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sábado, 4 de abril de 2026

Los comandos invisibles de Irán: las fuerzas detrás del silencio

La arquitectura militar de Irán no está construida alrededor de una única fuerza de élite, sino de un sistema en capas diseñado para una preparación constante y una respuesta localizada

Peiman Salehi, The Cradle

Durante años, cuando las capacidades militares de Irán aparecen en los medios internacionales, la conversación se reduce a un solo nombre: la Fuerza Quds.

Es familiar, visible y conveniente para las narrativas sobre Teherán alcance regional. Pero ese marco oscurece algo más inmediato y más relevante cuando la discusión pasa de la influencia a largo plazo a la confrontación a corto plazo.

Si se llevara a cabo una redada limitada en un isla, un puerto o una pieza de infraestructura crítica, no sería la Fuerza Quds la que apareciera primero. Las unidades que realmente responderían y darían forma al resultado en las primeras horas son mucho menos conocidas. Y eso no se debe a que no existan, sino a que el sistema de la República Islámica nunca se construyó en torno a una única formación de élite en primer lugar.

Lo que existe, en cambio, es una estructura en capas, distribuida en múltiples instituciones, donde “las fuerzas especiales” no son una marca sino una función.

Un modelo distribuido de fuerza

En el centro de esta estructura se encuentra el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), particularmente sus fuerzas terrestres. Dentro de él, el término que aparece de manera más consistente –y a menudo se malinterpreta– es Saberina. A veces se describe como una unidad, pero eso sólo captura parte de la imagen.

miércoles, 1 de abril de 2026

El cierre del Estrecho de Ormuz lleva al Imperio al borde del abismo

El cierre del Estrecho de Ormuz ha desencadenado una crisis económica y militar sistémica para el orden liderado por Estados Unidos. El bloqueo está exponiendo profundas vulnerabilidades en las cadenas de suministro global y los límites de la capacidad bélica occidental

Kit Klarenberg, Al Mayadeen

Desde que estalló la criminal guerra sionista-estadounidense contra Irán, el Estrecho de Ormuz ha permanecido obstinadamente cerrado. A pesar de las terribles amenazas de Donald Trump, Teherán ha llevado el tráfico marítimo a un nivel estancamiento total. Desde entonces, el Imperio se ha apresurado inútilmente a formar una coalición internacional para reabrir la vía fluvial económicamente vital, sólo para ser rechazado. Los aliados de la OTAN han sido duramente criticados por cometer un “error garrafal”, al negarse a ayudar a asegurar militarmente el Estrecho. En realidad, no hay esperanza de que pueda reabrirse por la fuerza en el futuro previsible.

Según informa Bloomberg, si bien los miembros del G7 mantienen conversaciones sobre posibles métodos para reanudar el comercio en el estrecho, el consenso general entre los aliados de EEUU es que esto no puede ocurrir hasta que las hostilidades disminuyan o cesen por completo. El jefe de investigación de Bank of America advirtió de forma alarmante que los precios del petróleo podrían superar los 200 dólares por barril «si las interrupciones persisten durante varios meses». Pronostica que, si el estrecho no se reabre en cuestión de días, su cierre podría desencadenar una recesión mundial.

El bloqueo impuesto por Teherán al estrecho era absolutamente inevitable y ampliamente previsto en caso de guerra. Incluso si el conflicto termina pronto, ya se han producido daños duraderos en muchos ámbitos económicos, y los ciudadanos de a pie sentirán cada vez más sus efectos en forma de precios más altos para los productos básicos. El transporte marítimo mundial se ha visto paralizado, con importantes empresas de logística cancelando rutas en Asia Occidental, lo que ha provocado un aumento de las tarifas de transporte y seguros, además de retrasos. Una vez más, el aumento de los costes repercutirá en los consumidores.

jueves, 26 de marzo de 2026

Mohamed Marandi: "Trump está acelerando la destrucción de EEUU"



El destacado académico y analista político iraní Mohamen Marandi, señala en esta conversación con Nima Alkorshid que "Irán no aceptará un alto el fuego porque sabe que Israel y Estados Unidos se rearmarán y volveran a atacar y matar a niños indefensos. Para Marandi, en junio del año pasado Israel perdió la guerra con Irán, y Netanyahu debió suplicar a Trump para que intercediera ante Irán y detuviera la masacre. Tras la "guerra de los 12 días", Irán accedió a un alto el fuego, y 9 meses más tarde lo atacan de nuevo, asesinando al líder Ali Jamenei, 165 niñas pequeñas de una escuela, y centenares de iraníes. ¿Quien está mal?, se pregunta Marandi.

