El régimen de Netanyahu se negará a proporcionar un "certificado kosher" para un acuerdo con Irán que no incluya la destrucción de los avanzados misiles iraníes
Alastair Crooke, La Haine
Netanyahu y sus partidarios ven cómo su estrategia hegemónica "explota": el régimen se hunde en una crisis interna, y él, al igual que Trump, se desespera. Necesita que Trump no solo bombardee Irán, sino que elimine por completo al país del tablero estratégico para mantener el impulso del proyecto de dominación del Gran Israel.
Con este fin, Netanyahu ideó un marco para una trampa iraní contra Trump; una trampa consistente en rebajar la prioridad del problema nuclear y reemplazarlo por el problema de los misiles iraníes como la principal amenaza existencial para Israel. Este fue el mensaje que Netanyahu transmitió a Trump en Mar-a-Lago.
Los medios israelíes insisten en que Trump, en la cumbre de Mar-a-Lago, dio luz verde a un ataque liderado por EEUU contra Irán. Esta información proviene de Israel, pero no ha sido confirmada por fuentes estadounidenses.
La cumbre llevó a EEUU a un nuevo intento de engañar a Irán para que proporcionara una falsa justificación para un importante ataque aéreo y con misiles balísticos contra Irán. Pero, como EEUU sabe desde las conversaciones de 2010 lideradas por el entonces negociador iraní Saeed Jalili, Irán insiste en que su defensa antimisiles no es negociable (como cabría esperar de cualquier nación soberana).
Irán ha dejado en claro a lo largo de los meses -desde que Trump lanzó en junio de 2025 los tímidos ataques contra sus instalaciones nucleares que, según Trump, "suprimieron" las capacidades nucleares de Irán- que, si bien Irán sigue abierto a la diplomacia sobre la conducta técnica de su programa nuclear, los derechos de Irán en virtud del TNP -enriquecer uranio para fines pacíficos- no son negociables.



















