de Nuestra América.

José Ernesto Nováez Guerrero, Al Mayadeen

Durante una conversación informal con líderes internacionales y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, en el marco de la cumbre del G7 celebrada en Francia, el presidente Lula declaró: “El mundo no es de izquierda, el mundo es del camino del medio. Esa es la verdad. Nunca fui de izquierda”. Y aprovechó para recordar su trayectoria como dirigente sindical y sus vínculos con organizaciones obreras de Alemania, Italia y España.

Esta renuencia de Lula, un referente histórico de la izquierda latinoamericana, a reconocerse como parte de esta misma izquierda contrasta fuertemente con la articulación de una ultraderecha regional que no tiene ningún ambaje a presentarse como ultraderecha y asumir un discurso racista, machista, xenófobo y discriminatorio en sus declaraciones públicas. Es la expresión de la naturaleza y los límites de los proyectos socialdemócratas que subieron al poder entre finales de la década del 90 y la primera década del siglo XXI en buena parte de América Latina.

Alguien pudiera argumentar que, en el caso específico de Lula, esta posición puede responder específicamente al complicado escenario político interno del país, con una elecciones que prometen ser reñidas, frente a un bolsonarismo que cuenta con el firme respaldo de la Casa Blanca y su actual inquilino. Y sin dudas sí, hay una parte importante de cálculo político y ajuste a las circunstancias en las declaraciones de Lula, pero también es la expresión del carácter de la izquierda socialdemócrata latinoamericana.

domingo, 21 de junio de 2026

Elon Musk y la política del fascismo multimillonario

Musk haciendo el saludo romano (fascista) en la segunda toma de posesión de Donald Trump antes de decir: «Te acompaño en el sentimiento. Gracias a ti, el futuro de la civilización está asegurado».


Henry Giroux, Counter Punch

No puede haber capitalismo sin racismo.

–Malcolm X
Elon Musk no es tanto una aberración como el grotesco subproducto de un orden capitalista que convierte la desigualdad en virtud, la explotación en espectáculo y confunde sus mayores fracasos con sus mayores éxitos. El frenesí mediático en torno a la posibilidad de que Musk se convierta en el primer trillonario del mundo no es una celebración del progreso humano ni de la iniciativa individual. Es un síntoma de una crisis social y política más profunda, que expone el poder del privilegio de clase, las fuerzas corruptoras del capitalismo despiadado y una cultura cada vez más incapaz de distinguir la riqueza del valor o la explotación del florecimiento humano.

Musk es sintomático de la decadencia de un sistema capitalista que genera desigualdades abrumadoras, concentrando la riqueza y el poder en manos de una pequeña élite cuyas fortunas dependen no solo de los mercados, sino también de los subsidios públicos, el trabajo colectivo, las instituciones sociales y los recursos compartidos, todo ello sustentado por una cultura autoritaria animada por la supremacía blanca, el ultranacionalismo y las pasiones movilizadoras de la política fascista, especialmente en la era de Trump. Como argumenta Dan Dinell, Musk se ha convertido en un «avatar del caos, la crueldad y la muerte». Esta descripción es difícil de refutar. ¿De qué otra manera podemos entender su papel como principal ejecutor de Trump?

viernes, 19 de junio de 2026

Los intelectuales orgánicos del capitalismo


Walden Bello, Counter Punch

Cuando luchábamos contra los programas de ajuste estructural o austeridad impuestos por el FMI y el Banco Mundial en los años 1980 y 1990, muchos de nosotros pensábamos que nos enfrentábamos a una estrategia que había sido formulada principalmente como respuesta al compromiso socialdemócrata con el capital en el Norte Global y a las iniciativas desarrollistas lideradas por el Estado en el Sur Global. Por supuesto, sabíamos que la inspiración intelectual para el neoliberalismo provenía de la economía clásica del siglo XIX orientada al libre mercado.

Lo que pocos de nosotros nos dimos cuenta en ese momento fue que la contrarrevolución neoliberal que despegó a fines de la década de 1970 tuvo una manifestación anterior a principios del siglo XX, y esto había proporcionado un arsenal teórico y político en el que se basó el movimiento posterior.