Por eso esta vez los iranies van a seguir luchando hasta terminar con el problema que implica Israel para el Medio Oriente, un régimen salvaje y genocida que ha aplicado políticas de exterminio con sus vecinos desde que se instaló en Palestina tras la declaración de la ONU de 1948. Marandi advierte que todo se puede poner muy mal, y que Irán no abandonará el control del Estrecho de Ormuz. "No queremos perjudicar a la economía mundial; solo queremos que Estados Unidos se retire del Medio Oriente, que el petróleo deje de transerse en dólares porque es laforma de quitar poder económico al sionismo, y que Israel deje de practicar el exterminio de seres humanos.

Para Marandi, la destrucción del imperio estadounidense está ocurriendo en estos mismos momentos, por las imprudentes políticas de Donald Trump que no hacen más que acelerar un declive irreversible. Es evidente que una civilización de tres mil años no puede claudicar frente a dos países inventados y sin historia de 250 y 78 años.

martes, 24 de marzo de 2026

El estrecho vínculo entre la guerra en Oriente Medio y el conflicto en Ucrania


Fabrizio Poggi, L'Anti Diplomático

El quid de la cuestión y el titular periodístico que mejor lo representa es el del periódico británico The Telegraph del 17 de marzo, con motivo de la visita a Londres y luego de la gira europea del golpista nazi: «La gira de Zelensky “no se olviden de mí” expone el pánico en Ucrania». El pánico de un actor al quedar aislado de la escena; y durante mucho tiempo. La agresión yanqui-sionista contra Irán ha dejado a Ucrania tras bastidores de la atención mundial y, como escribe RIA Novosti, si realmente se lograra una operación terrestre, el conflicto en Medio Oriente podría prolongarse durante meses, si no años, y con todos los problemas que esto implicaría (y ya implica, incluso en términos de apoyo interno) para Donald Trump, Ucrania caería del décimo al décimo milésimo lugar. Un gran problema no sólo para Ucrania, sino también para Europa, hasta el punto de que diversos medios occidentales citan a diplomáticos europeos según los cuales «Oriente Medio ha redefinido radicalmente la atención política: para nosotros y para Ucrania, esto es un desastre». Es hora de volver al centro de atención, y puedes hacerlo uniendo de alguna manera las dos escenas.

Así que aquí está Kiev, pero especialmente el falso actor-presidente, agitando los brazos para recuperar la atención y, como observa el ex diputado de la Rada Oleg Tsarev, Zelensky está provocando deliberadamente a Irán para que tome represalias contra los banderistas y lo está haciendo para mantener la atención y el apoyo occidentales: «Zelensky necesita la atención, el escenario y, sobre todo, un público agradecido. Lo peor es ser olvidado». Todas las declaraciones sobre drones, que Kiev insiste en ofrecer a los países del Golfo Pérsico para protegerlos de los "Shahed", todas las declaraciones de Zelensky sobre Irán: todo esto no es más que un intento de llamar la atención.

lunes, 23 de marzo de 2026

La violencia imperialista y la guerra contra Irán

La guerra contra Irán no es el producto de los deseos de Netanyahu ni de las presiones del lobby sionista, sino una manifestación directa de la conducta imperialista de Estados Unidos.

Dr. Tannous Shalhoub, Al Mayadeen

A menudo, el debate en torno a la decisión de Estados Unidos de emprender una guerra contra Irán se reduce a la mera influencia del lobby sionista o a las presiones ejercidas por Netanyahu sobre Trump.

Esta interpretación resulta atractiva por la facilidad con que simplifica los acontecimientos; sin embargo, omite el fundamento material de la violencia imperialista: los intereses económicos y militares globales de Estados Unidos.

Las decisiones estratégicas de una gran potencia capitalista se configuran dentro de la estructura de las fuerzas productivas y de las relaciones de clase a escala internacional.

Estados Unidos, en tanto que centro imperial, no actúa guiado por impulsos circunstanciales ni por presiones externas, sino conforme a las exigencias del sistema capitalista mundial de asegurar mercados, fuentes de energía y rutas comerciales.

Cualquier decisión de guerra constituye, en esencia, una medida orientada a salvaguardar sus intereses económicos y de clase, y no un servicio prestado a un aliado específico, por influyente que este sea.

viernes, 20 de marzo de 2026

La Isla Kharg

A estas alturas, está claro para todos que Trump simplemente quiere salir de esto sin hacer el ridículo. Pero para ello, necesita algo que pueda vender como una victoria

Enrico Tomaselli, Enrico's Substack

Mientras la guerra contra Irán continúa sin ningún objetivo real y, sobre todo, sin ninguna idea de cómo alcanzarlo, Trump oscila como un péndulo entre proclamar que la guerra ha terminado («lo hemos destruido todo al 100%») y formular ridículas peticiones de ayuda («los países de la OTAN deben ayudarnos a desbloquear el estrecho de Ormuz»).

