martes, 17 de julio de 2012

Escándalo Libor: la lucha entre tiburones

Alejandro Nadal, Attac

¿Manipulaciones sobre la tasa de interés? Es un tema aburrido, pero el escándalo que involucra al banco inglés Barclays por la manipulación de información para fijar la tasa Libor afecta la vida cotidiana de miles de millones de personas en todo el mundo. El episodio revela una vez más que los agentes del mundo financiero se despachan con la cuchara grande. La investigación de las agencias reguladoras busca tapar con un dedo el deslumbrante resplandor de las mentiras y canalladas de los banqueros.

Vamos por partes. El sector financiero y sus comparsas en el mundo académico han buscado hacer creer, desde hace más de cien años, que la tasa de interés es una variable que se determina en el mercado de fondos prestables. Es decir, se ha difundido la fábula de que en una economía capitalista la tasa de interés es el precio que pone en equilibrio la oferta y demanda de fondos (hechas por los ahorradores y los inversionistas). De acuerdo con esta visión, los bancos sólo desempeñan una función de intermediación que es remunerada (por las diferencias entre las tasas activas y pasivas de interés). Un mecanismo de mercado impersonal, análogo al del mercado de manzanas, realiza el equilibrio entre oferta y demanda y determina la tasa de interés.

Ya sabemos que los bancos no tienen por qué esperar a que venga un paisano virtuoso y ahorrador a realizar un depósito para poder prestarle esa cantidad a otro paisano, esta vez un emprendedor. En realidad, al inversionista se le puede prestar lo que demanda si su proyecto es juzgado rentable, y para ello se le abre una cuenta, tal como si hubiera realizado un depósito. O sea que los bancos no son simples intermediarios: están involucrados en una operación de creación monetaria.

Por lo tanto, la tasa de interés no se determina en el mítico mercado de fondos prestables. Es una variable que se forma en una compleja práctica social en la que el sistema bancario lleva la batuta. En otras palabras, la tasa de interés es una variable que no se determina por un mecanismo de mercado impersonal. De esta nueva perspectiva se desprenden enormes implicaciones.

Los ciudadanos de la infantería estamos siempre expuestos a los abusos de los grandes depredadores. La mejor prueba está en lo que se refiere al pago de intereses a los bancos. Por eso el escándalo de la tasa Libor es tan importante y requiere que sus implicaciones políticas sean analizadas.

La tasa Libor (London Interbank Offer Rates) es un dato fundamental en el mercado mundial de servicios financieros. Es la tasa de referencia de los préstamos interbancarios, así como de una infinidad de contratos de derivados. La Libor se integra de la siguiente manera. La Asociación de Banqueros Británicos (BBA, por sus siglas en inglés) pide a un grupo de grandes bancos que indiquen las tasas de interés a las que podrían tomar préstamos de otros bancos para distintas categorías de contratos y plazos de vencimiento. El resultado es comunicado diariamente a las 11 de la mañana sobre la plaza de Londres. No se trata, por tanto, de tasas de interés a las que realmente se están realizado las transacciones, sino de las percepciones de los bancos incluidos en el panel de la BBA sobre el costo de los préstamos interbancarios. La tasa Libor es hoy el referente de operaciones que involucran no sólo a grandes fondos de pensión, grupos corporativos o deuda pública. También lo es para operaciones al menudeo, como su hipoteca o un pequeño préstamo en su banco local.

Ahora ha quedado al descubierto un hecho delictuoso: durante varios años agentes de Barclay’s estuvieron proporcionando información errónea sobre las tasas a las que el banco supuestamente tomaría prestado, distorsionando así la tasa Libor. El objetivo de esta deformación de la tasa de referencia era obtener ganancias astronómicas en operaciones sobre derivados en las que intervenían agentes del mismo Barclay’s. La investigación de los reguladores ingleses descubrió docenas de mensajes de correo electrónico a través de los cuales los agentes del banco transmitían sus cínicas peticiones: aguántenme tantito con esas tasas porque tengo 30 M en tránsito. En uno de ellos se puede leer: Manito, ahora sí te la debo en grande. Cuando vengas por aquí tendré esperándote una botella de Bollinger.

La manipulación de la tasa Libor involucra tasas al alza y a la baja. Los agentes y el banco siempre se beneficiaron. El impacto sobre ahorradores honestos y sobre deudores del banco siempre fue negativo. Queda por examinar el impacto sobre la deuda soberana y sus implicaciones para la crisis en Europa. Mientras los traders festejan, una generación espera ser sacrificada.

La FSA inglesa impuso una multa de 455 millones de dólares a Barclay’s, una bicoca si se considera la magnitud de las transacciones involucradas. La investigación sobre este banco es la punta del iceberg: hay por lo menos otros seis bancos ingleses bajo escrutinio. El escándalo debería crecer, pero las agencias reguladoras tienen interés en encubrirlo.

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