A pocas hora del "alto el fuego" acordado entre EEUU e Irán, el ejército israelí lanzó su mayor ataque coordinado contra objetivos de Hezbolá en Líbano desde el inicio del conflicto, marcando un punto crítico en la escalada regional. En una operación relámpago de solo 10 minutos, más de 160 bombas fueron lanzadas por medio centenar de cazas israelíes contra centros de mando, infraestructuras militares y posiciones de la milicia chií en Beirut, el sur del país y el valle de la Becá. Según el Ministerio de Sanidad libanés, el ataque dejó al menos 254 muertos y más de 800 heridos, colapsando hospitales y dejando numerosas personas atrapadas bajo los escombros.
El ataque se produjo horas después del anuncio de un alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán, mediado por Pakistán. Sin embargo, tanto el presidente estadounidense Donald Trump como el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu dejaron claro que el acuerdo no incluye al Líbano. Mientras el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, afirmó que la tregua aplicaba “en todas partes, incluido Líbano”, Israel insistió en mantener su ofensiva contra Hezbolá como un frente separado. Esta contradicción generó desorientación en Líbano, donde autoridades civiles y militares intentaron posicionarse entre la esperanza de paz y la realidad del conflicto continuo.
Hezbolá, principal blanco del ataque, afirmó estar “a las puertas de una gran victoria histórica” y pidió a la población del sur libanés que no regresara a sus hogares hasta un anuncio oficial de cese de hostilidades. Aunque la milicia suspendió temporalmente sus ataques contra Israel, reanudó lanzamientos de proyectiles por la tarde, señalando su derecho a responder. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, calificó la ofensiva como “el mayor golpe que ha sufrido Hezbolá” desde la operación de los buscapersonas en 2024, y advirtió que el líder del grupo, Naim Qasem, será eliminado. Israel también anunció la operación militar bajo el nombre en clave “Oscuridad Eterna”, lo que sugiere una campaña prolongada.
El ataque exacerbó una crisis humanitaria ya severa. Más de 1,2 millones de personas han sido desplazadas, principalmente desde el sur libanés, los suburbios de Beirut y el valle de la Becá. El ejército israelí amplió sus zonas de exclusión, exigiendo la evacuación de los suburbios sureños de Beirut (Dahiye) y todo el territorio al sur del río Zahrani, a 40 km de la frontera. El ejército libanés, que no participa directamente en el conflicto, advirtió a los desplazados que no regresen a sus hogares debido al riesgo de nuevos ataques. Además, más de 200.000 personas han huido a Siria, según datos de ACNUR.
Esta nueva masacre israeli desató condenas internacionales. El presidente francés Emmanuel Macron expresó su “solidaridad total” con Líbano y condenó los “ataques indiscriminados”. La ONU y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) criticaron los bombardeos por su impacto civil. Irán, aliado clave de Hezbolá, amenazó con retirarse del acuerdo de alto el fuego con EEUU si los ataques continúan, e incluso consideró un “ataque disuasorio” contra Israel. En respuesta, Irán bloqueó temporalmente el paso de petroleros por el estrecho de Ormuz, aumentando la tensión en una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo.
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Ver también:
- El terrorismo sionista
José Ernesto Nováez Guerrero. 25/09/2024 - El terrorismo israelí en el Líbano refleja debilidad, no fuerza
Robert Inlakesh. 25/09/2024 - Los 10 puntos de Teherán y el papel de China: lo que sabemos sobre la tregua
Andrea Zhok. 8/04/2026 - Irán consigue una gran victoria diplomática al alcanzar un alto el fuego de dos semanas con Estados Unidos según sus términos
mamvas. 8/04/2026

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