A estas alturas, está claro para todos que simplemente quiere salir de esto sin hacer el ridículo. Pero para ello, necesita algo que pueda vender como una victoria.

Y entre las opciones más probables se encuentra la idea de capturar la isla de Kharg, un pequeño islote situado justo más allá del estrecho de Ormuz, a 25 km de la costa iraní, que se utiliza como terminal de carga para petroleros.

Intentemos imaginar la viabilidad de tal operación.

Obviamente, la dificultad no radica en conquistar la isla en sí —pequeña, esencialmente llana, con una pequeña guarnición (23 kilómetros cuadrados)—, sino más bien en la fase de aproximación, su mantenimiento y la retirada.

La aproximación

Básicamente, Estados Unidos tendría tres opciones posibles para llevar tropas a la isla: un desembarco aéreo, una fuerza de desembarco naval o cruzar el Golfo Pérsico desde territorio de los Emiratos Árabes Unidos.

miércoles, 18 de marzo de 2026

El arquero persa y el jaque mate en el Imperio del Caos


Alex Marsaglia, L'Anti Diplomatico

El 11 de marzo el conflicto de la Coalición Epstein contra la República Islámica de Irán superó la histórica marca de los 12 días. Una agresión bestial, al margen del derecho internacional, que el 28 de febrero mató al ayatolá Jamenei y a su familia, incluida su nieta que estaba en casa con él. El Líder Supremo creía que no debía esconderse, sino permanecer en su lugar. La Coalición Epstein ha iniciado una sangrienta ola de bombardeos indiscriminados contra civiles e instalaciones energéticas que continúa hasta el día de hoy y probablemente se intensificará en las próximas semanas, como única estrategia para ejercer dominio. Los líderes de esta alianza obviamente llevan a cabo tales actos terroristas lejos de cualquier forma de represalia con el unilateralismo y la asimetría que caracterizan sus guerras desde la caída del Muro de Berlín en adelante.

Fortalecidos por el secuestro del legítimo presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, los neoconservadores gruñones pensaron que también podrían fácilmente desestimar la cuestión iraní. Sin embargo, la cuestión existencial no debe subestimarse, sino todo lo contrario. Como han anunciado sus líderes militares y políticos, Irán ha tenido durante mucho tiempo la oportunidad de prepararse para la guerra para su supervivencia, hasta que la puso a prueba en junio pasado en el conflicto de 12 días, donde llevó a cabo con éxito “pruebas de fuego” en bases estadounidenses en el Golfo y en la entidad sionista que ocupa Palestina. Desde entonces, las cosas en el Imperio se han deteriorado significativamente: la deuda pública estadounidense ha superado nuevos picos, la desdolarización ha avanzado con la fiebre del oro y la desinversión de títulos de deuda pública estadounidense ha continuado implacablemente.

viernes, 13 de marzo de 2026

Israel lleva 40 años planeando esta guerra contra Irán, todo lo demás es una cortina de humo

En Tel Aviv no hay interés en un «cambio de régimen» a menos que el nuevo esté dispuesto a subordinarse -como han hecho las dictaduras del Golfo- a Israel como señor supremo de la región

Jonathan Cook, Middle East Eye

Resulta casi imposible entender, al menos a partir de las justificaciones ofrecidas, qué es lo que Trump realmente espera conseguir con su guerra de agresión, junto al régimen de Netanyahu, contra Irán, una guerra claramente ilegal.

¿Se trata de destruir un programa de armas nucleares iraní del que nunca ha habido pruebas tangibles y que Trump afirmó hace solo unos meses haber «destruido completa y totalmente» en un ataque anterior que también infringió la legalidad?

¿O se trata de obligar a Teherán a volver a las negociaciones sobre su programa de enriquecimiento de energía nuclear, que se interrumpieron prematuramente cuando EEUU lanzó su ataque no provocado? Cabe señalar que estas negociaciones se hicieron necesarias porque, en 2018, durante su primer mandato, fue Trump quien rompió el acuerdo original con Irán.

¿O se supone que la guerra debe intimidar a Irán para que sea más sumiso, a pesar de que Trump hizo saltar por los aires las conversaciones en el mismo momento en que Omán, el principal mediador, insistía en que Teherán había capitulado ante casi todas las onerosas exigencias de Washington y que un acuerdo estaba «a nuestro alcance»?

¿O acaso los ataques aéreos tienen como objetivo «liberar» a los iraníes, a pesar de que entre las primeras víctimas se encontraban al menos 165 civiles de una escuela femenina, la mayoría de ellos niñas de entre 7 y 12 años?

