viernes, 5 de agosto de 2016

El papa Francisco defiende al islam y fustiga el terrorismo de los yihadistas y del dinero

Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

En su vuelo de regreso de Polonia la última semana de julio, el Papa, jesuita argentino, Francisco condenó la falsa sinonimia entre islam y terrorismo: "Identificar al Islam con la violencia ni es justo, ni es cierto".

Afirmó que "casi todas las religiones tienen un pequeño grupo de fundamentalistas" que incluyen a los católicos.

La condena vino un día después del execrable degollamiento del prelado católico Hamel en un altar, ante dos monjas, por dos jóvenes yihadistas salafistas en Normandía (Francia), que ultrajó al mundo católico de mil 200 millones, en particular, y al mundo cristiano de 2 mil 200 millones, en general (30 por ciento del planeta).

La comunidad musulmana de Francia rechazó enterrar al asesino yihadista del prelado católico francés debido a que “mancilló al islam (https://goo.gl/OTLsJu)”.

En referencia a los yihadistas salafistas de ISIS/Daesh, el Papa aseveró que se presentan con una violenta carta de identidad, pero eso no es el islam sobre el que ha hablado con varios imames (prelados religiosos musulmanes): “Sé cómo piensan y están buscando la paz (http://goo.gl/5VRB0H)”.

A finales de noviembre de 2014, el Papa, en su regreso de una visita a Turquía, hizo un llamado a los líderes musulmanes con el fin de emitir una condena global del terrorismo para que ayude a desvanecer este estereotipo (http://goo.gl/fiKo2o). En Turquía, el Papa comentó que los musulmanes se sentían ofendidos por muchos en Occidente quienes en forma automática igualan el islam con el terrorismo. A mi juicio, es el diálogo de civilizaciones, acompasado del ecumenismo –en lugar de su choque pregonado por Samuel Huntington (http://goo.gl/H4fPVo) y aplicado contra el RIC (Rusia, India y China) por el plan Brzezinski (http://goo.gl/3RAzLp)–, lo que, en esta fase caótica, podrá salvar al mundo de las atrocidades de las medievales guerras teológicas. Y el ejemplo provino justamente de Francia, en la cercanía de la iglesia Saint-Etienne-du-Rouvray, donde fue degollado Jacques Hamel, de 85 años: desde la catedral de Ruan, que celebró una misa en su memoria, donde “musulmanes y católicos rezaron en forma conjunta (http://goo.gl/CpVN35)”. Fue en la bella catedral gótica del siglo XIII de Ruan donde se inspiró el genial pintor impresionista Claude Monet.

Un rotativo cercano a los chiítas en el Líbano –mosaico de 18 sectas religiosas pluralistas donde el degollamiento del prelado francés causó ultraje y estupor– dio vuelo a la ceremonia ecuménica de la catedral de Ruan “donde varios musulmanes se sentaron en las bancadas rostrales frente al altar. Entre los feligreses se encontraba una de las monjas que fue brevemente capturada como rehén en la iglesia donde Hamel fue asesinado. La monja se volteó con sus colegas católicos para saludar o abrazar a los musulmanes que acudieron al servicio (http://goo.gl/pQxniC)”.

Según el rotativo chiíta libanés, en la icónica catedral de Nuestra Señora de París, Dalil Boubakeur, rector de la mezquita de París, dijo en forma repetida que los musulmanes desean vivir en paz.

Hoy Francia atraviesa por una situación muy delicada, donde 10 por ciento son ciudadanos musulmanes y pende la espada de Damocles de su extrema derecha que puede desembocar en una guerra civil (http://goo.gl/zDYs9u).

Las declaraciones del Papa son valientes, debido a que uno de los objetivos del yihadismo global es asesinarlo en el Vaticano.

El pontífice comentó que las causas primarias del terrorismo son “la injusticia social y la idolatría del dinero (http://goo.gl/WzgPYy)” y que en casi en todas las religiones existe siempre un grupo fundamentalista, que incluye al catolicismo que preside: “No me gusta hablar sobre la violencia islámica porque cada día cuando leo los periódicos veo violencia en Italia –alguien que mata a su novia, alguien que mata a su suegra. Estos son católicos bautizados”, por lo que si hablo de la violencia islámica, tengo que hablar de la violencia católica. No todos los musulmanes son violentos.

Ni todos los musulmanes son yihadistas, ni todos los mexicanos son zetas.

El Papa está consciente de los alcances de sus asertos: Sé que es peligroso decir esto, pero el terrorismo crece donde no existe otra opción y donde el dinero (sic) es convertido en Dios y es, en lugar de la persona, colocado en el centro de la economía global; esta es la primera forma del terrorismo. Es el terrorismo básico en contra de toda la humanidad, por lo que la falta de oportunidades económicas para los jóvenes en Europa es también causa del terrorismo.

Sobre los extravíos yihadistas, el Papa se pregunta cuantos jóvenes existen que los europeos (sic) hemos dejado vacíos de ideales, que no tienen trabajo. Que se voltean a las drogas y al alcohol o se adhieren al yihadismo.

Algo ha de saber de más el Papa para proferir que la cadena de recientes ataques terroristas, incluyendo el asesinato de un prelado católico en Francia, era la prueba (sic) de que el mundo esta en guerra.

El portal geopolitics.co enriquece sus perturbadores comentarios sobre la tercera guerra mundial en curso y que, por cierto, ya había antes abordado en su encuentro con el patriarca ruso Kiril (http://goo.gl/gyyxmA): “El mundo se encuentra en guerra… organizada, pero no es por la religión (http://goo.gl/aAPCKQ)”.

Se trata de una guerra de dominio de los pueblos y de intereses económicos: La palabra que seguido es repetida es inseguridad, pero la palabra real es guerra, según el Papa, quien explayó: Vamos a reconocerlo: el mundo se encuentra en un Estado de guerra en trozos y pedazos.

Refiere que tales ataques terroristas pueden ser vistos como otra guerra mundial: Ahora existe esta guerra. Quizá no sea orgánica (sic), pero es organizada (¡supersic!) y es guerra. No debemos tener miedo de decir esta verdad. El mundo está en guerra porque ha perdido la paz.

No es guerra de religión, ya que existe una guerra de intereses (¡supersic!). Existe una guerra por el dinero (¡supersic!). Existe una guerra por los recursos naturales. Existe una guerra por el dominio de los pueblos. Esta es la guerra cuando todas (sic) las religiones desean la paz, otros desean la guerra. ¿Entendieron? ¡Tremendo!

A mi juicio, la condena y abolición de los actos terroristas yihadistas debe provenir ante todo de la Organización de la Cooperación Islámica de 57 países que albergan a mil 600 millones de musulmanes (casi la cuarta parte del mundo), quienes en su aplastante mayoría son decentes, civilizados y proclives al diálogo de civilizaciones.

El arte que conjuga la ética con la estética, como las famosas series de pinturas de la catedral gótica de Ruan de Claude Monet, hoy simbolizan el antídoto y repudio contra cualquier tipo de terrorismo.

Este es el llamado universal desde Ruan por el diálogo de las civilizaciones mediante el cual el mundo católico, pese al doble flagelo yihadista y monetarista, ha tendido su mano al mundo islámico, obligado a imitarlo con el fin de preservar la armonía de la biósfera.

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