lunes, 24 de agosto de 2015

El síndrome de China amenaza con una desaceleración global


Los mercados financieros terminaron la semana pasada en modo pánico por los temores de que el mundo vuelva a entrar en la siguiente fase de la crisis que comenzó hace ocho años, en agosto de 2007. En ese entonces, los problemas comenzaron en el mundo desarrollado - en los bancos estadounidenses y europeos - y se extendieron al resto del mundo. Los mercados emergentes más grandes, como China e India, se recuperaron rápidamente y actuaron como la locomotora del crecimiento mundial, mientras las economias occidentales comenzaron a inyectar dinero al sistema financiero. La pujanza de China permitió a las economías emergentes esquivar parte del tsunami financiero. Brasil, Rusia, Sudáfrica, México, Turquía, Nigeria e Indonesia, entre otros, no sintieron la fuerza de la crisis que golpeó a Grecia, España, Italia y Portugal. Esta vez la historia será diferente.

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