Mostrando las entradas con la etiqueta Hipercapitalismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Hipercapitalismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de junio de 2026

Tecno-oligarquía y privatización de la soberanía: la nueva fase del capitalismo


Carles Manera, La Jornada

1. Soberanía privatizada, la tecno-oligarquía en marcha

Empecemos con una conclusión: privatizar la soberanía se entiende en una dirección concreta: los dirigentes de grandes empresas tecnológicas están decidiendo temas que van a afectar a millones de personas, sin haber sido elegidos en procesos democráticos. Algunos autores hablan de tecno-feudalismo para referirse a esta situación. C. Durand (Tecnofeudalismo. Crítica de la economía digital, Palinodia, Madrid, 2021) indica la extracción de rentas por parte de los tecno-oligarcas mediante el control de datos. Y. Varoufakis (Tecnofeudalismo, Deusto, Barcelona, 2024) subraya que las plataformas tecnológicas han relevado partes de la lógica capitalista por relaciones de dependencia que se asemejan a las feudales. Un concepto discutible que radica, en esencia, en la expansión de la inteligencia artificial. La inserción en sistemas complejos por la necesidad de cruzar y poder interpretar millones de datos, da a los tecno-oligarcas un poder clave: no tienen competencia de otros actores con capitalizaciones menores y con recursos tecnológicos inferiores. Esto es nuevo en un sentido: los capitalistas industriales ejercían un dominio importante sobre los principales resortes económicos, pero su grado de influencia social tenía límites, marcados por las propias dinámicas de las sociedades y de las economías industriales. La eclosión de los servicios, con todas sus complejas derivadas, ha dinamitado esta visión tradicional. Y esos nuevos grandes capitalistas tienen procesos de acumulación relativamente rápidos, en buen grado de carácter especulativo, sin descuidar sus proyectos vinculados a la Industria 4.0. Los beneficios son escandalosos, y las sumas patrimoniales en poco tiempo son insólitas.

martes, 26 de mayo de 2026

No es neofeudalismo, es hipercapitalismo

Los gigantes tecnológicos que ocupan las cimas de la economía moderna no han inventado un nuevo modo de producción: son, sencillamente, capitalistas explotadores en el sentido clásico

Stephen Maher, Jacobin

Uno de los dogmas más persistentes de la izquierda es la idea de que la inversión productiva está dando paso a la especulación improductiva, lo que conduce al «vaciado» de la economía industrial y al declive del capitalismo. Al fin y al cabo, parece obvio que los capitalistas prefieren ganar dinero rápido antes que emprender el arduo y arriesgado proceso de producir realmente algo. El neofeudalismo está en boga.

Estos argumentos se han centrado típicamente en el supuesto papel parasitario de las finanzas y el «capital ficticio».

Más recientemente, sin embargo, se han ampliado para describir un «capitalismo rentista» emergente, en el que la extracción de renta a través del poder monopolístico y el control sobre el Estado ha desplazado a la producción como el medio principal a través del cual los capitalistas acumulan riqueza. En realidad, la distopía que se está desarrollando a nuestro alrededor no es el resultado del colapso de la lógica del capitalismo, sino la expresión directa de esa lógica.

En un artículo reciente en Sidecar, por ejemplo, Dylan Riley reitera el importante punto que a menudo se asocia con su coautor, Robert Brenner, de que la «dependencia generalizada del mercado» es el fundamento básico del capitalismo. Es decir, la característica definitoria del capitalismo es que se trata de un sistema en el que tanto la clase dominante como las masas trabajadoras dependen del mercado para su bienestar. Entre otras cosas, esto tiene implicaciones fundamentales para cómo entendemos la transición al capitalismo, resumida brevemente por Riley en el artículo. Nos lleva a centrarnos en las relaciones de producción dentro de las sociedades, en lugar de solo en sus conexiones comerciales externas con un «sistema mundial», a la hora de determinar la naturaleza de su modo de producción.

domingo, 29 de septiembre de 2024

Hipercapitalismo y Semiocapital

La formación de plataformas digitales ha puesto en marcha sujetos productivos que no existían antes de la década de 1980

Franco "Bifo" Berardi, ctxt.es

"Calibán: Me enseñaste el lenguaje y mi provecho es que sé maldecir. La peste roja te lleve por enseñarme tu lengua"

William Shakespeare: La tempestad
Colonialismo histórico: extractivismo de los recursos físicos

La historia del colonialismo es una historia de depredación sistemática del territorio. El objeto de la colonización son los lugares físicos ricos en recursos que el Occidente colonialista necesitaba para su acumulación. El otro objeto de la colonización son las vidas de millones de hombres y mujeres explotados en condiciones de esclavitud en el territorio sometido al dominio colonial, o deportados al territorio de la potencia colonizadora (o expulsados del mismo, como en el caso de Palestina).

No es posible describir la formación del sistema capitalista industrial en Europa sin tener en cuenta el hecho de que este proceso fue precedido y acompañado por la subyugación violenta de territorios no europeos y la explotación en condiciones de esclavitud de la mano de obra doblegada en los países colonizados o deportada a los países dominantes. El modo de producción capitalista nunca habría podido establecerse sin exterminio, deportación y esclavitud.

LinkWithin

Blog Widget by LinkWithin