viernes, 5 de septiembre de 2014

Mario Draghi confirma la debilidad de la economía europea

El Banco Central Europeo no sorprendió a nadie con su última pócima milagrosa de volver a reducir cada uno de sus tres principales tipos de interés y dos nuevos programas para la compra de valores respaldados por activos y bonos garantizados emitidos por los bancos de la eurozona. Hay preocupación de que el período deflacionista puede persistir durante más tiempo de lo pensado y poner en peligro la recuperación económica de la zona euro. Draghi reconoció que “hemos visto un empeoramiento de las perspectivas de inflación a mediano plazo, y el movimiento a la baja en varios indicadores muestran que la recuperación ha perdido impulso." Lo que no se animó a decir Mario Draghi, es que la economía europea se encamina a una nueva recesión y que los últimos movimientos de ficha del BCE van rumbo a ninguna parte. La política monetaria está cada vez más arrinconada en el descrédito y la incompetencia dado que tras seis años de crisis no ha podido dar con un camino fiable para la recuperación económica verdadera. Si a esto sumamos la desaceleración en picada que sufre China y Japón, y la debilidad inserta en Estados Unidos, donde, de acuerdo a Janet Yellen, casi la totalidad del empleo creado en ese país en los últimos años es de carácter precario y temporal, podemos esperar que nos hallamos en las puertas de una nueva recesión global. De esta nueva crisis los principales culpables serán los bancos centrales, y las políticas de los gobiernos que dieron rienda suelta a los planes de austeridad que ordenó Angela Merkel. Como al parecer existe eso que algunos llaman “justicia divina”, no deberá sorprendernos cuando el próximo país que siga a Francia e Italia en su nueva entrada en recesión sea Alemania, país que ya comienza a sufrir signos de fatiga con una tasa de desempleo en aumento.

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