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viernes, 23 de octubre de 2026

Europa y los ejércitos del Caos


Aleksandr Duguin, Geopolitika

Presentador: Me gustaría hablar de que Europa se ha visto sacudida por otra fuerte ola de protestas debido al rápido aumento del costo de vida, los precios de la vivienda y la educación. Francia se ha encontrado en el centro de los acontecimientos; la semana pasada ya tuvimos la oportunidad de analizar con expertos la tensa situación en ese país. María Zajarova publicó un video muy elocuente sobre lo que está sucediendo en Europa y planteó una pregunta retórica: «¿Acaso otra vez tienen la culpa los rusos?», señalando directamente que las causas de esta profunda crisis son exclusivamente internas y no externas.
Aleksander Guélievich, la magnitud de las actuales protestas europeas parece gigantesca. ¿Qué tan profundos son los problemas socioeconómicos y sistémicos reales de Occidente y a qué puede conducir toda esta turbulencia en el futuro cercano?

- Aleksander Duguin: Lo que está sucediendo ahora en Europa no tiene, por así decirlo, una sola causa aislada. No se trata simplemente de una reacción local ante tal o cual decisión concreta del gobierno o ante otro aumento de precios. Procesos similares se desarrollan allí de manera continua.

En este sentido, observamos un fenómeno que se asemeja más bien a la teoría clásica del caos: cuando un acontecimiento pequeño, a primera vista insignificante, o un caso aislado de injusticia (y de estos hay en abundancia en cualquier sociedad) provoca de repente una reacción desproporcionadamente grande. Y a partir de ahí, el proceso se pone en marcha como una bola de nieve y adquiere un carácter exponencial.

viernes, 9 de octubre de 2026

Las verdaderas causas de la Tercera Guerra Mundial

Hace años que los dirigentes occidentales, negándose a reconocer su pérdida de poder, recurren constantemente a la falsificación y a la mentira en la arena internacional. Poco a poco siguen perdiendo influencia, pero, a fuerza de fingir, están creando las condiciones para el inicio de una Tercera Guerra Mundial. Ese conflicto no estallará por error ni por casualidad. Será el resultado de la obstinación de esos dirigentes
“La guerra es un fruto de la depravación de los hombres, es una enfermedad convulsiva y violenta del cuerpo político”
(citación de La Enciclopedia de Denis Diderot). Caricatura satírica del compositor y director de orquesta francés Héctor Berlioz dirigiendo un concierto estruendoso.


Thierry Meyssan, Red Voltaire

Todos sabemos que, aunque las guerras comienzan cuando sucede algo en particular, sus causas profundas no son precisamente los hechos que las desatan. Generalmente se trata de conflictos territoriales o de influencia.

Hoy, la Tercera Guerra Mundial podría desatarse a raíz de una simple escaramuza en Ucrania o en el Medio Oriente, pero su verdadera causa será el enfrentamiento entre dos visiones diferentes de lo que debe ser el orden del mundo: de un lado, la gran mayoría de los Estados, reunidos alrededor de Rusia y China, quiere respetar el derecho internacional, mientras que, del otro lado, el “Occidente político”, empeñado en no perder lo que ganó aplastando a los pueblos del sur, prefiere las “reglas” que él mismo va inventando en el G7.

Hace 8 años que Serguei Lavrov, el ministro ruso de Exteriores, puso al desnudo esa situación. Y hace 8 años que el “Occidente político” mantiene su posición.

El 28 de septiembre de 2018, desde la tribuna del 73º Periodo de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas [1], Lavrov planteó esta constatación:
Asistimos todos a un choque de dos tendencias opuestas. Por un lado, nosotros vemos el fortalecimiento de los principios policéntricos del orden mundial, el desarrollo constante de nuevos centros de crecimiento económico, la aspiración de los pueblos a preservar la soberanía y a escoger modelos de desarrollo que son coherentes con sus identidades nacionales, culturales y religiosas. Del otro lado, vemos el deseo de varios Estados occidentales de conservar su estatus autoproclamado de “líderes mundiales” y de frenar el proceso objetivo irreversible de establecimiento de la multipolaridad.

Los peligros en el Mar Negro


Nahia Sanzo, Slavyangrad

¿Qué pasará?, se preguntaba la semana pasada un analista en las redes sociales, cuando comprendamos que todas las guerras forman parte de un mismo conflicto. En un mapa, señalaba todo el Sahel (Burkina Faso, Malí, Níger), Chad, Sudán, Sudán del Sur, Etiopía, Somalia, todo Oriente Medio desde Líbano y Siria hasta Afganistán y, desde Turquía, trazaba una línea para incluir a Ucrania. Aunque técnicamente independientes, muchos de los actores relevantes en una parte importante de esos conflictos son recurrentes: Rusia apoya a los gobiernos del Sahel mientras que otros actores como Francia o Ucrania están dispuestos a fomentar incluso a grupos afines a al-Qaeda. En Sudán, a pesar del juego pasado de Wagner con los paramilitares aliados de Emiratos Árabes Unidos y Etiopía, Moscú apoya al Gobierno, aliado de Egipto, con quien también va de la mano en Libia, donde Ucrania lucha del otro lado para tener una posición desde la que atacar buques rusos en el Mediterráneo.

