El mito de la libertad estadounidense, repetido por historiadores nacionalistas, políticos y medios de comunicación corporativos, borra la esclavitud, el despojo y la supremacía blanca sobre los que se construyó la república.
Joseph Massad, Middle East Eye
El chovinismo estadounidense sigue siendo la ideología dominante en EEUU, tanto en la derecha como en la izquierda y en el centro. El 250º aniversario de la independencia, que el país celebrará el 4 de julio de 2026, es una ocasión más para expresar el ultranacionalismo estadounidense y reescribir la sórdida historia de opresión y genocidio del país como una historia de «libertad».
Trump, héroe de los supremacistas blancos y los conservadores, ha declarado que «con una sola hoja de pergamino y 56 firmas, EEUU inició el mayor viaje político de la historia de la humanidad».
Obama, lo mejor que les ha pasado jamás a los liberales blancos estadounidenses, se muestra totalmente de acuerdo: «Dado que faltan pocas semanas para el 250º aniversario de EEUU, vale la pena recordar lo radical que era realmente toda la idea del autogobierno allá por 1776».
Añade que la Declaración de Independencia afirmaba «que todos somos creados iguales, dotados por nuestro Creador de ciertos derechos inalienables».
A continuación, Obama lanza una leve reprimenda por lo que parece ser un descuido por parte de los colonos blancos propietarios de esclavos que declararon la independencia:
Al constituir nuestra unión, los fundadores se quedaron muy lejos de cumplir la promesa de la Declaración, dejando intacta la esclavitud y permitiendo que los estados restringieran el derecho al voto a los hombres blancos que poseían propiedades; pero al redactar una Constitución y una Carta de Derechos, sí tuvieron la visión de futuro y la genialidad necesarias para dotarnos de un marco que permite a cada generación hacer nuestra unión más perfecta... Y a lo largo de más de dos siglos... «Nosotros, el pueblo» pasó a incluir no sólo a algunos de nosotros, sino a todos nosotros.
Si un sudafricano blanco afirmara que la creación en 1910 de la Unión Sudafricana --una colonia de pobladores basada en la supremacía blanca-- fue el primer paso para que, un siglo más tarde, Sudáfrica fuera inclusiva con las personas no blancas, dicha persona se enfrentaría, con toda razón, al ridículo y a la condena.






