viernes, 17 de junio de 2016

La economía mundial cada vez se parece más a la de los años 30

Para entender qué está pasando en la economía mundial, eche la vista atrás unos 80 años. Como en la década de los 30 del pasado siglo, el crecimiento está estancado porque las compañías no quieren invertir, todo el mundo espera que la inflación siga baja, y los gobiernos están retirando los estímulos fiscales.

El detonador de la actual situación fue la crisis financiera, que nos ha dejado una resaca de deuda y desapalancamiento que coincide además con regulaciones bancarias más estrictas que, a su vez, exacerban las presiones deflacionistas. Se mire como se mire, es algo muy parecido a lo que ocurría antes de la Segunda Guerra Mundial, como pone de manifiesto un informe realizado por Morgan Stanley.

"Creemos que el actual entorno macroeconómico tiene una gran cantidad de puntos en común con el de los años 30, así que se pueden sacar lecciones particularmente relevantes para el día de hoy", explican. "La similitud crítica entre los años 30 y el ciclo que comenzó en 2008", explican, "es que el shock financiero y los niveles relativamente altos de endeudamiento cambiaron la propensión al riesgo del sector privado y les empujaron a equilibrar sus balances".

Es decir, que las empresas no sólo no se endeudan para acometer nuevas inversiones, sino que se emplean a fondo para reducir su apalancamiento. Y como en los años 30, esto puede llevar a un periodo de debilidad prolongada y de expectativa de baja inflación. El peligro es que si los bancos centrales se mueven demasiado rápido subiendo tipos, o si los gobiernos recortan su gasto público, se podría desencadenar un frenazo aún mayor.

"En 1936 y 1937, el endurecimiento prematuro y súbito de las políticas monetarias y fiscales llevó a Estados Unidos a una recaída en la recesión y la deflación en 1938. Hoy, mientras el crecimiento se recupera, los gobiernos están procediendo a endurecer la austeridad fiscal, y eso ha contribuido a provocar una ralentización en el crecimiento en los últimos trimestres", según el informe.

La cuestión ya es objeto de debate abierto. Si en diciembre a la Reserva Federal le llovieron las críticas por subir los tipos de interés por primera vez en nueve años demasiado pronto, en febrero los líderes de las principales economías mundiales prometían que sus gobiernos seguirían intentando reanimar la demanda.

Pese a esas buenas palabras, desde entonces los únicos que parecen estar haciendo los deberes son los bancos centrales, que han continuado sus políticas de hiperestimulación monetaria en todo el mundo. Pero ya es hora, según los analistas que firman el estudio de Morgan Stanley, de que los que tienen el grifo del gasto se pongan a la tarea.

La conclusión es simple: "Activar la política fiscal podría desencadenar un círculo virtuoso en el que el sector privado invierta de nuevo y se estimule así la creación de empleos y con ella el crecimiento de la renta".
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El Economista

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