jueves, 8 de octubre de 2026

La destrucción de la industria del acero


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Aunque escasos, algunos artículos publicados por la prensa occidental comienzan a analizar las consecuencias económicas que está teniendo para Ucrania la actual campaña aérea, que está devastando la industria y que puede condicionar el desarrollo futuro de la economía del país. Los efectos de los bombardeos rusos son demasiado visibles como para ocultar que es Ucrania quien más está padeciendo por la actual escalada aérea con la que Kiev se jacta de forma constante de sus éxitos. “Para millones de habitantes de Kiev, las columnas de humo que se alzan sobre la ciudad, el estruendo de los disparos antiaéreos y las esporádicas carencias en las estanterías de los supermercados se han convertido en recordatorios de la nueva campaña aérea de Rusia dirigida contra la economía de Ucrania”, escribe Financial Times, que añade que “a finales de agosto y principios de septiembre, misiles y nuevos drones propulsados por reactores impactaron en centros comerciales, almacenes y centros de distribución, lo que afectó a empresas como los principales minoristas ucranianos, editoriales, grupos farmacéuticos y Nova Poshta, el mayor servicio postal privado del país”.

martes, 6 de octubre de 2026

La Guerra llega al Dniéper

Despues de tres años de ataques masivos al interior de Rusia por parte del régimen ucraniano - a plantas petroquímicas, aeropuertos y refinerías de petróleo -, Rusia ha comenzado a hacer lo mismo en un puente del Dnieper, a orillas de Kiev... ¿Hasta cuando la locura europea y estadounidense seguirán arruinando el futuro de la humanidad solo por defender los intereses del sionismo financiero?

Nahia Sanzo, Slavyangrad

Este domingo, Friedrich Merz desembarcó en Kiev para reafirmar el apoyo europeo y alemán a Ucrania en uno de los momentos más comprometidos de esta guerra, cuando el país se enfrenta a “semanas decisivas”. Días antes de que comience el juicio por el atentado contra el Nord Stream, del que Alemania es copropietaria, el canciller alemán insistió en Kiev que “la seguridad de Alemania depende de esta guerra”. Para disgusto del Gobierno alemán, ese juicio no juzgará a activos de la defensa o la inteligencia rusa, sino de la ucraniana, un detalle que Berlín prefiere olvidar especialmente ahora que intenta centrarse en lograr el aumento de la asistencia militar a Kiev en esta guerra común que hace mucho tiempo no trata de rescatar a Ucrania sino de derrotar a Rusia. Asediado por unas encuestas dominadas por la extrema derecha, con un pésimo índice de aprobación y lamentando catastróficos resultados en las recientes elecciones regionales, el canciller Merz utiliza la guerra de Ucrania para mostrarse como un líder fuerte contra el agresor -siempre que sea Rusia y no Israel- y un estadista capaz de mostrar su importancia en el mundo. “Con un 10% de aprobación, con su propia gente en las calles todos los días, el último refugio de este sinvergüenza es el nacionalismo de otro pueblo”, comentó la activista Almut Rochowanski. En momentos convulsos en la política interna, la guerra de Ucrania, con el consenso mediático que ha creado en el continente, es la forma ideal de desviar la atención a una causa común.

lunes, 5 de octubre de 2026

Kaliningrado y la cuestión nuclear


Nahia Sanzo, Slavyangrad

“¿Por qué fue necesario que Estados Unidos eliminara la capacidad nuclear de Irán? ¿Por qué ahora todo el mundo vuelve a mirar a Estados Unidos cuando se trata de los hutíes en el mar Rojo? Porque de alguna manera los europeos no tenían suficientes capacidades para hacerlo ellos mismos”, comentó Mark Rutte la semana pasada en una de sus muchas intervenciones públicas de enaltecimiento de la guerra de agresión de Estados Unidos contra Irán. En un alegato de arrogancia imperial, el secretario general de la OTAN y exprimer ministro neerlandés sentenció que “ese es el patio trasero de Europa. No es el patio trasero de Estados Unidos. En el futuro, lo que obtendrás de una OTAN más fuerte es que los europeos puedan cuidar de su propio patio trasero”.

