martes, 10 de mayo de 2016

Biólogo marino y la crisis en Chiloé: “La solución pasa por la erradicación de la industria salmonera”


El biólogo marino de la Universidad de Chile, Héctor Kol, pone las cosas en su lugar sobre la crisis medioambiental que vive la Región de Los Lagos: Es muy distinto decir que la marea roja se gatilló por el vertimiento de salmones podridos -4655 toneladas para ser precisos, que decir que la marea roja se gatilló por la operación por sobre las capacidades de carga de la industria salmonera en el mar interior de Chiloé. Eso es muy distinto. Esto es como si se construyera una casa para 10 personas, pero terminan ocupándola 500. “La industria salmonera lo que hizo fue eutrofizar (abundancia anormal alta de nutrientes) el mar interior de Chiloé con operaciones acuícolas, con producciones que estaban por sobre las capacidades de carga del sistema. Lo que hicieron el Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental, Sernapesca, Subsecretaría de Pesca, la Armada de Chile, todos los municipios de Chiloé, con el silencio cómplice de la pesca artesanal, fue permitir de que en los últimos 5 años las producciones salmoneras aumentaran hasta en 15 veces respecto al original que tenían”, explica.

El biólogo argumenta que un mes y medio antes de que se produjeran las descargas de salmones podridos, ya había en el sector de Quellón dos tipos diferentes de marea roja, una amnésica y otra paralizante, que es la que está vigente hasta ahora. El problema, insiste, no es un hecho puntual como el cuestionado vertimiento, sino que el funcionamiento que tienen las salmoneras de manera permanente. “En este instante hay marea roja en sus tres variedades –diarreica, paralizante y amnésica- desde Capitán Aracena, frente al Estrecho de Magallanes, hasta Valdivia. Y eso no es casual, porque todos esos sectores están ocupados por salmoneras".

“De las 5 federaciones y confederaciones que tenemos presentes acá en la Región de Los Lagos, 4 apoyaron la Ley Longueira y la siguen defendiendo. Y la Ley Longueira fue hecha exclusivamente o casi principalmente para asegurarle a la industria salmonera la disponibilidad de pesca silvestre para la fabricación de alimentos para salmones. Tanto así, que de las 7 familias favorecidas con la Ley Longueira 5 tienen salmoneras”, argumenta. La industria salmonera -dice- “se basa en dos pilares típicos de la corrupción en Chile, que son el tráfico de influencias y la falsificación de datos”. Y suma: “No es casual que el director de Corfo –que entiendo va a ser nombrado delegado presidencial para este conflicto- Rodolfo Alveal, primero era gerente de Marine Harvest. Corfo es la caja chica que tiene la industria salmonera”.

Frente a la declaración del Colegio de Biólogos Marinos de Chile que negó la responsabilidad de la industria salmonera en la catástrofe ambiental, Héctor Kol es enfático: el Colegio de Biólogos Marinos está manipulado por dos biólogos que trabajan para la industria salmonera. Como todo el mundo sabe (aunque el señor Ernesto Ottone lo niegue), Chile es un país neoliberal donde las empresas hacen lo que les da la gana, desde sobornar y corromper a la clase política hasta comprar y manipular los medios de comunicación. Como bien expresa Héctor Kol, la industria pesquera chilena es una de las más corruptas del mundo y siete familias son dueñas del mar chileno y de todos sus recursos explotándolos a reventar hasta provocar la catástrofe actual que se puede prolongar por décadas.
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Ver entrevista completa en El Ciudadano

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