jueves, 28 de junio de 2018

Temor a una guerra comercial afecta los mercados globales

Nick Beams, wsws

El recrudecimiento de las tensiones comerciales este lunes produjo la mayor caída en los mercados bursátiles estadounidenses desde principios de abril, con una caída del índice Dow Jones de más de 300 puntos durante la jornada, incluyendo un momento en que bajó 500 puntos. El índice S&P 500 perdió 1,4 por ciento y el índice Nasdaq, el cual factoriza fuertemente el sector tecnológico, cayó 2 por ciento. La caída en Wall Street siguió a una caída en los mercados de Asia y Europa. El índice europeo STOXX 600 cayó un 2 por ciento, el índice británico FTSE cayó un 2 por ciento en su peor día desde febrero y el índice alemán Dax cayó un 2,4 por ciento.

La causa inmediata del bajón en los mercados parece haber sido la reacción a los planes de la Administración de Trump para evitar que empresas que sean propiedad, al menos en un 25 por ciento, de entidades chinas compren empresas en Estados Unidos que posean una "tecnología industrialmente significativa" y que estas medidas puedan extenderse aún más.

Con la caída de los mercados, el asesor económico de la Casa Blanca, Peter Navarro, concedió una entrevista al canal comercial CNBC durante la última hora de transacciones del mercado bursátil el lunes. Dijo que no había "planes para imponer restricciones de inversión a ningún país que esté interfiriendo de ninguna manera en nuestro país".

Navarro, el principal promotor de la confrontación contra China en el Gobierno, dijo que lo único que sucedería a corto plazo es que el viernes el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, “le informará al presidente sobre el asunto en relación con China. Eso es todo lo que va a suceder. Con respecto a otros países, no hay absolutamente nada sobre la mesa".

Sin embargo, esto contradecía directamente un tuit de Mnuchin, donde afirmó que las restricciones a inversores no se limitarían a China, sino que se dirigirían contra todos los países que inviertan en tecnologías estadounidenses. "La declaración que será publicada no será solo para China, sino para todos los países que intentan robar nuestra tecnología", escribió.

La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, dijo en su conferencia de prensa diaria después de que Navarro tuviera su entrevista con CNBC: "Como lo dijo el secretario, se emitirá una declaración dirigida a todos los países que intenten robar nuestra tecnología".

Las declaraciones divergentes sobre qué es exactamente lo que se planifica apuntan a un conflicto dentro de la Administración de Trump sobre cómo se llevarán a cabo las medidas contra inversiones chinas en tecnologías estadounidenses.

Se ha reportado ampliamente que la Administración de Trump planea otorgarse facultades bajo la Ley de poderes económicos en emergencias internacionales (IEEPA, por sus siglas en inglés) para imponer sanciones y justificarlas con la declaratoria de una "emergencia nacional". Esta ley ya fue utilizada anteriormente contra países como Corea del Norte e Irán.

La línea de Navarro y del representante comercial estadounidense, Robert Lighthizer, es que la cuestión clave no es el déficit comercial de EEUU, sino los esfuerzos de Beijing para desarrollar su base tecnológica en virtud de su plan "Hecho en China 2025". Esto constituye una amenaza existencial para EEUU tanto en el frente económico como en el militar.

Según una propuesta respaldada por Mnuchin, las medidas dirigidas contra China y posiblemente otros países se implementarían a través del fortalecimiento de los poderes del Comité de Inversión Extranjera en los Estados Unidos (CFIUS, por sus siglas en inglés), que depende del Departamento del Tesoro. Se informa que Mnuchin declaró que la nueva legislación del CFIUS, la cual está avanzando en el Congreso, le daría a la agencia todas las facultades que necesita.

Sin embargo, de acuerdo con un informe en el Financial Times "varias personas tanto dentro como fuera de la Administración que están familiarizadas con la situación" dicen que "los halcones contra China ganaron un debate interno".

Peter Harrell, quien trabajó en el Departamento de Estado en el Gobierno de Obama y redactó la legislación sobre sanciones, le indicó al Financial Times que el recurso a la legislación IEEPA continuaría la política de invocar la seguridad nacional como justificación para sus medidas comerciales.