Y para bombardear ese patio trasero, Estados Unidos necesitó a sus aliados -o subordinados- europeos, algo que, para Rutte, parece ser motivo de orgullo. “Se podría argumentar que habría sido imposible llevar a cabo la Operación Furia Épica sin contar con Europa como plataforma de proyección de poder para Estados Unidos”, afirmó Rutte utilizando el infantil e insultante nombre con el que Trump calificó la guerra. “5.000 aviones han despegado de bases europeas en apoyo a la Furia Épica desde el 28 de febrero de este año”, añadió con la habitual forma de someterse voluntariamente a la sabiduría y a la sensatez estadounidense. Según esta versión, Europa -la UE y el Reino Unido- es clave en la proyección del poder de Estados Unidos y, como dos aliados con una similar visión del mundo, ha de aumentar su capacidad militar para ser capaz de bombardear su patio trasero de la misma forma que lo hace Washington.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Las premisas erróneas que subyacen a la "guerra contra Rusia" de los europeos

Fue el análisis erróneo de Occidente lo que lo ha atrapado en una escalada de acciones que ponen en riesgo la seguridad de Europa y la encaminan hacia una guerra con Rusia

Alastair Crooke, Strategic Culture

En los últimos días, las clases políticas europeas han subido el volumen al máximo con mensajes claramente concertados y compartidos: "Se avecina una guerra con Rusia; Rusia pretende atacar a la OTAN; debemos prepararnos; abastecernos de agua embotellada y alimentos enlatados, y estar listos para ofrecer a nuestros hijos al servicio militar obligatorio". "Muchos morirán; pero es su deber defender a su país".

¡Qué disparate! Para dejarlo claro, los líderes europeos, entre ellos el Alto Representante de la UE, Kallas, y el canciller alemán, Merz, se vistieron deliberadamente con ropa de camuflaje para demostrar su "preparación para la defensa" durante la Cumbre Ártica Europea del 14 de septiembre. (Pueden verse a estos políticos europeos con uniformes militares aquí).

Parecen absurdos. Sin embargo, eso no puede desviar la atención de la pregunta: ¿Qué es exactamente esta histeria que se apodera de los tecnócratas europeos?

A primera vista, el mensaje unificado de que Rusia está a punto de atacar Europa y que se avecina una guerra carece de sentido. Europa no cuenta con los hombres, las municiones, la financiación ni la capacidad industrial para librar una guerra contra lo que hoy se considera una de las principales potencias militares, además de ser el Estado con el mayor arsenal de armas nucleares.

martes, 15 de septiembre de 2026

En la era de los BRICS: de Nueva Delhi al futuro

Es hora de proclamar: bienvenidos a la era de los BRICS. La multipolaridad es el futuro

Lorenzo María Pacini, Strategic Culture

Dando forma al futuro a través de la geopolítica

La XVIII Cumbre de los BRICS concluyó en Nueva Delhi el 13 de septiembre de 2026 con un documento de 140 párrafos. Quienes busquen noticias sensacionalistas encontrarán poco: no se anunció una moneda común, ni una alianza militar, ni una ruptura formal con el orden liderado por Washington. Sin embargo, quienes lo lean como un documento se darán cuenta de que tienen ante sí algo más singular que una noticia: una lección de gramática.

La Declaración de Nueva Delhi no recoge tanto las acciones de los BRICS como la forma en que han optado por describir el mundo; y la descripción siempre precede a la acción. En este sentido, conviene, en primer lugar, retomar el vocabulario de la geopolítica clásica, que no ofrece un marco para aplicar desde fuera, sino, más útilmente, los conceptos que los redactores del texto parecen haber interiorizado ya.

La premisa útil es que la geopolítica no estudia principalmente la relación entre el Estado y el espacio, como sostenía Kjellén, sino más bien la relación entre la sociedad y la civilización y un espacio percibido como cualitativo. El espacio no es el plano cartesiano homogéneo de la física moderna, donde cada punto es equivalente a cualquier otro; está cargado de significado, orientado y habitado por la memoria. Cada civilización aporta su propia inteligencia colectiva al mapa —su propia interpretación del mundo— y las formas políticas se derivan de esa interpretación. Si esto es cierto, entonces un documento diplomático debe examinarse primero a la luz de una pregunta simple: ¿desde qué posición en el espacio habla? ¿Quién se imagina ser y a quién imagina ante sí?

La respuesta, en Nueva Delhi, es clara: la declaración habla desde la tierra y habla contra el mar, no en estos términos exactos, que permanecen implícitos, sino con una coherencia que se hace evidente línea por línea.

lunes, 7 de septiembre de 2026

El presidente finlandés hace unos comentarios sorprendentemente francos sobre Rusia

Argumentó que no se trata de un complot para poner a prueba la determinación de la OTAN, que su capacidad de resistencia ante inmensas dificultades "nunca debe subestimarse", sugirió que el conflicto terminará sin que Ucrania recupere sus territorios perdidos, elogió al jefe de la CIA por visitar Rusia y pidió que "alguien en Europa" hiciera lo mismo
Alexander Stubb