¿O el objetivo es presionar a Irán para que renuncie a sus misiles balísticos, la única disuasión que tiene contra los ataques y que lo dejaría totalmente indefenso ante los perversos designios de EEUU e Israel?

¿O Washington creía que Teherán estaba a punto de atacar primero, a pesar de que los funcionarios del Pentágono han confesado al personal del Congreso que no había ninguna información de inteligencia que indicara que se iba a producir un ataque?

jueves, 12 de marzo de 2026

La nueva aritmética de la guerra

La intersección de los costos de la guerra y el tiempo crean un dilema imposible para EEUU

Alejandro Marcó del Pont, El tábano economista

Hay análisis geopolíticos que se leen con interés y rápidamente se olvidan. Luego hay análisis que deberían imprimirse y colgarse en las paredes del Pentágono, de la Casa Blanca y de todas las redacciones del mundo. El artículo que publicó Policy Tensor, un blog especializado en estrategia, bajo el título Why the US is facing strategic defeat (¿Por qué Estados Unidos se enfrenta a una derrota estratégica?) pertenece a esta segunda categoría. No porque sus conclusiones sean agradables —no lo son en absoluto—, sino porque su método es implacable: aplica las matemáticas a la guerra y extrae de ellas una verdad incómoda que los comunicados oficiales y los análisis superficiales se empeñan en ocultar.

La tesis de Policy Tensor es sencilla en su formulación y preocupante en sus consecuencias. Estados Unidos se enfrenta a una derrota estratégica en el Golfo. No una derrota en el sentido tradicional de ejércitos derrotados o capitales conquistadas, sino algo más sutil y quizás más profundo: la incapacidad de lograr sus objetivos militares antes de que los costes acumulados —económicos, políticos y globales— se vuelvan insoportables. O, dicho en los términos que utiliza el autor: si Irán puede mantener sus ataques contra las monarquías petroleras, las bases estadounidenses, Israel y, sobre todo, mantener cerrado el estrecho de Ormuz el tiempo suficiente para que sea Estados Unidos quien ofrezca un alto el fuego, entonces Irán habrá ganado. Y Estados Unidos, por mucho que sus portavoces hablen de «misión cumplida», habrá perdido.

Para entender por qué esto es así, hay que adentrarse en lo que el artículo denomina «la mecánica de la guerra de drones«. Y aquí es donde las matemáticas se vuelven más elocuentes que cualquier discurso político.

Pensando en lo impensable: El gran plan de Irán para acabar con la presencia de Estados Unidos en Oriente Medio


Michael Hudson, Counter Punch

Irán y Donald Trump han explicado cada uno por qué no librar la guerra actual hasta el final simplemente conduciría a un nuevo conjunto de ataques mutuos. Trump el anunció el 6 de marzo que “no habrá acuerdo con Irán excepto bajo una rendición incondicional” y anunció que debe tener voz para nombrar o al menos aprobar al nuevo líder de Irán, como acaba de hacer en Venezuela. “Si el ejército estadounidense debe derrotarlo por completo y lograr un cambio de régimen, o de lo contrario “pasas por esto y luego, en cinco años, te das cuenta de que pusiste a alguien que no es mejor'”[1]Estados Unidos tardará al menos ese tiempo en reemplazar el armamento que se ha agotado, reconstruir su radar y las instalaciones relacionadas y montar una nueva guerra.

Los funcionarios iraníes también reconocen que los ataques estadounidenses seguirán repitiéndose hasta que Estados Unidos sea expulsado del Medio Oriente. Habiendo acordado un alto el fuego en junio pasado en lugar de aprovechar su ventaja cuando se agotaron las defensas antimisiles israelíes y regionales de Estados Unidos, Irán se dio cuenta de que la guerra se reanudará tan pronto como Estados Unidos pueda rearmar a sus aliados y bases militares para renovar lo que ambas partes reconocen que es una lucha por algún tipo de solución final.

La guerra que comenzó el 28 de febrero puede considerarse de manera realista como la apertura formal de la Tercera Guerra Mundial porque lo que está en juego son las condiciones en las que el mundo entero podrá comprar petróleo y gas. ¿Pueden comprar esta energía a exportadores en monedas distintas al dólar, encabezados por Rusia e Irán (y hasta hace poco, Venezuela)? ¿La actual demanda estadounidense de controlar el comercio internacional de petróleo requerirá que los países exportadores de petróleo fijen su precio en dólares y, de hecho, reciclen sus ingresos de exportación y sus ahorros nacionales en inversiones en valores, bonos y acciones del gobierno estadounidense?

