lunes, 29 de agosto de 2016

La insostenible ligereza de los mercados


Luis Casado

En este caso debes tomar ‘ligereza’ en la peor de sus acepciones, o sea irreflexivo, poco meditado, inconstante, falto de seriedad, inestable. Tú me dirás que tratándose de los mercados siempre es el caso, y por mi parte precisaré que me refiero a los mercados que piensan, deciden, se tranquilizan o se asustan, huyen o regresan al galope, rechazan o aprueban, exultan o lloran, aman u odian, en otras palabras a quienes “hacen los mercados”, a mendas de carne y hueso.

Suelen llevar una gorrita –o en su defecto una visera– con la mención “Experto” estampada en caracteres visibles, y no es infrecuente ver letras reflectantes si se trata de un “Economista-jefe”.

Suspenso que se suma al suspenso, tales eminencias esperaban la palabra de Janet Yellen como otros el agua de mayo. Para ser más precisos, el discurso que Yellen pronunció ayer viernes en Jackson Hole. Su palabra debía ser un faro en medio de las tinieblas.

Kevin Logan, Economista-jefe de HSBC, pensaba “que el mensaje de Yellen podría ser que ‘la neblina se levanta". Estoy citando, no le quito ni le pongo, el laburo del Economista-jefe de uno de los bancos más importantes del mundo consiste en rezar para que Yellen anuncie cielos despejados.

Por su parte, Drew Matus, Economista ‘senior’ del banco UBS en los EEUU, declaraba: “Yo (…) espero que la Presidente Yellen decida mirar el lado optimista de las perspectivas”. Matus es un fiel exponente del Método Coué. Tal método, designado con el apellido del psicólogo y farmacéutico francés Émile Coué de la Chataigneraie (1857-1926), se funda en la autosugestión y la auto-hipnosis. Para sanar basta con auto-convencerte que ya estás sano. Simple como una de tus manos.

Greg Robb, senior economist reporter de Market Watch, ‘operador de negocios’ estadounidense, precisa: “Para ser justos, Matus piensa que la FED no anunciará nada hasta la reunión de septiembre de su Comité de Política Monetaria y no hará nada concreto hasta su reunión de diciembre”. En otras palabras es urgente creer, y es urgente esperar. Creamos y esperemos.

Michael Gapen, Economista-jefe de Barclays, es optimista cuando declara: “Esperamos que Yellen entregue una señal más fuerte sobre la probabilidad de una próxima alza de tasas de interés.”

Parece cosa de locos, pero todos estos “expertos”, magníficamente pagados, no se aventuran a usar sus propios cálculos, realizados con modelos matemáticos muy similares –conceptual y metodológicamente hablando– a los que usan la FED o el FMI. Prefieren esperar a que hable Yellen, como si su palabra tuviese un poder divino. ¿Prudencia, pusilanimidad, cobardía?

Logan, Matus, Robb y/o Gapen saben tanto o más que Janet Yellen y los miembros de la FED sobre los índices, tendencias y cifras que cotidianamente entregan decenas de institutos que viven de eso.

Sin embargo, viven esperando la palabra que mana de la boca del banco central de los EEUU, órgano constituido, como UBS, Barclays, Market Watch o HSBC, por simples mortales tan propensos al error como el que más. Y cobran por ello. Su ‘autoridad científica’ (¿por qué te ríes?) no va más allá de prever cuando, o en qué grado, la FED pudiese, si los astros se conciertan, mover pieza.

Aún así, como escribe Greg Robb, como mucho su coraje les lleva a pronunciar banalidades –imbecilidades es el término que conviene– como la siguiente: “…las posibilidades de un alza de tasas este año es de 50-50” (sic). Mañana… ¿me visto de verano o voy con abrigo? “Las posibilidades son de 50-50”. Te pones un impermeable, calzas chancletas y llevas gafas de sol.