Andrew Korybko, Zero Hedge

El presidente finlandés, Alexander Stubb, se desmarcó de la tendencia alarmista sobre Rusia en su entrevista con Bild. En lugar de afirmar que Rusia está conspirando para poner a prueba la determinación de la OTAN, como informaron los medios estadounidenses que fue el motivo de la reciente visita sorpresa del director de la CIA a Moscú, describió tales rumores como parte de la "guerra de información" rusa contra Europa. Stubb insistió en que su inteligencia no indica tales planes y argumentó que, en cualquier caso, Rusia no atacaría al bloque militar más poderoso del mundo. También señaló la improbabilidad de que Rusia “movilice repentinamente” fuerzas para un conflicto en dos frentes con Ucrania y la OTAN, aunque sigue creyendo que se producirá una movilización dirigida hacia Ucrania este otoño, a pesar de que el presidente de Rusia Unida, Dmitry Medvedev, negara recientemente que fuera necesaria. Otro de los puntos sorprendentemente sólidos que Stubb expuso sobre Rusia tuvo que ver con su capacidad de resistencia ante enormes adversidades, y advirtió que sus adversarios “nunca deberían subestimarla”.

lunes, 31 de agosto de 2026

Tras 35 años de dependencia, Ucrania ha sido destruida y convertida en un títere de Occidente

Ucrania no es una llama. Es una cáscara consumida que las potencias occidentales han incendiado y que eventualmente desecharán cuando sus sórdidos juegos hayan terminado

Editorial Strategic Culture

Los actos del “Día de la Independencia” celebrados esta semana en Kiev fueron un auténtico espectáculo del absurdo. La conmemoración se basó en mentiras grotescas y propaganda. La verdad es que su pueblo ha sido brutalmente oprimido por élites corruptas, bajo la influencia de las ambiciones imperiales occidentales, que nada tienen que ver con la independencia, la soberanía o la democracia.

El lunes 24 de agosto, funcionarios europeos se reunieron en la capital ucraniana para conmemorar el 35 aniversario de la declaración de independencia del país como Estado, en medio del colapso de la Unión Soviética en 1991.

La triste realidad es que no hay nada que celebrar, a pesar de los manidos intentos de presentar el evento como algo positivo y significativo. La terrible verdad es que un país y su gente han sido destruidos deliberadamente al enfrentarlos a una nación hermana como Rusia.

Resulta sorprendente, y revelador, que la asistencia de dignatarios extranjeros a Kiev esta semana fuera tan escasa, lo que desmiente los débiles intentos de dotar a la fecha de pompa y ceremonia.

El acto resultó vacío y pareció un mero trámite, carente de sustancia y credibilidad. Según se informó, no había ningún funcionario estadounidense representando a la administración Trump y los asistentes europeos eran de segunda categoría. El representante de mayor rango de la UE era el presidente del Consejo Europeo, António Costa (¿Antonio quién?). Estuvieron ausentes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. Emmanuel Macron, de Francia, y Friedrich Merz, de Alemania, tampoco se presentaron. Estas figuras políticas suelen visitar Kiev para expresar su solidaridad. Su ausencia en una ocasión supuestamente tan trascendental sugiere cierto derrotismo respecto a Ucrania como instrumento contra Rusia.

domingo, 30 de agosto de 2026

Ratcliffe: mensajes y amenazas


Nahia Sanzo, Slavyangrad

La visita de John Ratfliffe, director de la CIA a Moscú, ha descolocado a medios y analistas, que continúan especulando sobre el motivo del viaje, las reuniones que se produjeron y los mensajes que quería enviar Estados Unidos a la Federación Rusa en este momento de máxima tensión en el frente y, sobre todo, en la retaguardia. En este contexto, cualquier contacto entre las partes implicadas en la guerra provoca grandes titulares, especialmente si se trata de algo que no se había producido en casi cinco años. Precisamente por ese precedente, la reunión de Bill Burns, entonces director de la CIA, con Vladimir Putin, los medios se han lanzado por la vía más alarmista. Durante dos días, los grandes medios vieron un paralelismo que aplicaron al momento actual.

En el otoño de 2021, cuando ya estaba en marcha la movilización de recursos para la invasión de Ucrania, Burns acudió al Kremlin para advertir a Rusia de que Estados Unidos era consciente de los movimientos y para exigir a Moscú que cancelara los planes de guerra. Es probable que el enviado estadounidense planteara también algunas de las consecuencias económicas y sanciones que se producirían en caso de intervención militar. En aquel momento, Rusia había planteado una negociación Moscú-Occidente para determinar el papel de la OTAN y el lugar que en ese pacto de no agresión tendría Ucrania. Aunque los poderes occidentales prefieran no recordar aquel momento, las peticiones de máximos con las que Rusia quería abrir las negociaciones habrían podido llevar a garantizar la neutralidad de Ucrania. En aquel momento, la guerra rusoucraniana podría haberse evitado por medio de un acuerdo de seguridad a nivel europeo y el cumplimiento de los acuerdos de Minsk, que habrían resuelto el conflicto de Donbass, al menos en su fase militar. Sin embargo, pese a la certeza de que la alternativa a negociar era la guerra, no hubo ningún tipo de diplomacia y Estados Unidos simplemente rechazó los términos rusos sin que siquiera se produjera una reunión.

