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martes, 31 de marzo de 2026

Stalingrado y la batalla del Estrecho de Ormuz, dos puntos de inflexión en la historia moderna

La batalla se libra en unos términos donde la existencia de Irán como nación no es lo único que está en juego: también esta guerra se convirtió en una guerra existencial para sus enemigos

Carlos Gil Centeno, La Haine

A lo largo de la historia de la humanidad existen momentos que, por su naturaleza y consecuencias, se convierten en auténticos puntos de inflexión. Estos episodios no solo marcan el fin de una era, sino que definen el rumbo político, económico y social del futuro próximo. Si analizamos las confrontaciones militares como elementos definitorios del devenir histórico, encontramos un ejemplo paradigmático en la II Guerra Mundial: la batalla de Stalingrado. Hoy, en un contexto geopolítico completamente diferente, el conflicto con Irán se presenta como un nuevo parteaguas, esta vez para el mundo moldeado bajo la hegemonía del imperio norteamericano en el siglo XXI.

Stalingrado: el quiebre de la invencibilidad nazi

Acudo nuevamente a la memoria histórica como una herramienta insustituible para el análisis de los fenómenos sociales. Iniciaremos estas líneas haciendo un esfuerzo por comprender la magnitud de Stalingrado, situándonos en el contexto de la "Operación Barbarroja", la invasión alemana a la Unión Soviética. La máquina de guerra nazi, basada en la doctrina de la guerra relámpago o Blitzkrieg, había demostrado en su momento una capacidad arrolladora para conquistar enormes extensiones de territorio en cuestión de días. En este contexto, la ciudad de Stalingrado representaba un objetivo estratégico y simbólico de primer orden para Hitler. Por un lado, llevaba el nombre de su máximo enemigo, el líder soviético Stalin, por lo que su conquista suponía un golpe propagandístico inigualable. Por otro, desde esa posición se podía flanquear y proteger el avance alemán hacia las vitales fuentes petrolíferas del Cáucaso, un recurso desesperadamente necesario para alimentar la maquinaria de guerra del Reich.

Fue precisamente en el desarrollo de la batalla de Stalingrado donde la lógica de la guerra relámpago se empantanó y terminó por revertirse. La toma de la ciudad se convirtió en una pesadilla casa por casa, almacén por almacén, estación por estación. Lo que la Blitzkrieg había resuelto en kilómetros por día, ahora requería días, a veces semanas, para conquistar una sola cuadra. En las ruinas de Stalingrado, el ejército alemán no solo perdió su impulso inicial, sino que quebró su propio velo de invencibilidad. La estrategia soviética, vista por muchos historiadores como una trampa retardatriz, logró atraer al VI Ejército alemán hacia un escenario de desgaste masivo donde su superioridad táctica y tecnológica se diluía.

viernes, 13 de febrero de 2026

La dictadura de los liberales

Dinero creado de la nada y explotación: la dictadura financiera de los señores apátridas del ratin

Diego Fusaro, Socialismo y Multipolaridad

Sobre la base de la nueva alquimia bancaria, que cambia el papel impreso en oro y, además, en las cadenas inoxidables del endeudamiento, la clase líquido-financiera de los señores de la globocracia no borders [sin fronteras] ha adquirido el monopolio de la creatio ex nihilo de la moneda y del rating [calificación] (es decir, de cuánto pagan los sujetos públicos o privados para obtener dinero). El mundo entero está en deuda con la clase dominante por el simple hecho de que se avanza acumulando intereses. La virtualización luciferina de la turbofinanza ha llevado, de hecho, a la creación, ex nihilo, de inmensos valores contables, pero valores carentes de fundamento real, así como a burbujas inmobiliarias y de valores, a colapsos y recesiones. De esta manera, aprovechando los activos tóxicos y el evidente fraude financiero, el Señor global-elitista refuerza cada vez más su dominio sobre el Siervo empobrecido nacional-popular: con su propio poder, impone a los gobiernos sus propias elecciones, financiando unas políticas específicas y definiendo otras.

Más precisamente, la clase usurera en el mando agota y dirige al Estado con las palancas de la deuda y las calificaciones: de este modo, las políticas están dictadas por los mercados especulativos. También hegemoniza gradualmente la investigación científica, la educación y la jurisdicción.

El misterio del gran negocio bancario radica en el hecho de que los bancos reciben intereses sobre dinero que no está realmente disponible y pretenden prestarlo a través de la apertura de créditos contables a un coste que, de hecho, es cero para ellos. La clase turbo-financiera de los globalizadores y banqueros, que cada vez más aparecen y actúan como titulares del monopolio planetario del dinero, genera dinero ex nihilo y, a través de él, retira el poder adquisitivo de la sociedad sin dar nada a cambio: lo rectifica, lo presta con intereses y luego se lo hace reembolsar con dinero producido a través del trabajo de la clase dominada por el pueblo nacional.

jueves, 3 de julio de 2025

El capitalismo financiero es más peligroso que nunca

Se suponía que la crisis de 2008 auguraba el fin del capitalismo financiero ultraespeculativo. Sin embargo, los actores financieros salieron fortalecidos y el capital ficticio supone una amenaza mayor que nunca para la estabilidad económica mundial

Matthias Schmelzer, Jacobin

El texto que sigue es un fragmento adaptado de Freedom for Capital, Not People: The Mont Pèlerin Society and the Origins of the Neoliberal Monetary Order, disponible en Verso Books.

