viernes, 4 de septiembre de 2015

Neoliberalismo y Geopolítica: Ciclos de una Política en Crisis


Ezequiel Beer, Alainet

La presencia del Neoliberalismo como política de dominación o de clase tuvo su albur a partir de mediados de la década del 70´ - en primer lugar gracias al golpe de Estado del Gral. Pinochet contra el gobierno socialista de Salvador Allende en Chile y en segundo lugar bajo legitimidad electoral vía las presidencias de Ronald Reagan y Margaret Thatcher tanto en los EEUU como en el Reino Unido respectivamente – para luego recorrer su expansión geográfica bajo las dictaduras latinoamericanas.

La necesidad de dar una salida a la situación de empate entre las fuerzas sociales activas y la caída de la tasa de ganancia empresaria fueron los argumentos que utilizaron sus gestores para llevar adelante dicho proceso donde se generalizo la idea de la liberalización de los flujos financieros – en particular la abultada renta petrolera situada en Medio Oriente – el despegue del dólar con respecto al patrón oro y la deslocalización productiva occidental con vistas al despliegue asiático de menor cuantía y bajo regímenes laborales de laxitud relevante.

Desarmar el Estado de Bienestar Keynesiano bajo los procesos de privatización de las empresas y servicios sociales fue otra punta de lanza siendo siempre el objetivo la recuperación de la rentabilidad por parte del Capital Global.

El desplazamiento del capitalismo productivo por el capitalismo financiero fue el pívot económico donde el movimiento de capitales a favor de rentabilidades cada vez mayores y de los mecanismos de préstamo crediticio internacional es una constante permanente en este ciclo donde es recurrente la formación de crisis financieras al producirse cesaciones de pago por parte de los países tomadores de crédito o por parte de entidades financieras privadas que en su última versión son rescatadas por los mismos estados.

Se producen rápidos movimientos financieros que afectan la cotización de las monedas y que fuerzan a los mercados centrales a la devaluación sucesiva para así no perder competitividad en el mercado exportador mundial pero es significativo que debido a la recesión mundial actual los márgenes de exportación no se modifican severamente pero si – como es de experiencia en la Argentina particularmente –afecta el poder adquisitivo de la población y los indicadores de inflación ergo una recesión en puerta.

La moneda de referencia mundial “el dólar “sufre sucesivas devaluaciones para aliviar sus indicadores macroeconómicos y de competencia internacional pero es necesario decir que mas allá de la inclemencia sobre la libertad de comercio, el contexto indica políticas de protección económica contra los excedentes productivos mundiales que no pueden ser colocados en primer lugar por estas políticas pero también por la delicada situación económica actual. La necesidad de la protección también implica la posibilidad de cuidar un mercado interno bajo una lógica productiva donde el aumento paulatino del salario empodera la demanda local y así el sistema productivo asimila nuevos trabajadores. Algo de ello se ensaya en la Argentina desde el año 2003 con rígido control de entrada y salida de capitales como una barrera de protección interna mas la política de desendeudamiento, y así aislar al país de los efectos adversos de la globalización financiera neoliberal.

El giro mundial de la crisis – como diría el pensador David Harvey – haya escena actualmente en los países BRIC S (Brasil, Rusia, China y Sudáfrica) que dado a movimientos especulativos contra sus monedas ha tendido que girar hacia políticas ortodoxas que no ayudan a un mejor desenvolvimiento mundial del Producto Bruto Interno Mundial y que generan una mayor agudización de la crisis ya generada anteriormente.

Por lo tanto los que auguran una salida “exportadora “para la Argentina deberían leer con mayor agudeza la realidad económica mundial.

Pero la pregunta incidente es quienes son los actores mundiales que actúan como verdaderos Estados en materia de capacidad económica para hacer tambalear a economías tales del tamaño del Estado Chino.

Valga la referencia cuando el magnate y” filántropo “ George Soros golpeo en 1992 contra la mismísima libra esterlina lo que obligó al Banco de Inglaterra a tomar medidas paliativas para evitar una desvalorización de la moneda.

La fluidez neoliberal fue la escusa del economicismo dominante pero la realidad a lo largo del tiempo y la reacción de los pueblos ante las crisis generadas por los primeros – o lo que Lenin diría “los hechos son tercos “– dieron efectos políticos impensados en particular en América del Sur.

Es por lo visto ahora que la acción de dominación se traslada en acciones geopolíticas tendientes al intento de reconfigurar el mundo tal cual fuera concebido en la década del noventa lo que llamaron “ el mundo es plano “- o la anti-geografía – los pensadores del Imperio.

Tenemos que dar lugar y profundizar los proyectos que se desentiendan de la actual financiarización – que afecta ahora principalmente a los países europeos envueltos en recesiones vía el bienestar germano – que beneficia a un pequeño sector de la humanidad para dar lugar a procesos políticos que tengan como centro al ser humano, su producción y distribución del excedente generado por él en términos justos pues si bien los procesos revolucionarios del siglo pasado obedecieron a coyunturas específicas de alineación y de alta exclusión social es hoy más imperativo garantizar Estados que política y socialmente puedan dar políticas de bienestar social bajo un crecimiento endógeno armónico en términos de avance general como también individual.

La reacción no ha terminado aún su decurso pero la acción mancomunada de los Estados libres puede neutralizar sus efectos y dar respuesta a la crisis generada por otros.

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