sábado, 22 de agosto de 2026

Del thriller al drama judicial


Nahia Sanzo, Slavyangrad

Pocas figuras de fama internacional se han manifestado a favor de Ucrania con el fervor que lo ha hecho estos años Sean Penn. El actor, que llegó a regalar una estatuilla de Oscar a Volodymyr Zelensky, ha vuelto a mostrar esta semana su fanatismo belicista. “La guerra en Ucrania podría haber terminado en una semana si Estados Unidos hubiera aportado defensa aérea, capacidades de largo alcance, etc. Y todos los ucranianos necesitan salvar a sus bebés, a sus hijos e hijas, que también quieren vivir. Ellos son nosotros y les estamos fallando. Esto aumenta la probabilidad de que se produzcan grandes guerras. Si dejamos que Ucrania caiga, nos veremos envueltos en ello. Todo es posible”, afirmó, adhiriéndose a la versión más simplista e infantil de la guerra. “Al principio, mucha gente me criticó por lo de Ucrania, diciendo: «Si la situación se agrava, los rusos van a utilizar un arma nuclear». Eso es posible en cualquier momento, basta con que haya armas nucleares sin control, por no hablar de que lo haga un Estado, o de que Pakistán venda algo a alguien”, añadió para incluir una versión de la conspiración nuclear que tanto gusta a Donald Trump y para finalmente sentenciar que “estoy aquí, en los Estados Unidos de América. Y me encanta, me encanta el sueño que representa. Pero, la verdad, nos estamos cagando encima”.

Es probable que no hayan sido sus grandes conocimientos sobre la realidad de la guerra sino su militancia proucraniana lo que ha dado al actor estadounidense un papel en un thriller que actualmente se rueda en Croacia y que tiene como telón de fondo el conflicto rusoucraniano. Como se congratuló esta semana United 24 -que se presenta como una “iniciativa del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky” y se define como “la principal plataforma para recaudar donaciones caritativas de apoyo a Ucrania”-, “Adrien Brody y Sean Penn protagonizan un nuevo thriller político sobre el sabotaje del Nord Stream. El rodaje de Snake Island, dirigida por Doug Liman, está teniendo lugar actualmente en Zagreb”.

Las tres oportunidades perdidas del Norte Global

De Roosevelt a Gorbachov, pasando por Kennedy y Jrushov
Mijaíl Gorbachov durante una visita a Washington en 1992


Rafael Poch de Feliu, Contexto y Acción

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial el norte global tuvo tres oportunidades para atajar la proliferación de los medios de destrucción masivos y salir de la prehistoria. Se trata de algo completamente actual y candente. Un acuerdo en aquella materia habría sentado un precedente fundamental para lo que ahora necesitamos: la ineludible concertación internacional, particularmente entre Estados Unidos y China, para atajar la crisis global del capitalismo antropocénico, que nos lleva a la catástrofe. Así que queda claro que lo que sigue es mucho más que un mero recordatorio histórico.

La primera ocasión perdida fue en el origen mismo de la bomba, cuando los científicos implicados en la primera prueba atómica de julio de 1945 iniciaron un debate sobre las consecuencias: si aquello contribuiría a acabar con la guerra o si por el contrario iniciaría una carrera armamentística con el riesgo de destruir la civilización. Truman llegó al poder en medio de ese debate. Era un hombre no preparado intelectual y emocionalmente para la comprensión del asunto. (Stalin lo definió como “un tendero”). Su secretario de Estado, James Byrnes, le llevó de la mano hacia Hiroshima.

El secretario de guerra de Franklin D. Roosevelt, Henry Stimson, era hombre de otra factura, como el recién fallecido Roosevelt. Stimson y Byrnes se disputaron el criterio de Truman en una sesión con Truman realizada el 12 de septiembre en la Casa Blanca (la bomba se había lanzado sobre Hiroshima el 6 de agosto). Stimson mantenía la línea de Roosevelt de prolongar la cooperación de guerra con la URSS después de la guerra, lo que pasaba por iniciar una cooperación con Moscú en esa materia. La bomba nuclear, decía, “no es solo un arma letal, sino el primer paso en un nuevo control humano sobre fuerzas de la naturaleza demasiado revolucionarias y peligrosas como para tratarlas con los viejos conceptos”. Stimson subrayaba el horizonte de “un acuerdo internacional sobre el control de esas fuerzas” y apelaba a una “responsabilidad moral”. Nueve días después dejó el cargo.

