jueves, 13 de febrero de 2014

Thomas Piketty: El capitalismo y la democracia no son compatibles


El capitalismo y la democracia son conceptos que no van bien juntos, según sugiere el más reciente libro del economista francés Thomas Piketty, una de las publicaciones más esperadas en materia económica y política a nivel mundial. El libro Capital en el siglo XXI ha sido descrito por medios franceses como "un buldócer político y teórico", que desafía la ortodoxia de izquierda y de derecha con el argumento de que el empeoramiento de la desigualdad es un resultado inevitable del capitalismo de libre mercado.

Thomas Piketty, profesor en la Escuela de Economía de París, no se detiene ahí. Sostiene además que la dinámica inherente del capitalismo impulsa las poderosas fuerzas que amenazan la estabilidad de las sociedades democráticas, según cita The New York Times. El libro se basa en un programa de investigación empírica de 15 años que transforman completamente lo que sabemos sobre los ingresos y la riqueza (el capital) en los últimos tres siglos en los países de altos ingresos. Uno de los resultados es que existe una fuerte tendencia a la desigualdad, y que los niveles relativos de igualdad vistos después de la segunda guerra mundial son el resultado de la destrucción de la riqueza heredada. Desde los años 80 se ha vuelto al capitalismo patrimonial y al mundo dominado por la riqueza heredada.

El capitalismo, según Piketty, enfrenta tanto a los países modernos como a los emergentes con un dilema: los empresarios son cada vez más dominantes sobre los que poseen solo su propio trabajo. Según Piketty, mientras que las economías emergentes pueden sobreponerse a esta lógica en el corto plazo, en el largo plazo "cuando quienes deciden los salarios establecen su propio sueldo, no hay límite", a menos que se impongan "tasas de impuestos confiscatorios".

Piketty muestra que el crecimiento económico moderno y la difusión del conocimiento nos han permitido evitar las profundas desigualdades predichas por Karl Marx. Pero la humanidad ha sido incapaz de eliminar las desigualdades como se pensó tras el optimismo generado tras la segunda guerra mundial, y el capitalismo amenaza con generar desigualdades extremas como las anticipadas por Marx, que despiertan el descontento y socavan los valores democráticos. Sin embargo, Piketty se manifiesta optimista y señala que la acción política ha frenado las peligrosas desigualdades en el pasado, y que puede hacerlo de nuevo.

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