Fernando Cerimedo es el arquitecto de las campañas de desinformación que llevaron al poder a la extrema derecha en buena parte de América Latina. Hoy, encarcelado en Bolivia por tentativa de femicidio, las miserias de su maquinaria amenazan con arrastrar a sus antiguos aliados
Kurt Hackbarth, Jacobin
El martes 18 de agosto, el argentino Fernando Cerimedo fue detenido en el Aeropuerto Internacional Viru Viru de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Cerimedo, de cuarenta y cinco años, fue acusado de tentativa de homicidio contra su expareja, la abogada boliviana Nadia Beller, y se le dictó prisión preventiva por 180 días.
Los detalles son escalofriantes: las imágenes de las cámaras de seguridad mostraron a sicarios disfrazados de repartidores disparando a quemarropa contra Beller, a quien tomaron por sorpresa, antes de huir del lugar. Para colmo de males, Beller, quien sobrevivió milagrosamente al ataque, aparentemente estaba embarazada del propio Cerimedo.
Hasta aquí, el asunto podría clasificarse como un caso —espantoso, sí, pero nada inusual— de feminicidio frustrado, algo que con suerte ocuparía un breve espacio en las páginas policiales de la prensa local. Y, de hecho, así es como a varios sectores interesados les gustaría encuadrarlo. Pero resulta que Cerimedo es el cerebro de la desinformación detrás de las campañas de extrema derecha que han arrasado en América Latina. Y sus conexiones no se limitan al Cono Sur: se extienden hasta el círculo íntimo del propio trumpismo.
Cerimedo en el centro de la extrema derecha latinoamericana
Basta con observar a la extrema derecha latinoamericana para que el nombre de Fernando Cerimedo empiece a aparecer por todas partes. Estuvo en Brasil, colaborando con los Bolsonaro para difundir la narrativa del fraude en las elecciones de 2022 que consagraron el regreso de Luiz Inácio Lula da Silva. Estuvo en Argentina, donde —según Beller— trabajó para el propio Javier Milei, a quien consideraba «loco», mientras recopilaba información sobre el escándalo de sobornos que involucraba a la hermana del presidente, Karina Milei, secretaria general de la Presidencia.