Ese reciclaje de petrodólares ha sido la base de la financiación y militarización del comercio mundial de petróleo por parte de Estados Unidos, y de su estrategia imperial de aislar a los países que se resisten a adherirse al orden basado en gobernantes estadounidenses (sin reglas reales, sino simplemente demandas ad hoc de Estados Unidos). Así que lo que está en juego no es sólo la presencia militar estadounidense en Medio Oriente– junto con sus dos ejércitos aliados, Israel y los yihadistas ISIS/al Qaeda. Y la pretensión de Estados Unidos e Israel de que se trata de que Irán tiene armas atómicas de destrucción masiva es una acusación tan ficticia como la formulada contra Irak en 2003. Lo que está en juego es poner fin a las alianzas económicas de Medio Oriente con Estados Unidos y si sus ingresos por exportaciones de petróleo seguirán acumulándose en dólares como refuerzo de la balanza de pagos estadounidense para ayudar a pagar sus bases en todo el mundo.

martes, 10 de marzo de 2026

La última acción de Irán en los países del CCG fue un golpe de genialidad

¿Es hora de que la atracción fatal de los Estados del Golfo’ hacia Estados Unidos se enfrente a un replanteamiento? Irán tiene la vista puesta en expulsar a Estados Unidos de la región para siempre
Qatar. Base aérea de EEUU

Martín Jay, Strategic Culture

Después de apenas una semana de la guerra de Donald Trump, hay muy poco que informar que debería o podría complacer al presidente estadounidense. Gran parte de la infraestructura de Estados Unidos en Medio Oriente ha sido destruida y los soldados estadounidenses ahora están alojados en hoteles en países del CCG, ya que no queda nada de sus bases. Las reservas que estos países tienen como parte de sus sistemas de defensa aérea están casi agotadas mientras los jefes militares discuten sobre la rapidez con la que pueden ser reemplazados (algunos sistemas THAAD y Patriot se están enviando desde Japón y Corea del Sur) e Irán está golpeando a Israel cada día más fuerte.

Por supuesto, debido a las nuevas reglas draconianas que Israel ha impuesto —que ningún ataque militar que Irán logre llevar a cabo puede ser ‘informado’ por periodistas o incluso ciudadanos que deseen publicarlo en las redes sociales—, así como a la forma cómicamente corrupta y partidista en que los medios de comunicación estadounidenses cubren la guerra, el público ve muy pocas malas noticias, si es que ve alguna.

Con este planteamiento, no es sorprendente que Trump fuera a la guerra, dado que debe haber contado con un gran apoyo de los medios estadounidenses, a quienes dice despreciar. En este sentido, podemos concluir que los propios medios de comunicación son cómplices de crímenes de guerra, dado que han jugado un papel enorme en la decisión de ir a la guerra y también en la cobertura diaria de los acontecimientos sobre el terreno.

viernes, 6 de marzo de 2026

El ataque estadounidense-israelí tiene como objetivo impedir la paz, no promoverla

Las ruinas de la escuela primaria iraní Shajareh Tayyebeh después de un bombardeo israelí-estadounidense que mató a más de 165 niñas y educadores


Michael Hudson, Counter Punch

El pasado 27 de febrero, el mediador de las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán en Omán, el ministro de Asuntos Exteriores de ese país, Badr Albusaidi, desbarató la engañosa pretensión del presidente Trump de amenazar con la guerra a Irán por haberse negado a aceptar sus exigencias de renunciar a lo que el presidente de Estados Unidos afirmaba que era su intención de fabricar su propia bomba atómica. El ministro de Asuntos Exteriores de Omán explicó en el programa Face the Nation de la CBS que el equipo iraní había acordado no acumular uranio enriquecido y había ofrecido “una verificación completa y exhaustiva por parte del OIEA”.

Esta nueva concesión constituía un “avance sin precedentes. Y si podemos aprovecharlo y seguir avanzando, creo que estamos cerca de alcanzar un acuerdo” para lograr que “Irán nunca, jamás, tenga material nuclear con el que fabricar una bomba. Creo que esto es un gran logro”, afirmaba Albusaidi.

Tras señalar que este avance había pasado “muy desapercibido para los medios de comunicación”, destacó que, exigir “cero reservas”, iba mucho más allá de lo que se había negociado durante la Administración del presidente Obama, porque “si no se pueden almacenar materiales enriquecidos, entonces no hay forma de fabricar una bomba”.