Por si la insondable ignorancia –o la inconmensurable pusilanimidad– de los Economistas-jefe no fuese suficiente, el Wall Street Journal (WSJ) incursiona en los sondeos de opinión, como si la marcha de la economía y las decisiones de sus manitúes dependiesen de la opinión de una “muestra representativa” de idiotas: “En torno a un 71% de 62 economistas encuestados este mes por el Wall Street Journal dijeron que la FED esperaría hasta su reunión del 13-14 de diciembre” (resic).

Cualquier aprendiz de estadístico sabe que una muestra de 62 individuos es tan inútil como las previsiones y consejos del WSJ. Cuando te digo que esto no se inventa…

Como quiera que sea, Janet Yellen vino a Jackson Hole, vio y habló. La conocida publicación Fortune estima que “los mercados adoraron” su discurso. ¿Qué dijo Janet? Lo que “los mercados” querían escuchar: todo va bien y mañana mejor.

Según Fortune “Yellen tuvo sobre todo palabras amables para el Tío Sam, diciendo que ‘a la luz de los sólidos y continuos resultados del mercado del trabajo y nuestras previsiones para la actividad económica y la inflación’, la posibilidad de un alza de tasas de interés adquiere fuerza”.

Ya. ¿Y ahí? Nada. No hay alza de tasas. Habida cuenta de la forma de reaccionar de “los mercados”, o sea de los ignorantes descritos más arriba, basta con la palabra de Yellen. La misma que dudó más de lo conveniente en diciembre del 2015 para subir la tasa directriz en un microscópico “cuarto de punto de base”, o sea en un 0,25% anual, sigue dudando ahora pero es consciente de que el mundo de los Economistas-jefe no puede seguir en Babia.

Diciéndoles lo que querían escuchar les permitió respirar, y al mismo tiempo tranquilizó a Fortune, que pone en primera página:

“Janet Yellen y los inversionistas de Wall Street están de acuerdo en una cosa: La economía de los EEUU es una inversión relativamente buena”.

Como diría el otro, todo está en el “relativamente”. Ni tan cerca que te quemes, ni tan lejos que te hieles. Como hubiese dicho Alan Greenspan, “Uds. creen que entendieron lo que yo dije pero no saben si lo que dije quiere decir lo que yo quise decir”.

No obstante, el laburo de Janet Yellen consiste en anunciar ‘cielos despejados’ como deseaba Kevin Logan. Nadie espera del presidente de la FED que venga a anunciar la crisis de los subprimes (Alan Greenspan ni siquiera la vio venir), ni el hundimiento de los bancos privados (Ben Bernanke juraba que Lehman Brothers sobreviviría).

Ahora Janet Yellen se esfuerza en demostrar que la FED dispone de herramientas para hacerle frente a otra eventual recesión.

Una de esas herramientas consiste en bajar las tasas de interés, pero como sabemos estaban (y de algún modo están) en cero. Ni modo de ir más abajo. Otra herramienta tradicional consiste en fabricar dinero trucho, o sea hacer emisiones sin respaldo, pero los consecutivos relajos monetarios –Quantitative Easing para los entendidos– permitieron la emisión de billones de dólares sin alterar ni la tasa de crecimiento, ni la tasa de inflación que sigue cerca de cero amenazando por el contrario con transformarse en deflación.

No importa. Janet Yellen vino, vio y habló. Los Economistas-jefe pueden dormir en paz, el futuro se anuncia resplandeciente, los EEUU siguen siendo una inversión relativamente buena, John Wayne es recordado como el cowboy por excelencia, Mickey es bueno, los ‘Chicos malos’ son malos, y todo baña en el aceite esencial que debe lubricar las bielas de este inmenso motor que es la economía globalizada.

Hasta la próxima crisis que muestra ya la punta de la nariz. Pero no lo digas: podrías despertar de su apacible sueño a los Economistas-jefe, y desatar un pánico de no veas en “los mercados”.

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