domingo, 26 de junio de 2016

Brexit deja al descubierto los límites de la globalización y el malestar contra las élites

Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

Robert Lacey, biógrafo de su majestad, filtró que la reina de Inglaterra preguntó dos días antes de la dramática votación del Brexit por “tres buenas razones para que Gran Bretaña (GB) deba ser parte de Europa (http://goo.gl/v5cj2m)”.

¿Qué impacto tuvo el euroescepticismo de la monarca de 90 años cuando las encuestadoras daban como triunfante la permanencia de GB en la Unión Europea (UE), hoy de 27 miembros y a punto de ser balcanizada?

El Brexit, además del rechazo a los migrantes, representó la revuelta de la clase obrera contra la globalización financierista del caduco thatcherismo de casi medio siglo de hegemonía global (http://goo.gl/MDsnxi).

Obama, quien apoyó la permanencia de GB en la UE, culpó a la globalización del impactante resultado (http://goo.gl/QL53LX)... Nelson Schwartz y Patricia Cohen, del NYT, titularon que “para EEUU, el Brexit puede ser un aviso de los limites de la globalización (http://goo.gl/yvUsWO)”.

Jonathan Martin y Alexander Burns, del NYT, preguntan con angustia: “¿es el Brexit el precursor de una presidencia para Donald Trump?” Contestan que no es tan rápido cuando imperan las fuerzas del nacionalismo (sic) económico y la furia (sic) de la clase trabajadora y su malestar contra las élites distantes, la angustia sobre una percibida pérdida de soberanía (sic) nacional.

David Axelrod, ex estratega de Obama y consultor del Partido Laborista en GB, sentenció que la “globalización y los cambios tecnológicos significan millones de personas que han visto sus empleos marginados y sus salarios declinar (http://goo.gl/yVG14P)”. Se les olvidó a los neoliberales que los desempleados también votan.

Hispan TV abunda sobre la opinión en Twitter de Michael McFaul, pugnaz y anterior embajador de EEUU en Rusia: la salida de GB de la UE constituye “una victoria para Putin (http://goo.gl/8RVkLj)” y sus objetivos de política exterior cuando se beneficia de una Europa débil... A juicio de McFaul, el Brexit constituye una posible muestra de la disolución de la UE, algo que podría dar aún más ventaja a Rusia para negociar los términos con los que se levantarían las sanciones.

GlobalSecurity.org reporta las opiniones de las radios que controla EEUU y asevera que “Rusia se deleita por el Brexit” como “señal de la disolución europea y el desvanecimiento de la influencia de EEUU (http://goo.gl/9cEJ1p)”.

El Brexit es comparable a la caída del Muro de Berlín –quizá un antiWaterloo– que cambiará dramáticamente las fichas geoestratégicas en el viejo continente y cuyas piezas esparcidas serán repartidas entre EEUU y Rusia (con China en el asiento de atrás).

La duplicidad de GB tenía un pie afuera y otro adentro de la UE: se beneficiaba de su relación especial, que data desde Churchill en su alianza con EEUU y el Northcom –y no pertenece a la zona euro de 19 países ni participa en el libre paso de personas del acuerdo Schengen–, mientras gozaba de todas las canonjías financieristas y mercantilistas que le proveía su confortable adhesión a la UE.

Para el estadounidense Robert Parry, el Brexit representa un “golpe al establishment” nor-atlántico: puede causar dolor económico en el corto plazo y presentará riesgos geopolíticos de largo plazo cuando la población prefirió su libertad e independencia ante el poder supranacional de los apparatchiks de Bruselas (http://goo.gl/VIt7lU).

¡La libertad y la independencia tienen un precio invaluable!

La devaluación inicial de 11 por ciento de la libra esterlina puede llegar a 25 por ciento, como aduce Ambrose Evans-Pritchard (muy cercano a la reina), lo cual no es tan dramático porque en el contexto de la guerra de divisas beneficia las exportaciones.

En espera de ver cómo se ajusta la plaza financiera de la City, hoy segunda en el ranking global, su problema radica en su declinante economía, cuando hasta Indonesia la ha desplazado del octavo lugar (http://goo.gl/8Z4sZU).

GB, segunda geoeconomía de la UE, no tenía mucho futuro en la Europa encabezada por la alemana monetarista Merkel, otra gran perdedora, en un entorno de estancamiento... George Osborne, secretario de Hacienda británico, ya se había adelantado en su alianza geoeconómica con China al haber apuntalado al banco AIIB (http://goo.gl/x1dSGM), lo cual enfureció a Obama y dejó plantada a Merkel.

Ya habrá tiempo de ahondar sobre el desmantelamiento nuclear de la UE, que se queda sin su segundo paraguas atómico cuando GB ostenta 200 ojivas nucleares detrás de Francia, que cuenta con 298.

Robert W. Merry, editor político de The National Interest, aduce que el Brexit constituye la furia contra las élites cuando “el nacionalismo (sic) sustituye a la globalización (http://goo.gl/WxmiM8)”... El Brexit representa también un severo golpe al hierático acuerdo mercantilista del TTIP (http://goo.gl/WNvc7d).

¿Habrá efecto dominó en la UE cuando existe cola para ir a solicitar referendos secesionistas en Francia, Holanda, Suecia, Dinamarca, Hungría y, quien debió salir primero, Grecia?

Al día siguiente del Brexit, Trump cantaba victoria en su campo de golf en Escocia (que paradójicamente votó por su permanencia en la UE y al mismo tiempo desea separarse de GB), mientras brotaba a la luz publica la colisión entre Francia y Alemania que no presagia nada bondadoso (http://goo.gl/Ib4LJf).

En Rusia se le van a la yugular a Angela Merkel, a quien acusan de haber caído en la trampa estadounidense que convirtió a Alemania en un Estado vasallo basado en “cuatro pilares: finanzas, americanización de la élite política, recursos de la información y bases militares”.

Por su parte, el portal Der Spiegel sentencia en forma lúgubre la muerte de Europa y se pregunta si habrá otra Europa (http://goo.gl/MXNoO5).

La derrota de Obama es relativa porque, mientras la libra esterlina y el euro se desplomaban, el superdólar estadunidense se revaluaba más, seguido por el oro, a lo cual hace eco el editorial chino del Global Times que aduce que el Brexit beneficia a EEUU, que elimina a un poderoso rival, el euro, cuando la UE será más domesticable en el ámbito político (http://goo.gl/AEYzd3).

¿Qué hizo sucumbir la atractiva cohesión europea: la crisis del binomio austeridad/desempleo, para satisfacer a la plutocracia bancaria de Frankfurt y la City, o la crisis de los migrantes? Las dos, además de la ausencia de una identidad común durante las turbulencias.

¿Qué advendrá de la OTAN? ¿Propició o se adelantó la pérfida Albión (GB) a lo inevitable? Más allá de las grotescas jeremiadas neoliberales, el reajuste mundial a la desglobalización (http://goo.gl/1Z4YI5) será largo y doloroso.

Coincidencia geoestratégica de destino: el mismo día que la UE iniciaba su implosión, el Grupo de Shanghái (OSC) celebraba su 16 cumbre en Tashkent (Uzbekistán), donde se reunieron el zar Vladimir Putin y el mandarín chino Xi, y aprobaron el protocolo de ingreso de dos grandes pesos pesados nucleares: India y Pakistán (https://goo.gl/BwTDva). ¡Fin de una era!

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