El orden del capital de Clara Mattei: cómo los economistas inventaron la austeridad y allanaron el camino para el fascismo es una fusión magistral de investigación de archivos, deconstrucción ideológica y economía política que captura la era posterior a la Primera Guerra Mundial, que estuvo marcada por un agudo conflicto de clases. Aunque la revolución en Rusia es bastante familiar, menos conocida es la situación en Europa occidental, donde hubo un desafío revolucionario al capitalismo, aunque de un tipo menos violento. Mattei es convincente cuando documenta cómo el papel del Estado en el control de todas las dimensiones de la economía durante el esfuerzo bélico condujo involuntariamente a una “desnaturalización” de la economía de mercado, es decir, a un desenmascaramiento de las “leyes del mercado” como un proyecto realmente político que beneficiaba a unos pocos y que proporcionaba a los trabajadores una visión de un posible orden alternativo.

martes, 16 de junio de 2026

El circo occidental en vísperas de una guerra civil

Sin una transformación de la representación política (hoy en día difícil incluso de imaginar), este circo occidental seguirá pudriéndose, hasta llegar a alguna forma de guerra civil.
Quema de neumáticos en Belfast. Foto: DPA vía Europa Press

Andrea Zhok, Arianna Editrice

Dado que los acontecimientos de Belfast han vuelto a situar en el centro del debate temas que ya se han analizado a fondo en todos sus aspectos, intentemos hacer un resumen para aclarar un poco las ideas.

1) El fenómeno migratorio en Occidente es, en su totalidad, un fenómeno con raíces económicas, dependiente de la lógica del capital. Se favorecen los desplazamientos de mano de obra que busca ocupar los puestos de trabajo disponibles en el mercado mundial. Al capital le interesa obtener una mano de obra que esté lo más dispuesta posible a trabajar por poco dinero y que sea fácilmente chantajeable. No es una cuestión de «inmigración irregular». Los irregulares también forman parte del juego, porque son un poco más chantajeables, pero el juego en su conjunto es aceptado, deseado y teorizado.

2) La presión que ejercen los modos de vida cultivados en Occidente (desde los costes de criar a los hijos, pasando por las responsabilidades legales, hasta las dificultades pedagógicas para los hijos que crecen en entornos desocializados, etc.) crea constantemente las condiciones para una reducción de la fecundidad. (Esto ocurre también con las segundas generaciones de migrantes, tan pronto como se aclimatan). La falta de mano de obra interna de los países occidentales se compensa importándola de partes del mundo donde los «costes de producción de niños» son bajos, porque no existe un sistema de protección pública, servicios sanitarios, sistemas escolares, etc. Occidente es una tumba atareada que absorbe a jóvenes «producidos» en otros lugares para transformarlos en concentraciones de capital.

lunes, 15 de junio de 2026

La era del capitalismo político

El capitalismo está mutando. El sistema en el que vivimos hoy ya no extrae la riqueza en función del poder de mercado, sino que lo hace a partir del control del poder político.

Dylan Riley, Jacobin

Según el minucioso reportaje de David Kirkpatrick en The New Yorker, Donald Trump y su familia han amasado 4 mil millones de dólares desde el inicio de su presidencia mediante una vertiginosa variedad de artimañas, la mayoría de las cuales parecen estar diseñadas para inflar el valor de sus activos (sus inversiones en criptomonedas, sus clubes de golf y hoteles, etc.).

Además, los investigadores alegan que Trump ha utilizado su cargo para manipular el mercado de valores con el fin de enriquecerse, que se ha apropiado de enormes cantidades de dinero asignado por el Congreso y que parece decidido a convertir al Servicio de Impuestos Internos en un instrumento para su propio beneficio.

Todos estos supuestos métodos de extracción de riqueza dependen directamente de la posición política de Trump y ejemplifican una intensificación del fenómeno ampliamente documentado de la inflación de los precios de los activos impulsada políticamente, que ha sido tan marcada en las últimas dos décadas.

domingo, 14 de junio de 2026

La destrucción de la razón y el auge del ecofascismo en EEUU

Al alcanzarse los límites absolutos del capital, generando una crisis estructural, el Estado capitalista se ha vuelto más autoritario, dando origen al ecofascismo y a la aniquilación ecológica

Brett Clark y John Bellamy Foster, La Haine

La crisis ecológica planetaria es una manifestación del instinto de muerte del imperialismo tardío, por el cual la reproducción expandida del capital monopolista-financiero depende de la destrucción de las condiciones de vida. Al alcanzarse los límites absolutos del capital, generando una crisis estructural, el Estado capitalista se ha vuelto más autoritario, dando origen al ecofascismo como una manifestación virulenta del neofascismo encarnado en la administración de Donald Trump.