"La Administración de Trump, más o menos de forma generalizada, ha difuminado la línea y parece estar diciendo que cualquier desafío económico significativo que Estados Unidos enfrente es también un desafío a la seguridad nacional", dijo.

Las acciones previas del Gobierno van en línea con esta evaluación. Los aranceles sobre el acero y el aluminio, que enfurecieron a Europa y Canadá y condujeron a una división en la cumbre del G-7 a principios de este mes, se invocaron bajo una disposición de "seguridad nacional" de la Ley de Expansión Comercial de 1962.

Trump también ordenó una investigación sobre las importaciones de automóviles bajo la misma legislación. Si se impusieran aranceles similares, tendrían un gran impacto, especialmente en la industria automovilística alemana, que ha dicho que ningún vehículo exportado a los Estados Unidos podría venderse con ganancias.

La Unión Europea claramente espera una escalada en las medidas de guerra comercial de los Estados Unidos. Según un memorando interno citado por Bloomberg, que circula entre los Gobiernos de la Unión Europea, todo el sistema de comercio internacional se convertirá en uno en el que los fuertes se imponen ante los débiles.

En clara referencia a la amenaza contra las exportaciones automotrices, el memorando, redactado por la Comisión Europea, la cual se encarga de la política comercial, dijo que las disputas entre los EUA y sus socios comerciales aumentarían "en los próximos meses, conforme se amenace y se impongan más medidas unilaterales, provocando, en algunos casos, contramedidas, o acuerdos mercantilistas".

Advirtió que el sistema de comercio internacional retrocedería a un "ambiente donde las normas solo se aplican cuando es conveniente y donde la fuerza reemplaza las normas como base para las relaciones comerciales".

En Beijing, el Gobierno chino está dando claras indicaciones de que se está preparando para tal situación como resultado de las medidas estadounidenses.

En una reunión con ejecutivos de 20 corporaciones multinacionales europeas y estadounidenses celebrada la semana pasada, se informó que el presidente chino, Xi Jinping, había declarado que China estaba lista para contraatacar a los Estados Unidos.

"En Occidente, tienes la noción de que si alguien te golpea en la mejilla izquierda le pones la otra mejilla. En nuestra cultura le devolvemos un puñetazo", dijo, según las personas informadas sobre el evento.

El Wall Street Journal citó a un alto funcionario que dijo: "China no va a ceder a la presión externa y comerse la fruta amarga. Ese es el principio de negociación establecido por el presidente Xi".

China está buscando aliados en la guerra comercial contra los EEUU, particularmente la Unión Europea. Tras las negociaciones el lunes con el vicepresidente de la Comisión Europea, Jyrki Katainen, el vice primer ministro chino, Liu He, dijo que habían acordado defender el sistema multilateral de comercio.

"El unilateralismo está en aumento y han aparecido tensiones comerciales en las principales economías. China y la UE se oponen firmemente al unilateralismo comercial y al proteccionismo y piensan que estas acciones pueden traer una recesión y turbulencia a la economía global", dijo en una conferencia de prensa conjunta.

La UE y China han establecido un grupo de trabajo para actualizar a la Organización Mundial del Comercio sobre la nueva situación, dijo Katainen. Las dos partes también intercambiarán una lista sobre un acuerdo de inversión bilateral. Si bien esto no significa que se podría alcanzar un acuerdo inmediato debido a cuestiones de ciberseguridad y transferencia de tecnología, Katainen dijo que era "un gran paso adelante".

En EEUU, el secretario de Comercio, Wilbur Ross, restó importancia a las afirmaciones de que las medidas de guerra comercial de Trump podrían tener un impacto significativo en la economía estadounidense.

"Cualquiera que crea que la economía se está hundiendo no sabe de lo que está hablando", dijo en una entrevista con Bloomberg Television. Cuando se le solicitó responder a los comentarios del presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, de que el conflicto comercial podría influir en las perspectivas de crecimiento global, Ross dijo: "No creo que sea cierto que haya un gran cambio".

Pero el cambio está comenzando a suceder. Harley-Davidson ha anunciado que está trasladando su producción de motocicletas destinadas a Europa fuera de EEUU como respuesta a los aranceles de la UE impuestos como medida de represalia contra los aranceles estadounidenses sobre el acero y el aluminio.

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