sábado, 27 de septiembre de 2014

Las contradicciones del capital (según David Harvey)

Maciek Wisniewski, La Jornada

Tal vez lo que más perturbaba –y ocupaba– a Carlos Marx en su trabajo era la contradicción entre la realidad y la manera en que las cosas aparecían en la economía burguesa. Su propósito: trascender el fetichismo y revelar la verdadera cara de la circulación y acumulación del capital.

Desde hace unos años David Harvey, el reconocido geógrafo y marxista inglés, trata de hacer lo mismo en el contexto de la crisis: ir más allá del fetichismo reproducido por la mayoría de sus explicaciones, entender los modos y las limitaciones del capital y pensar en cómo liberarse de él.

En The enigma of capital (2010), analizando el misterio de como éste logra superar diferentes barreras y seguir reproduciéndose, argumentaba –contrariamente a muchos marxistas– que no hay una sola teoría de las crisis (LTRPF, etcétera) –es una cuestión dinámica–, que éstas son esenciales para que el capitalismo regrese al equilibrio y que la burguesía no resuelve sus crisis, sino las desplaza.

En su nuevo libro Seventeen contradictions and the end of capitalism (2014) desarrolla este argumento y tomando como central la idea de Marx que las crisis son manifestaciones de las contradicciones internas del capital intenta revelar el meollo de problemas que enfrentamos.

Su objetivo: identificar y analizar estas contradicciones (en un sentido dialéctico: tensión entre fuerzas adversas) para formular una respuesta política al capitalismo. “En todo eso quise ser un poco más fino, no sólo, como a veces hacemos los marxistas, tachar de ‘contradicción’ a todo lo que no alcanzamos a entender”, dice ( LSE, 2/4/14).

Y presenta 17 contradicciones, divididas en tres bloques: 1-7 fundacionales (se aplican al capital sin importar la época); 8-14 dinámicas (cambiantes a lo largo del tiempo); 15-17 peligrosas (que amenazan su reproducción).

#1. Valor de uso y valor de cambio (con el crash de la vivienda en Estados Unidos, millones de personas fueron desposeídas de sus casas –valor de uso– por la especulación, o sea el elevado valor de cambio).

#2. Valor social del trabajo y su representación en dinero (el dinero es un necesario mediador, pero oscurece la relación social detrás de la producción del valor).

#3. Propiedad privada y el Estado capitalista (el Estado es un agente del capital, escribía Marx, pero también es capaz de proteger intereses comunes).

#4. Apropiación privada y el bien común (la acaparación del valor social también es producto del mercado normal, no solo por ejemplo de acumulación por desposesión).

#5. Capital y trabajo (la explotación y la extracción de plusvalía son fundamentales, pero ocurren no sólo en el lugar de trabajo, sino también, por ejemplo, en la vida urbana).

#6. El capital: ¿un proceso o una cosa? (definitivamente un proceso social, pero el capital es igualmente capaz de materializarse en cosas).

#7. La unidad contradictoria producción/realización (el campo predilecto de disputas marxistas sobre el origen de las crisis: No es uno u otro, sino la relación entre ambos, vide: Grundrisse).

#8. Tecnología, el trabajo y la desechabilidad humana (la innovación apunta a la disminución de empleos y aumento de la importancia de rentas que asfixia a la producción y... al capital).

#9. Divisiones del trabajo (el objetivo del capital en su uso no es técnico, sino político-social: la alienación).

#10. Monopolio y la competencia-la centralización y la descentralización (el monopolio no es una aberración, sino el ideal del capital que se mueve en varios niveles).

#11. Desarrollo geográfico desigual y la producción del espacio (el capital moldea el espacio –y tiempo– según sus necesidades, pero es un proceso muy inestable).

#12. Disparidades del ingreso y la riqueza (la desigualdad es fundamental para el capital: deriva de su dominación clasista sobre el trabajo; la distribución y el capital son incompatibles).

#13. Reproducción social (la comodificación corrompió también la vida cotidiana, pero la abrió a la vez a la lucha anticapitalista).

#14. Libertad y dominación (entre la retórica de la libertad y la realidad de la dominación hay una brecha importante...).

#15. El crecimiento compuesto infinito (ya es estructuralmente imposible seguir con la actual tasa de crecimiento anual compuesto: hay que abrazar el decrecimiento y “ zero growth economy”).

#16. Relación capital/naturaleza (una contradicción central, pero quizás no fatal para el capital –¡sic!– capaz de ajustar su relación metabólica y nutrirse del desastre).

#17. La revuelta de la naturaleza humana: la alienación universal (presente en todos los aspectos –producción, consumo, vida cotidiana, naturaleza– llama por el ¡humanismo revolucionario!).

Una de las conclusiones de Harvey es que todas estas contradicciones interactúan y se apoyan mutuamente (“esto es lo que Marx llama la ‘totalidad’”); del mismo modo, si una se vuelve absoluta, contagia a otras y dispara una crisis.

“Marx es conocido supuestamente por decir que el capital caerá bajo el peso de sus contradicciones internas. Pero yo no puedo encontrar dónde él dijera eso y de hecho dudo que lo hiciera. Eso presupondría un colapso mecánico (…)”, anota.

Y en realidad, según Marx, sólo una respuesta organizada acabará con el sistema y las crisis son apenas momentos de oportunidad. El capitalismo no caerá por sí solo, tendrá que ser empujado, añade Harvey.

Aquí es donde entran las contradicciones, en las cuales, como anotaba Brecht, late la esperanza. Ofrecen un espacio desde donde se puede empujar y resultan cruciales para la praxis política. Para animarla Harvey ofrece 17 mandamientos para el cambio, derivados de cada una de las contradicciones (véase aquí).

La abolición del valor de cambio fue la premisa anticapitalista central de Marx. Un lugar desde donde edificar una sociedad nueva. También según Harvey allí comienza la confrontación con el capital y sus mitos, como aquel de que el mercado es el más eficiente en proporcionar el valor de uso (allí están los millones sin techo, muertos de hambre, enfermedades curables, etcétera). Todo vuelve y parte de la fundamental contradicción #1.

Todo lo viejo acaba allí. Todo lo nuevo empieza.

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