En esta era de irracionalidad, la crisis ecológica creada por el capital se niega fervientemente. En cambio, la respuesta ecofascista ha conllevado una lucha intensificada por la dominación, el control de los recursos, el hipernacionalismo, la opresión de los pueblos, la antiinmigración, el racismo y la aniquilación de la ecología, todo ello en aras de la acumulación de capital. Más que un simple oxímoron, el ecofascismo es la ecología del exterminio.

En 1953, en La destrucción de la razón, Georg Lukács indicó que el irracionalismo era producto del capitalismo, profundamente ligado a los intereses materiales de la clase dominante y a la etapa imperialista del sistema global. Explicó que, en oposición al marxismo, al análisis histórico-materialista y a los movimientos socialistas revolucionarios, la filosofía burguesa (por ejemplo, Friedrich Wilhelm Joseph Schelling, Arthur Schopenhauer, Friedrich Nietzsche, Henri Bergson, Martin Heidegger y Carl Schmitt) había virado hacia análisis no científicos, antiracionalistas y escépticos, afirmando la preeminencia de la voluntad de vivir/voluntad de poder, los instintos, la intuición, los mitos y los principios vitalistas de la vida, así como un profundo pesimismo social, sobre la razón crítico-dialéctica.

jueves, 11 de junio de 2026

Reformar el capitalismo no es suficiente

Apostar por el retorno de algo parecido a una era de compromiso entre las clases es una ilusión y un error de diagnóstico. Cualquier proyecto político de izquierda comprometido con el socialismo y la democracia debe apostar por una estrategia de ruptura con el capitalismo

Bhaskar Sunkara, Jacobin

El lema de las ocho horas —ocho, ocho y ocho— sigue siendo relevante hoy en día. No era una simple demanda reformista; era una reivindicación revolucionaria sobre el propósito de la vida humana. Y quiero argumentar que todo el proyecto socialista es, al final, una lucha sobre esa cuestión.

Históricamente, se podría decir que nuestro movimiento socialista hizo tres cosas dentro de un movimiento obrero más amplio. Primero, dio una versión agitadora de los crímenes del capitalismo y el imperialismo, para recordar a la gente las realidades cotidianas del sistema al que nos enfrentábamos. En segundo lugar, nos dio una visión de un mundo después del capitalismo. Y en tercer lugar —la parte que distinguió al movimiento socialista de nuestros compañeros anarquistas— proporcionó una explicación convincente de cómo llegar de aquí a allá.

Quiero centrarme en esta última cuestión, la de la estrategia socialista y la transición, y luego abordar la necesidad de tener realmente una visión convincente de cómo podría ser un socialismo después del capitalismo

Me interesa aquí plantear algunos argumentos: quiero explicar por qué la socialdemocracia se encuentra en una encrucijada de la que nunca podrá recuperarse por completo. Quiero explicar por qué, paradójicamente, el colapso del socialismo reformista ha sido una catástrofe, incluso y especialmente para los revolucionarios que siempre se han situado a su izquierda y predijeron su impasse. Y quiero explicar cómo sería una tercera vía viable y por qué esta tercera vía no puede eludir la cuestión de la ruptura, por mucho que nos gustaría. Por último, quiero afirmar la viabilidad técnica de un socialismo después del capitalismo y por qué esbozar «recetas para las cocinas del futuro» es en realidad una necesidad para todos los que luchamos hoy por un mundo más allá del capitalismo.

miércoles, 3 de junio de 2026

'Pax Silica', el genocidio en Gaza y la crisis del capitalismo global

En el plan de juego del eje Washington-Tel Aviv, Gaza debe convertirse ahora en un campo experimental para una fase nueva y más mortífera del capitalismo global

Wlliam I. Robinson y M. Gürsan Şenalp, La Haine

La guerra israelí contra Irán ha desviado por el momento la atención internacional de Gaza, mientras Israel pasa de un genocidio de alta intensidad a uno de baja intensidad. El genocidio puede ser la culminación horrible de más de 75 años de colonialismo de asentamiento sionista, ocupación y apartheid, pero para entenderlo debemos analizar las transformaciones radicales que han tenido lugar en la economía política de Oriente Medio y del mundo en las últimas décadas.