Algunos autores tomaron el período posterior a la crisis del capitalismo financiero de 2008 como el «fin del neoliberalismo» o el advenimiento del «pos-neoliberalismo». Otros lo describieron como una versión «mutante» o «zombi» de un neoliberalismo que, en realidad, está «medio muerto, medio vivo».

En una era de creciente proteccionismo, ideología de derecha y desglobalización, las ideologías neoliberales sin duda sufrieron un revés. Pero también se rearticularon forjando nuevas alianzas y adoptando formas novedosas. Cabe destacar tres dimensiones de la coyuntura actual.

La política del dinero

Hoy, como en la década de 1960, hay un enorme interés por la forma que adopta el dinero como factor central en la política y la vida social. La política monetaria es hoy más que nunca una cuestión política que interpela directamente incluso a quienes no se interesan por sus arcanos. Hay motivos para pensar que el sistema global de dinero y finanzas se está acercando a un umbral disruptivo de importancia histórica, con el potencial de transformar la manera en que las sociedades invierten, se aseguran y comercian.

lunes, 20 de mayo de 2024

Capitalismo financiero. O de la usura legalizada


Diego Fusaro, Posmodernia

En el marco del capitalismo financiero los mercados especulativos dominan la economía. La Finanza, que en la fase precedente del capitalismo estaba conectada a la producción y era funcional a su desarrollo, se vuelve autónoma y se convierte en un fin en sí misma, subyugando a la propia producción y, en general, a lo que se ha denominado «economía real» (al objeto de distinguirla de aquella otra puramente ficticia y fetichista característica de la finanza).

Mediante la posibilidad de la creatio ex nihilo del dinero se ha incentivado la práctica de la especulación integral en la esfera financiera; práctica que, para encuadrarla conceptualmente, puede ser calificada como el comercio del dinero autorreferencialmente establecido como un fin en sí mismo y emancipado de cualquier finalidad productiva.

Un ejemplo emblemático, entre los muchos disponibles, nos lo ofrece el modus operandi del financiero apátrida y heraldo liberal-progresista de la Open Society, George Soros. En 1992 perpetró un ataque especulativo contra la lira italiana y la libra esterlina, gracias al cual ganó, en una sola noche, una inmensa fortuna. En concreto, pidió prestados diez mil millones de libras esterlinas y las convirtió en marcos alemanes. Esperó a que la libra se depreciara en los mercados un 15% y, en ese momento, revendió los marcos y obtuvo en el cambio casi doce mil millones de libras. De este modo pudo devolver los diez mil millones que había pedido prestados, con los intereses correspondientes, y quedarse el resto, con un beneficio de cerca de dos mil millones de libras esterlinas.

sábado, 20 de abril de 2024

Capitalismo financiero. O de la usura legalizada

Diego Fusaro, Posmodernia

En el marco del capitalismo financiero los mercados especulativos dominan la economía. La Finanza, que en la fase precedente del capitalismo estaba conectada a la producción y era funcional a su desarrollo, se vuelve autónoma y se convierte en un fin en sí misma, subyugando a la propia producción y, en general, a lo que se ha denominado «economía real» (al objeto de distinguirla de aquella otra puramente ficticia y fetichista característica de la finanza).

Mediante la posibilidad de la creatio ex nihilo del dinero se ha incentivado la práctica de la especulación integral en la esfera financiera; práctica que, para encuadrarla conceptualmente, puede ser calificada como el comercio del dinero autorreferencialmente establecido como un fin en sí mismo y emancipado de cualquier finalidad productiva.

Un ejemplo emblemático, entre los muchos disponibles, nos lo ofrece el modus operandi del financiero apátrida y heraldo liberal-progresista de la Open Society, George Soros. En 1992 perpetró un ataque especulativo contra la lira italiana y la libra esterlina, gracias al cual ganó, en una sola noche, una inmensa fortuna. En concreto, pidió prestados diez mil millones de libras esterlinas y las convirtió en marcos alemanes. Esperó a que la libra se depreciara en los mercados un 15% y, en ese momento, revendió los marcos y obtuvo en el cambio casi doce mil millones de libras. De este modo pudo devolver los diez mil millones que había pedido prestados, con los intereses correspondientes, y quedarse el resto, con un beneficio de cerca de dos mil millones de libras esterlinas.

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