El ayatolá Alí Jamenei, que ya había emitido una fatwa contra cualquier acción de este tipo y se reiteró en esa postura año tras año, convocó a los líderes chiítas y al jefe militar de Irán para debatir la ratificación del acuerdo de ceder el control de su uranio enriquecido con el fin de evitar la guerra.
Bloquear el acceso mundial a las fuentes de energía que no están bajo su control es la razón por la que EEUU ha atacado a Venezuela, Siria, Irak, Libia y Rusia.

lunes, 2 de marzo de 2026

El ataque ilegal de Israel y EEUU contra Irán no tiene que ver con el programa nuclear ni con la libertad

Israel y EEUU buscan más hegemonía regional, control de recursos naturales, rutas para su transporte y un escenario que facilite la anexión ilegal israelí de territorios ajenos y contenga el crecimiento de China

Olga Rodríguez, el Diario.es

El ataque de EEUU e Israel contra Irán es ilegal y constituye lo que en derecho internacional se llama “crimen de agresión”. El Gobierno israelí de Netanyahu lo ha denominado “ataque preventivo” y varios medios europeos han usado ese término como definición en sus titulares. No hay nada preventivo en bombardear un país que no se disponía a atacar, y así lo han subrayado varios relatores de Naciones Unidas y otros expertos en derecho internacional: “El cambio de régimen preventivo es un delito internacional”.

Israel y EEUU han lanzado su segunda guerra contra Irán en ocho meses. Con sus bombardeos no solo buscan un cambio de régimen, también pretenden aumentar su hegemonía en la región, en la que solo el Estado israelí cuenta con armamento nuclear. Como era previsible, Irán respondió lanzando ataques contra Israel y contra bases militares y aeropuertos en varios países del Golfo.

Pese a las excusas esgrimidas, parecidas a las fabricadas en 2003 para justificar la invasión ilegal de Irak, las causas reales de esta guerra de agresión contra Irán no tienen que ver ni con el programa nuclear iraní ni con las reivindicaciones de libertad para su pueblo.
El argumento de que Irán podría terminar fabricando armas nucleares es un relato que Netanyahu usa desde 1992. Israel tiene armamento nuclear. Irán, no.
Más hegemonía

El Gobierno de Israel busca reforzar su hegemonía regional y avanzar en su proyecto colonial. A través del genocidio en Gaza ha consolidado su ocupación y anexión ilegal de territorio en la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, los Altos del Golán sirios y más allá.

Ataque a Irán: nuevo episodio de un conflicto mundial

Ucrania, Palestina, Venezuela y ahora Irán constituyen distintos frentes de un conflicto global. Además de seguir la agenda del sionismo en la región, el ataque a Irán intenta impedir por la fuerza el ocaso de la hegemonía estadounidense y occidental.

Andreu Coll, Jacobin

Israel y Estados Unidos han lanzado importantes ataques contra Irán en la madrugada del sábado, en una agresión imperialista que provocará más muerte y destrucción. Irán ha respondido atacando Israel y bases militares estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Baréin.

Los ataques se produjeron al día siguiente de la tercera ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el programa de enriquecimiento nuclear de Irán. Es importante recordar que fue la primera administración de Donald Trump la que reventó el acuerdo firmado por Obama en 2015 y que ya apoyó la «guerra de los 12 días» de junio pasado para golpear las instalaciones nucleares y los depósitos de misiles balísticos iraníes, con resultados mucho menos concluyentes de lo que habían proclamado.

Cuando las conversaciones terminaron el jueves pasado, el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Sayyid Badr Albusaidi, principal negociador, afirmó que se habían producido «avances significativos». Además, señaló que se habían previsto más conversaciones en menos de una semana.

Sin embargo, a lo largo de todo el proceso, el programa nuclear de Irán ha sido un punto conflictivo. Irán se negó a detener su programa de enriquecimiento nuclear, que se utiliza exclusivamente con fines civiles. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, afirmó que Irán haría algunas concesiones sobre su programa para llegar a un acuerdo, pero se negó a detenerlo por completo.

domingo, 1 de marzo de 2026

El delirio inalcanzable del Imperio: extinguir una Civilización


Pasquale Liguori, l'Anti Diplomatico

Lo que el mundo está presenciando no es otra sacudida de tensión regional no resuelta, ni una escalada calculada entre potencias rivales que han estado luchando durante décadas. Es algo radicalmente diferente: el absurdo diseño de borrar un Estado del mapa de la historia. Calificar la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán como una “guerra existencial” es ahora un eufemismo que no hace justicia ni remotamente a la realidad de los hechos, porque lo que se desarrolla ante nuestros ojos es una campaña de intento de aniquilación del Estado librada abiertamente, mientras gran parte del mundo finge no ver.

El objetivo, además, ya no es la contención nuclear ni un cambio de régimen declarado hecho pasar por “democratización”. Las palabras de Trump sobre “la desmilitarización total” y las declaraciones de los líderes sionistas prometiendo, con la facilidad de aquellos que saben que no rinden cuentas a nadie, atacar el liderazgo de Irán “pasado, presente y futuro”, revelan una agenda que trasciende la política: a Irán no se le pide que deje de ser una República Islámica, sino simplemente que deje de existir como Estado.