jueves, 20 de agosto de 2026

Kallas, Johnson y la beligerancia europea

Boris Johnson y Kaja Kallas

Nahia Sanzo, Slavyangrad

“Las sanciones de la UE ya le han costado muy caro a Rusia, privando a su maquinaria bélica de más de un billón de euros, y para este otoño voy a presentar la lista de sanciones de mayor alcance desde el inicio de la guerra”, afirmó ayer Kaja Kallas, anticipando que la Unión Europea considera útil continuar por el camino elegido para tratar de destruir la economía rusa y obligar a Moscú a regresar a la mesa de negociación, esa que Bruselas nunca le ha ofrecido y que ha tratado de evitar a la espera de una mejor posición militar con la que Ucrania pueda evitar tener que negociar y sustituir el diálogo por la imposición. La UE nunca vio con buenos ojos los acuerdos de Minsk, una iniciativa de Angela Merkel que contó con Francia como socio para dar un aspecto europeo a un proyecto propio de una de las pocas personas que quiso detener la guerra de Donbass para poder regresar al statu quo anterior a la imposición de las primeras sanciones. La lógica alemana era evitar la ruptura continental o una escalada en la guerra de sanciones que implicara vetar el sector energético ruso, una forma de medidas coercitivas que no solo están dirigidas contra Moscú, sino también contra Berlín.

Ni el fracaso de Minsk ni la escalada bélica anterior a la invasión rusa de Ucrania parecieron preocupar a la UE, que ni siquiera se molestó en aparentar trabajo diplomático para evitar la guerra. Lo mismo ocurrió durante las conversaciones de Estambul, en las que no hubo ningún tipo de aliento europeo en favor de la diplomacia ni se derramaron lágrimas de preocupación cuando se consumó la ruptura que condenaba a los dos países a una guerra cada vez más dura y con consecuencias más graves para la población civil, especialmente en aquellas zonas más cercanas al frente, donde el peligro es constante. Y desde el inicio de las conversaciones de Estados Unidos con Ucrania y Rusia en busca de una hoja de ruta sobre la que resolver el conflicto entre los dos países, la UE no ha dejado de poner palos en la rueda mientras fingía una sonrisa con la que poner buena cara ante el peligro de enfrentarse al escenario más temido: tener que readmitir a Rusia como un país más en las relaciones internacionales de Occidente.

miércoles, 19 de agosto de 2026

La guerra ultranacionalista de Ucrania contra la historia

Un nuevo estudio advierte que el creciente sistema de leyes de memoria histórica de Ucrania ha convertido las narrativas históricas en una herramienta de aplicación de la ley por parte del Estado, profundizando las restricciones al discurso público e intensificando los esfuerzos por moldear la identidad nacional en medio del conflicto con Rusia

Kit Klarenberg, Al Mayadeen

En las últimas dos décadas, los ultranacionalistas ucranianos de línea dura han librado una guerra cada vez más intensa contra la historia, tanto en el país como en el extranjero, con consecuencias dramáticas que han transformado el mundo. Dentro del propio país, un aparato legal sumamente represivo impone cada vez con mayor frecuencia narrativas peligrosamente sesgadas del pasado reciente y lejano de Kiev, con penas penales excesivas incluso para quienes infringen la ley involuntariamente. Esta batalla, descaradamente politizada, se ha intensificado enormemente desde el estallido del conflicto indirecto en Ucrania. A pesar de la oposición generalizada, la agresiva ofensiva ultranacionalista de Kiev contra la historia no hace más que aumentar.

Estas son las graves conclusiones de un extraordinario artículo del académico ucraniano Georgiy Kasianov, titulado «Disciplinar y castigar»: Un giro punitivo en la política de la memoria en Ucrania, 2006-2025 . Como señala el autor, la instrumentalización del derecho al servicio de la política de la memoria es común en Europa Central y Oriental. Al menos nueve países de la región cuentan con legislación que prohíbe la exhibición pública de símbolos comunistas y nazis, lo que sustenta los esfuerzos ultranacionalistas locales —apoyados con entusiasmo por la UE— para equiparar perversamente ambas ideologías, presentándolas como totalitarismos comparables.

Además, en muchos casos —especialmente en los países bálticos— estas leyes forman parte de ecosistemas culturales y jurídicos más amplios que glorifican a los colaboradores nazis y a los perpetradores del Holocausto como héroes de la libertad, al tiempo que limitan estrictamente el discurso sobre la Segunda Guerra Mundial para ocultar la culpabilidad local por crímenes atroces. Así, escribe Kasianov, el «modelo punitivo de política de la memoria» de Ucrania se inscribe en «un patrón poscomunista más amplio de narrativas históricas impuestas por el Estado». Sin embargo, «por su severidad, selectividad e instrumentalización ideológica y burocrática», la guerra de Kiev contra la historia «representa un caso particularmente radical y revelador».

sábado, 8 de agosto de 2026

La guerra de Trump contra Irán: una tormenta perfecta para Europa y la economía mundial


Gianandrea Gaiani, Analisi Difesa

"Estamos hablando con ellos [los iraníes] ahora mismo. Creo que se lo están tomando cada vez más en serio. Quizás por la razón obvia. Creo que se lo están tomando tan en serio como nunca antes. Pero eso no significa que vayamos a llegar a un acuerdo”, dijo Donald Trump el 23 de julio, recalcando que “tenemos que hacer esto bien”. Irán era “un problema que se ha ido, que desaparece cada día. Eran los matones de Oriente Medio. De ahora en adelante, ya no serán esos matones”.

