miércoles, 22 de abril de 2015

¿Sustituye China a EEUU como superpotencia global?


Alfredo Jalife-Rahme, La Jornada

People’s Daily, portavoz del Partido Comunista chino, celebra los nuevos cambios en el balance de poder entre China y Estados Unidos (EEUU) a consecuencia de la creación paradigmática del nuevo banco chino de desarrollo (http://goo.gl/AcqoRH), lo cual ya había apreciado hace un mes como un game changer (punto de inflexión) (http://goo.gl/VfwMXH)”.

El rotativo festeja la participación de 57 países en el ya célebre Banco de Infraestructura e Inversiones Asiático (AIIB, por sus siglas en inglés) con Sudcorea, Gran Bretaña, Australia, Francia, Alemania e Italia, que firmaron como miembros fundadores, con la notable excepción de EEUU, lo cual refleja el hecho de que la influencia de China se ha incrementado a nuevas alturas y que el balance de poder entre EEUU y China ha emprendido un giro significativo: ¡El mundo entró a una nueva era!

El kakistocrático “México neoliberal itamita” no participa en su creación seminal –¿por órdenes de EEUU?– cuando Brasil, con una óptima geopolítica del siglo XXI, es el único país integrado de toda Latinoamérica al AIIB (http://goo.gl/uaQY4F).

People’s Daily expone los seis rubros que están cambiando la nueva era y llama la atención que no cite en absoluto a Rusia, que, a mi juicio, brinda a China su tácita cobertura militar, sin la cual hace mucho que EEUU la hubiera pulverizado: 1. El PIB de China se espera rebase al de EEUU; 2. China reconfigura el orden financiero internacional; 3. Las amistades de China se están expandiendo; 4. El poder militar de China se fortalece en forma continua; 5. La cultura china crece en popularidad; y 6. La influencia global de China será más significativa.

Sobre el PIB de China en términos de poder de paridad de compra, el año pasado el país asiático superó ya a EEUU, mientras en términos nominales(valor en dólares estadunidenses) se ubica en segundo lugar detrás de EEUU después de 30 años. El año pasado China alcanzó 7.4 por ciento de crecimiento económico rebasando a EEUU (2.4 por ciento), a la Eurozona-19 (0.8 por ciento) y Japón (0.2 por ciento), y es solamente cuestión de tiempo para que el PIB nominal de China rebase al de EEUU.

Sobre la reconfiguración del orden financiero internacional, comenta una cita de Kissinger, “quien en una ocasión aseveró que quien domine las finanzas internacionales domina el mundo (nota: aserto añejo de uno de los banqueros siniestros de la dinastía de los Rothschild, quien sentenció que más se gana cuando existe ‘sangre en las calles’)”.

El mundo dolarcéntrico es desafiado cuando el mismo FMI, repleto de escándalos crapulosos de sus dos ex directores, sopesa en forma tardía incluir al renminbi (la divisa china) entre los derechos especiales de giro (http://goo.gl/adV46s). En paralelo al paradigmático banco chino AIIB, pronto se establecerán el Banco de los BRICS y su mini FMI bendecidos en la histórica cumbre de Fortaleza, Brasil (http://goo.gl/nIgrUa).

Sobre las amistades crecientes de China: el mandarín Xi Jinping ha demostrado una óptima diplomacia, sin sucumbir en la candidez de Gorbachov y Yeltsin, mediante su adhesión a los cinco principios de coexistencia pacífica integrados a la multipolaridad, lo cual es muy atractivo para quienes no desean ser subyugados en forma masoquista por la unipolaridad militar financierista de EEUU.

Llama la atención la frase: China no tiene aliados militares, sino muchos amigos, lo cual suena a publicidad propositiva, ya que Pekín contaría, en forma subrepticia y/o tácita, con la cobertura nuclear de una superpotencia de la talla de Rusia, a la que ha solicitado la adquisición de los modernos misiles defensivos S-400 (a diferencia del S-300 de Irán), los cuales, a mi juicio, cambiarían cualitativamente la correlación de fuerzas defensivas de China –que dispone también de 250 ojivas nucleares (http://goo.gl/vsDS2Q)– en el noreste asiático, frente a Japón.

El rotativo juzga que, en contraste, EEUU coloca su perniciosa ideología al frente de sus relaciones diplomáticas, con el corolario de su unipolaridad, que no es más aceptable para el resto del mundo, que se ha vuelto más rebelde. Sobre el poder militar chino –a mi juicio, su lado vulnerable– arguye que el desarrollo de su portaviones marca la entrada a una nueva fase. Es probable que se refiera a los portaviones en forma cualitativa, donde Rusia y China vienen en tercero y cuarto lugar mundial entre los 10 primeros (http://goo.gl/CSF40e ), y no en forma “cuantitativa (http://goo.gl/Neleux)”.

La popularidad de la cultura china: es evidente que tenga un enorme impacto debido a su cultura milenaria de 5 mil años y su característica de Estado-civilización, como la califica correctamente el periodista británico Martin Jacques en su libro Cuando China gobierne al mundo: el fin del mundo occidental y el nacimiento de un nuevo orden global (http://goo.gl/vgQ7X8)”.

Su cultura, que abreva de la sapiencia civilizatoria de Confucio, colisiona con la anomia del desregulado neoliberalismo financierista, y su seducción radica en que magnetiza a la mayoría despojada del planeta en búsqueda de un nuevo orden multipolar frente a la salvaje e inarmónica unipolaridad ya agónica de EEUU.

La influencia global de China se centra en sus dos audaces proyectos geoeconómicos: la ruta de la seda continental y su equivalente marítimo que se subsumen en el eslogan una ruta, una correa que vincularán a casi la mitad de la población del mundo y conectarán con el corredor económico Bangladesh, China, India, Myanmar, que, a mi juicio, abre el espacio marítimo del mar Andamán/bahía de Bengala (http://goo.gl/tz0YUf), que forman parte del océano Índico para Pekín, que solamente cuenta con la muy vulnerable salida al mar en la zona disputada del sur del mar de China.

El otro corredor económico China-Pakistán abre otro espacio marítimo al superestratégico puerto de Gwadar (Pakistán/Baluchistán) al mar Arábigo, que forma parte también del océano Índico (http://goo.gl/1BdvS0). Ya había adelantado hace ocho años la relevancia del puerto pakistaní de Gwadar, que ha cobrado muchas vidas debido al esquema balcanizador israelí-anglosajón que fomenta la separación de Baluchistán (http://goo.gl/m80p1D).

El rotativo chino comenta que en los pasados 30 años, China ha seguido las reglas del juego mundial y ahora desea que su voz sea escuchada en la arena internacional. El académico chino Bao Shenggang comenta que el siglo chino significa la cooperación multipolar y no el dominio hegemónico, en alusión a la decadente unipolaridad de EU (http://goo.gl/VXjdeu).

China goza la gran ventaja retrospectiva de no repetir los errores trágicos del totalitarismo soviético ni del salvaje capitalismo israelí-anglosajón, y ahora puede sacar el mejor partido virtuoso.

El libro La maratón de los cien años: la estrategia secreta de China para sustituir a EEUU como superpotencia global, de Michael Pillsbury (http://goo.gl/C6KhVF), aduce que el trayecto de China comporta tres etapas de las que, a mi juicio, ha cumplido con creces las dos primeras (asimilación de la tecnología occidental y consolidación geoeconómica), en espera de la tercera: el liderazgo mundial, pero dentro de una multipolaridad sinergética.
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Ver: ¿Qué ocurrirá cuando China gobierne el mundo?

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