Privar a un Estado de toda capacidad de desarrollo tecnológico y defensivo significa mucho más que neutralizarlo, porque equivale a condenarlo a la precariedad, negándole la posibilidad misma de reconstituirse como entidad soberana en el futuro. Se trata de una pretensión de sumisión total que va más allá de la rendición incondicional, del llamado a dejar de existir como sujeto político de la historia.

sábado, 28 de febrero de 2026

Un Imperio ‘sonámbulo’ rumbo a la catástrofe bélica de Irán

Kit Klarenberg sostiene que Estados Unidos se está encaminando hacia una guerra catastrófica con Irán a pesar de su limitada preparación militar y su abrumadora oposición interna. La acumulación de tropas en Washington enmascara una profunda debilidad estructural y un riesgo estratégico creciente.

Kit Klarenberg, Al Mayadeen

En las últimas semanas, un siniestro fortalecimiento militar en todas las aguas y territorios de Asia occidental ha cobrado impulso por Estados Unidos. Al mismo tiempo, protestas masivas asesinas - patrocinado abiertamente por los líderes occidentales - han estallado con intensidad fluctuante en las principales ciudades iraníes. Desde el principio, el presidente Donald Trump ha emitido amenazas terribles de cosas inminentemente “malas” si Teherán rechaza las restricciones a su investigación nuclear y producción de misiles. Pero a medida que los tambores de guerra alcanzan un crescendo beligerante, se están emitiendo ampliamente notas urgentes de advertencia.

Los medios de comunicación occidentales han fracasado singularmente en cuestionar los objetivos finales, y mucho menos la legalidad o la moralidad de la acción militar estadounidense contra el país. En cambio, los medios de comunicación generalmente han delineado los méritos potenciales de “la intervención”. La BBC ha llegado al extremo de publicar un guía explicativa a diferentes “escenarios” de ataques. El 19 de febrero además, la emisora estatal británica expresó su desconcierto por el fracaso de los esfuerzos de Washington y Tel Aviv para intimidar a Teherán para que desmantele su vital arquitectura de seguridad nacional y regional:
“¿Por qué los líderes iraníes, al menos públicamente, permanecen desafiantes frente al ejército más poderoso del mundo y su aliado regional más fuerte en Medio Oriente?”

martes, 24 de febrero de 2026

La batalla por Irán aún está en suspenso, pero tiene el perfil de un umbral histórico decisivo


Andrea Zhok, Arianna Editrice

La batalla por Irán aún está en suspenso, pero tiene el perfil de un umbral histórico decisivo.

Israel está ejerciendo toda la presión que puede sobre la administración estadounidense para que lleve a cabo el ataque. El hecho de que una guerra total difícilmente dejaría intacto a Israel no parece preocupar ni a Nethanyahu ni a los israelíes, quienes, según las encuestas, son mayoría a favor de un conflicto.

Trump también ha acumulado un potencial bélico completamente fuera de lo común, francamente desproporcionado para un engaño.

Y, sin embargo, el ataque, según múltiples rumores, ya ha sido pospuesto dos veces.

Y las razones de estos aplazamientos son bastante claras.

En los últimos meses han llegado a Irán numerosos aviones de carga procedentes de Rusia y China. Que se trate de entregas extraordinarias de armamentos es un secreto a voces.

Además, China parece estar poniendo a disposición directamente su sistema de detección aeroespacial, con algunos de sus propios barcos enviados al Golfo Pérsico, lo que prácticamente permite a Irán detectar también la tecnología furtiva estadounidense.

sábado, 21 de febrero de 2026

Una nueva guerra en Oriente Medio parece sólo cuestión de tiempo


Lucas Leiroz, Strategic Culture

Las crecientes tensiones entre Irán y Estados Unidos/Israel están llegando a un punto crítico. La retórica agresiva, los movimientos militares y los sucesivos intercambios de amenazas veladas indican que la situación se dirige hacia un peligroso punto de inflexión. Aunque el discurso diplomático todavía se mantiene formalmente, todo sugiere que no habrá ningún acuerdo capaz de satisfacer a las partes involucradas. El estancamiento estratégico es demasiado profundo y los intereses en juego son existenciales para ambas potencias de Oriente Medio.

Washington continúa su política de máxima contención contra Teherán, sostenida por sanciones económicas y presión militar indirecta. Tel Aviv, a su vez, considera el avance del programa estratégico de Irán como una amenaza existencial. Teherán ha consolidado una postura de disuasión activa, ampliando sus capacidades de respuesta y preparación para el combate. Ya es posible decir que el escenario actual es sustancialmente más tenso que el que precedió a las hostilidades de 2025.

