jueves, 16 de junio de 2016

Ginebra empieza a notar el final del secreto: los bancos se marchan

Los bancos norteamericanos y europeos están saliendo poco a poco, pero de forma inexorable, de la principal plaza financiera suiza: Ginebra. Los crecientes obstáculos al secreto bancario se han sumado a un franco demasiado fortalecido, al estrechamiento de los márgenes bancarios por los bajos tipos de interés y, en general, a la mayor presión regulatoria, y todos esos factores están alejando a algunas entidades del paraíso para evasores.

En el centro de esta reducción del atractivo de Suiza para quienes tienen algo que ocultar están las investigaciones fiscales iniciadas tanto por Estados Unidos y Francia (en esta última ha tenido mucho que ver, por cierto, la lista Falciani) y un nuevo sistema de intercambio de información automática entre gobiernos que está derrumbando de facto el legendario secreto bancario suizo.

El cantón de Ginebra, casi en la frontera con Francia y muy cerca de Italia, es uno de los dos centros financieros del país junto a Zurich. El peso de los bancos en su economía es tal que hasta el 17% de su PIB regional procede directamente del sector financierto. Pero esta posición está en riesgo conforme el número de entidades se reduce.

Si en 2008 eran 140 los bancos con sede junto al lago Lemán, en 2015 se habían reducido a 119. El número de empleados ha caído por su parte el 9% y al terminar el año se quedaba en menos de 19.000, frente a los casi 21 de finales de 2011.

El impacto se nota ya en el mercado inmobiliario, donde las mejores oficinas no encuentran inquilino, y en el de servicios. El Grand Hotel Kempinksi, de cinco estrellas, cuenta ahora con la mitad de huéspedes de empresas del sector financiero que hace 18 meses, y las tarifas para clientes business han caído cerca de un 10%.

Y no sólo los bancos internacionales se marchan. Hasta el gigante nacional UBS Group está procediendo en estos momentos a cerrar su unidad de mercados de Ginebra, y cerca del 10% de sus empleados que hasta ahora trabajaban en esa ciudad se trasladarán a Zúrich.

"Muchos de los bancos están aún enredados en (las nuevas) cuestiones legales y regulatorias y no tienen la capacidad para centrarse en desarrollar nuevos negocios. El primer trimestre del año ha sido el más complicado de la historia, quizá superado sólo por el clímax de la crisis financiera", explica Christian Hintermann, de KPMG.

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