Trump también anunció que los fondos iraníes congelados en Estados Unidos se utilizarán ahora para indemnizar a los buques dañados en el Golfo. "De ahora en adelante, todos los daños a buques, cargamentos o cualquier cosa relacionada con ellos se pagarán con dinero iraní que Estados Unidos tenga en su poder y bajo su control", escribió el presidente estadounidense en Truth.

El presidente estadounidense aclaró que aún no había tomado una decisión con respecto a "un ataque más masivo", ya que el nuevo estallido de guerra entre Estados Unidos e Irán ha llegado a su decimoquinto día, más largo que la guerra de 12 días entre Israel e Irán en junio de 2025, pero todavía lejos de la guerra de 40 días que la primavera pasada enfrentó al eje Estados Unidos-Israel contra Irán.

La posición iraní

Los objetivos de Washington siguen sin estar claros, mientras que el deseo de Irán de que se respete su estatus de potencia regional es evidente, sin duda evidente a partir de los éxitos militares logrados contra sus adversarios y de los puntos del acuerdo que hasta ahora han quedado en letra muerta.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, advirtió ayer que cualquier continuación de las operaciones militares estadounidenses contra Irán solo aumentaría el coste político para el presidente Donald Trump en su intento por llegar a un acuerdo con Teherán.

“Hay personas corruptas dentro de la administración estadounidense que están haciendo caso omiso de la realidad”, escribió Araghchi en un mensaje publicado en X. “La agresión sin sentido que defienden solo hará que el Presidente de los Estados Unidos pague un precio aún mayor por el acuerdo que está tratando de alcanzar”.

viernes, 7 de agosto de 2026

La guerra de la percepción: la guerra de información y la guerra cognitiva de Occidente contra Rusia

Desde el centro de la OTAN en Riga hasta los «deepfakes», la percepción es el nuevo campo de batalla. Pero las balas siguen decidiendo el resultado, y Rusia no está perdiendo

Lorenzo Maria Pacini, Strategic Culture

El centro de gravedad del conflicto y el paradigma occidental

En los conflictos del último cuarto de siglo, la dimensión de la información ha dejado de ser un mero complemento de la acción militar para convertirse en un escenario por derecho propio. Esta formulación no es nueva: ya en 1998, Vladimir Slipchenko sostenía que la información se estaba convirtiendo en «un arma del mismo tipo que los misiles, las bombas y los torpedos», y que una nueva forma de guerra había sustituido al combate armado como factor decisivo para alcanzar los objetivos político-militares.

Lo que ha cambiado no es el principio en sí mismo, sino más bien la infraestructura que lo hace operativo: la conectividad masiva, la mediación algorítmica de la atención y la disponibilidad de herramientas generativas han reducido los costes y multiplicado el alcance de las operaciones dirigidas a la percepción. Sin embargo, definir el dominio cognitivo como un «nuevo» espacio de competencia estratégica requiere una aclaración, ya que el término puede resultar engañoso. La contienda por las opiniones, las lealtades y la voluntad de luchar siempre ha acompañado a la guerra; Tucídides la registró en los discursos que precedían a las decisiones de las asambleas.

La novedad contemporánea radica en tres elementos interrelacionados: la capacidad técnica para llegar directamente a los ciudadanos a escala industrial, eludiendo a los intermediarios institucionales; la fusión de las operaciones de inteligencia, cibernéticas y psicológicas en un continuo sin fisuras; y la aparición de un vocabulario doctrinal —«guerra cognitiva», «confrontación informativa», «control reflexivo»— que busca teorizar esta contienda como una función militar por derecho propio.

viernes, 24 de julio de 2026

El plan de Kaja Kallas para llevar a Europa a la guerra con Rusia y China


Alessandro Bartoloni, l'AntiDiplomatico

El ascenso y la agenda de Kaja Kallas

Kaja Kallas, una exabogada estonia especializada en derecho de la competencia y nuevas tecnologías, ha ascendido en pocos años desde liderar una nación de 1,3 millones de habitantes hasta la cúspide de la política exterior de la Unión Europea, convirtiéndose en Alta Representante para Asuntos Exteriores a partir de diciembre de 2024. Su visión del mundo está marcada por una historia familiar asolada por la represión soviética —su madre fue deportada a Siberia cuando aún era un bebé— y, por esta razón, Kallas ve a la Rusia actual como la heredera directa de ese "mal absoluto". Como Primera Ministra de Estonia (2021-2024), se ganó la reputación de ser una de las halconas antirrusas más intransigentes de Europa, apoyando firmemente la ayuda militar a Ucrania y abogando por una línea dura hacia Moscú y, cada vez más, hacia Pekín. Al asumir el cargo de diplomática de la UE, Kallas prometió aplicar la misma determinación a nivel continental, describiendo la resistencia de Ucrania como una batalla de civilizaciones que definirá los principios de seguridad de Europa durante las próximas décadas.

