En las calles de Nueva York, una mano anónima escribió sobre un afiche callejero: Beware Palantir! (¡Cuidado con Palantir!). La alerta no es ociosa.
José Ernesto Nováez Guerrero, Al Mayadeen
Lejos de los focos, Palantir ha ido creciendo hasta convertirse en una de las mayores y más poderosas empresas de IA del mundo contemporáneo. Sus estrechos vínculos con el poder económico y militar tuvieron una reciente expresión simbólica en la promoción de uno de sus ejecutivos a teniente coronel del ejército de Estados Unidos, como parte de una nueva unidad formada por altos ejecutivos de empresas tecnológicas.
El poderoso software de Palantir procesa masivas cantidades de datos para encontrar patrones de otra forma imperceptibles. Y esos patrones se convierten en objetivos militares o diseñan políticas de ingeniería social para garantizar el sostenimiento de la hegemonía del capital. Este 18 de abril, la cuenta en X de la empresa publicó 22 puntos que han sido considerados por muchos como un Manifiesto y que han generado un importante debate sobre la naturaleza y límites de estas grandes tecnológicas. Particularmente sobre Palantir, quizás la más poderosa e influyente de todas las empresas en el sector actualmente.
Varoufakis acuñó el término "tecnofeudalismo" para referirse al proceso económico de estas grandes tecnológicas y cómo modifican la propia dinámica del sistema capitalista. En esencia el término se refiere a hemos dejado atrás el capitalismo y entrado en un nuevo orden económico donde las grandes empresas tecnológicas (Google, Amazon, Meta o Palantir) actúan como "señores feudales" modernos, controlando la infraestructura digital y cobrando "rentas" a usuarios y otras empresas. En este modelo, la acumulación de capital no proviene del mercado, sino de la explotación de datos y el dominio de plataformas cerradas.
