lunes, 29 de junio de 2015

La Gran Depresión griega: caída del 25% del PIB y 1 millón de empleos perdidos


La situación con la que Grecia vivirá el referéndum del próximo 5 de julio es la de un país que no encuentra salida a una crisis que amenaza con convertirse en eterna. Desde que se firmó el primer rescate, en mayo de 2010, todos los indicadores económicos se sitúan en terreno negativo y el rebote no se ve a corto plazo. A pesar de que en el año 2014 Grecia logró crecer durante tres trimestres, los datos referentes al Producto Interior Bruto (PIB) no son optimistas. De los últimos 23 trimestres (más de cinco años), sólo ha logrado cifras positivas durante nueve meses.

Según distintas estimaciones, su PIB se ha encogido entre un 25 y un 30% desde que se firmó el primer rescate, una destrucción económica superior incluso a la de EEUU durante la Gran Depresión. Esta contracción casi permanente también afecta al mercado laboral. En el último año se ha estabilizado la pérdida de empleo, pero antes ya había perdido a uno de cada cinco ocupados. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA), ahora mismo en Grecia hay 3,5 millones de ocupados, 900.000 menos que en el año 2010. Estos cinco años de rescate han eliminado más de uno de cada cinco puestos de trabajo.

Paralelamente, la tasa de paro ha pasado del 11,6% al 25,6% de la población activa, aunque llegó a ser del 27% en el año 2013. Actualmente, hay casi los mismos ocupados (3,5 millones) que inactivos (3,3 millones). En este contexto, no es de extrañar que los salarios acumulen cinco años de descensos. El peor ejercicio fue 2013 cuando los sueldos bajaron más de un 7%. La Comisión Europea esperaba este año un mínimo aumento, del 0,1%, que pondría fin a estos cinco años de descensos.

Otro de los indicadores que hace mucho desconoce el terreno positivo es el Índice de Precios de Consumo (IPC). Según el Instituto de Estadística griego, la deflación dura ya 27 meses y la última vez que conocieron un IPC en positivo fue en febrero de 2013. En los últimos 12 meses la tasa de inflación ha promediado el -2 por ciento. Mientras tanto, la deuda pública no deja de crecer y al final del año pasado rozaba el 180% del PIB. Las "ayudas" europeas con el rescate a la banca helena, no hicieron más que hundir la economía griega.

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