El impulso genocida siempre ha estado presente en el proyecto sionista. Pero ese impulso ha sido activado por la crisis histórica del capitalismo global. La operación reivindicativa Diluvio de Al-Aqsa de octubre de 2023 proporcionó al régimen israelí la oportunidad histórica que había estado esperando durante décadas. Si los sionistas siguen persiguiendo su esquivo Gran Israel, EEUU ha estado liderando un proyecto mucho más expansivo, uno que sitúa a Gaza en el centro mismo del capitalismo global y de su crisis sistémica. En el plan de juego del eje Washington-Tel Aviv, Gaza debe convertirse ahora en un campo experimental para una fase nueva y más mortífera del capitalismo global. Este es el panorama más amplio que queremos presentar en este artículo.

La crisis contemporánea del capitalismo global es multidimensional. Estructuralmente, es una crisis de sobreacumulación, que se refiere a una situación en la que se acumulan enormes cantidades de capital (beneficios) pero este capital no puede encontrar salidas productivas para la reinversión. Esta crisis de sobreacumulación genera una intensa presión para la expansión, ya que los capitalistas transnacionales emprenden una búsqueda depredadora de dónde descargar masas de capital excedente y abrir nuevos espacios para la obtención de beneficios. Esta expansión violenta implica la incautación de mercados y recursos en todo el mundo mediante la guerra, el desplazamiento y la represión. El Estado norteamericano y, más allá, lo que llamaremos el Trumpismo Global, son su instrumento descontrolado en esta ola expansiva. En el núcleo del Trumpismo Global se encuentra el eje Washington-Tel Aviv.

domingo, 31 de mayo de 2026

Capitalismo de gángsters y corrupción en los Estados Unidos de Trump


Henry Giroux, Counter Punch

La tradición no es el culto a las cenizas. Es la preservación del fuego.

–Gustav Mahler
La corrupción como espectáculo autoritario

La corrupción nunca ha estado lejos del centro de la política estadounidense. Algunos de los escándalos más notorios se extienden desde el favoritismo de Warren G. Harding a la Abusos de poder expuestos durante el escándalo Watergate bajo el gobierno de Richard Nixon. Sin embargo, muchos historiadores argumentan que lo que distingue a Donald Trump de presidencias corruptas anteriores es que la corrupción ya no opera a puertas cerradas, protegida por los rituales liberales de legitimidad institucional y los eufemismos del decoro político. Bajo el gobierno de Trump, la corrupción se representa abiertamente como un espectáculo, se celebra como un signo de fuerza, riqueza, venganza y lealtad personal.

El régimen de corrupción en constante expansión de Trump ya no es simplemente una mala conducta financiera oculta, sino una exhibición pública de avaricia sociopática diseñada para normalizar la codicia, la anarquía, el poder sin restricciones y el colapso de la responsabilidad cívica. Refleja una política de nihilismo moral en la que el fascismo ya no aparece como una amenaza lejana pero como el futuro ya está tomando forma.

Como insignia de honor, Trump abraza la corrupción no simplemente como un modo de gobierno, sino como un espectáculo diseñado para legitimar la codicia, la crueldad y el poder desenfrenado. Funciona como qué Dominic Wetzel ha llamado a la “pornificación del sueño americano” una cultura en la que el exceso, la anarquía y la depredación se celebran como signos de éxito y fortaleza. En los Estados Unidos de Trump, la corrupción metastatiza en un teatro de crueldad y violencia, saturando la vida política con los valores del miedo, el espectáculo y la descartabilidad. Alimenta una arquitectura más amplia de dominación arraigada en jerarquías tóxicas de raza, clase, misoginia y nacionalismo cristiano blanco, al tiempo que convierte la anarquía y la agresión desenfrenada en formas de entretenimiento político.

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