Cabe recordar que ni Kallas ni von der Leyen fueron elegidos directamente por los votantes europeos para sus cargos actuales, pero ambos han utilizado los mecanismos institucionales de la Unión para acelerar la militarización del continente. Von der Leyen impulsó la narrativa de una nueva "era de rearme" y presentó planes de defensa colosales (el paquete "ReArm Europe" para movilizar hasta 800.000 millones de euros), mientras que Kallas firmó conjuntamente un Libro Blanco sobre la preparación de la defensa de la UE que abogaba por cinco años de rearme para hacer frente a Rusia. Entre las iniciativas concretas se incluyen el nuevo Programa Europeo de Inversión en Defensa (PEID, un fondo conjunto de adquisiciones dotado inicialmente con 1.500 millones de euros), planes acelerados de producción de municiones (como el ASAP) y un Fondo de Asistencia anual de 5.000 millones de euros para Ucrania, financiado extrapresupuestariamente a través del Fondo Europeo para la Paz.

jueves, 23 de julio de 2026

¿Anchorage como Minsk?

Casi un año después de que Trump y Putin se reunieran en Alaska, la desilusión está creciendo en Moscú. Según Lavrov, Rusia fue engañada como lo fue con los acuerdos de Minsk

Roberto Iannuzzi, Sinistra in Rete

En la reciente cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía, el presidente estadounidense Donald Trump tuvo palabras inusualmente cálidas para su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelensky.

El residente de la Casa Blanca expresó su apoyo a los ataques ucranianos de largo alcance en suelo ruso, diciendo que “es una escalada, pero también es una escalada que podría ayudar a concluir” el conflicto.

El encuentro amistoso entre los dos presidentes pareció contrastar marcadamente con la “discusión en el estudio ovalado” que estalló entre ambos a principios de 2025, cuando Trump había inaugurado recientemente su segundo mandato.

La postura abiertamente proucraniana del líder estadounidense marca el fracaso de los esfuerzos diplomáticos iniciados por la reunión de Trump con el presidente ruso Vladimir Putin en Anchorage, Alaska, en agosto de 2025.

Estos esfuerzos, encaminados a alcanzar una solución negociada al conflicto, se encontraron con una fuerte oposición de Kiev y de los países europeos, así como de representantes republicanos y demócratas del Congreso estadounidense.

Lavrov y la comparación con Minsk

Hace unas semanas, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, dijo que no quería “ni siquiera pensar que Alaska, al igual que las acciones de los europeos, estuviera diseñada para ganar tiempo para rearmar al régimen de Kiev. […]Pero en realidad así fue exactamente como fueron las cosas”.

Hablando de “las acciones de los europeos”, Lavrov se refería a las declaraciones hechas por la ex canciller alemana Angela Merkel en una entrevista de 2022, según las cuales los acuerdos de Minsk eran una estratagema para permitir que Ucrania se rearmara.

miércoles, 22 de julio de 2026

El ‘ejército de esclavos’ de Ucrania se vende al mejor postor

A pesar de toda la fanfarronería ucraniana en la cumbre de la OTAN, muchos miembros europeos de la OTAN, uno tras otro, están declarando que han llegado al límite de sus capacidades para proporcionar asistencia militar.

Dmitri Kovalevich, Al Mayadeen

La atención política en Ucrania durante el mes de julio se centró principalmente en la cumbre de la OTAN, que tuvo lugar en Ankara, Turquía, los días 7 y 8 de julio. El régimen gobernante de Ucrania y los capitalistas adinerados esperaban que la reunión les proporcionara aún más dinero y armas.

En vísperas de la cumbre, el régimen de Kiev intentó impresionar al presidente estadounidense Donald Trump con una demostración de ataques militares contra refinerías de petróleo, centrales eléctricas y camiones cisterna en Rusia. El objetivo era reafirmar que Kiev aún conservaba cierta influencia, argumentando que la presión para poner fin a la guerra debía dirigirse no contra ellos, sino contra el gobierno de Moscú.

Los líderes europeos presionaron a Zelensky para que adoptara esa postura durante la reunión de líderes del G7 en Francia a mediados de junio. Todos ellos luchan por mantener el apoyo interno a su impopular guerra indirecta en Ucrania, según informó el New York Post el 7 de julio. El informe cita a varias figuras del régimen ucraniano que instan a Trump y a los líderes europeos a considerar a Ucrania como un activo estratégico en lugar de una carga.

La escalada bélica de Trump y Zelensky en busca de la "paz"

Ucrania no es miembro de la OTAN. Es más, varios líderes occidentales, incluido Donald Trump, han reconocido que Ucrania no cumple con los requisitos de la OTAN para ser miembro. Pero eso no impide que el líder del régimen, Volodímir Zelenski, actúe según el dilema descrito en un antiguo proverbio ruso: «Lo echas por la puerta y vuelve a entrar por la ventana».

Zelensky no fue invitado a la reunión de líderes de la OTAN, pero sí fue invitado a la cena oficial y participó en una foto de grupo.

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