En este contexto, la posibilidad de un acuerdo diplomático amplio parece cada vez más remota. Las demandas son incompatibles: mientras el eje Washington–Tel Aviv insiste en severas limitaciones estratégicas, Teherán rechaza cualquier medida que comprometa su soberanía o capacidad defensiva. El entorno internacional tampoco presiona a Irán hacia concesiones, ya que la multipolaridad emergente reduce el aislamiento iraní y ofrece nuevas alternativas económicas y militares.

martes, 17 de febrero de 2026

La gran lucha por el Poder: el choque del siglo XXI

El mundo se desplaza y Washington golpea a su alrededor: de las sanciones a las guerras por delegación, de Venezuela a Irán, de Ucrania a Taiwán. No se trata de una serie de crisis aisladas, sino de una gran lucha por el poder, los beneficios y el orden mundial. Este es el choque del siglo XXI

Marc Vandepitte, Rebelión

Los bombardeos sobre Venezuela del 3 de enero solo pueden entenderse si se analiza el panorama general. El secuestro del presidente venezolano, el derrocamiento del gobierno sirio, los bombardeos sobre Irán, Yemen y otros países de la región, la guerra por delegación contra Rusia, la amenaza de sanciones de EEUU dirigida a los países BRICS y el revuelo en torno a Groenlandia no son hechos aislados, sino aspectos de una gran estrategia.

Vivimos en una época en la que la dominación histórica de una sola superpotencia, Estados Unidos, se está desmoronando visiblemente. Al mismo tiempo, Washington y sus aliados occidentales intentan revertir esa tendencia de manera desesperada para salvar un statu quo que asegure su hegemonía, su control y las ganancias sobre la riqueza creada en otros lugares.

Este es el choque del siglo XXI, cuyo comienzo apenas hemos empezado a vislumbrar.

Un mundo en vuelco

Empecemos por la economía, donde el equilibrio de poder mundial se está desplazando rápidamente. El G7, el club de las siete naciones occidentales más ricas, cayó del 45% del PIB mundial en el año 2000 a cerca del 30% en la actualidad, mientras que el BRICS+ ya se sitúa en torno al 37%.1

Mientras tanto, el Sur Global desarrolla su propia industria y tecnología, con China como líder en vehículos eléctricos, energía solar, eólica e infraestructura digital. Esto permite que los países dejen de ser meros proveedores de materias primas y conserven una mayor parte de su propia riqueza.

lunes, 16 de febrero de 2026

La propuesta integral de paz de Irán a Estados Unidos


Jeffrey Sachs, Common Dreams

La historia a veces presenta momentos en los que la verdad sobre un conflicto se expresa tan claramente que resulta imposible ignorarla. El discurso por el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, el 7 de febrero en Doha, en Qatar (transcripción aquí) debería resultar ser uno de esos momentos. Sus importantes y constructivas observaciones respondieron al llamado de Estados Unidos a entablar negociaciones amplias y presentó una propuesta sólida para la paz en todo el Medio Oriente.

La semana pasada, el Secretario de Estado de Estados Unidos Marco Rubio propuso una solución integral: “Si los iraníes quieren reunirse con nosotros, estamos listos.” Propuso que las conversaciones incluyan la cuestión nuclear, las capacidades militares de Irán y su apoyo a grupos aliados en la región. A primera vista parece una propuesta seria y constructiva. Las crisis de seguridad en el Medio Oriente están interrelacionadas y es poco probable que perdura una diplomacia que aísla las cuestiones nucleares de una dinámica regional más amplia.

El 7 de febrero, el Ministro de Asuntos Exteriores iraní, Araghchi, respondió a la propuesta de los Estados Unidos de una paz integral. En su discurso en el Foro de Al Jazeera, el Ministro de Asuntos Exteriores abordó la causa fundamental de la inestabilidad regional: “Palestina… es la cuestión fundamental de la justicia en Asia occidental y más allá” y propuso un camino a seguir.

La declaración del Ministro de Asuntos Exteriores es correcta. De hecho, el fracaso en resolver la cuestión del Estado palestino ha alimentado todos los conflictos regionales importantes desde 1948. Las guerras árabe-israelíes, el aumento de la militancia antiisraelí, la polarización regional y los repetidos ciclos de violencia son consecuencia del fracaso en la creación de un Estado de Palestina al lado del Estado de Israel. Gaza representa el capítulo más devastador de este conflicto, donde a la brutal ocupación israelí de Palestina le siguió el ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023 y luego el genocidio Israelí contra la población de Gaza.

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