sábado, 12 de julio de 2014

Crisis del Espirito Santo es sólo la punta del iceberg


La crisis que sobrevuela Portugal puede poner a prueba la vulnerabilidad del sistema bancario europeo, un sistema que ha sobrevivido a punta de escándalos y corrupción con el dinero público durante décadas. La historia sin pena ni gloria de lo más de 145 años del banco Espirito Santo (nació en 1869 con cambio de divisas y juegos de lotería) puede comenzar a escribir ahora sus últimos capítulos. El Banco Espirito Santo (BES) está conformado por un enjambre de tres empresas interrelacionadas, que están en manos de los mismos dueños, que se prestan dinero y hacen fraudes entre sí.
El Banco Espirito Santo cotiza en la bolsa de Portugal y es uno de sus principales cotizantes dado que este es el mayor banco de Portugal. Su accionista mayoritario, Espirito Santo Financial Group, posee el 25% de las acciones del BES. La empresa matriz privada, Espirito Santo International, es propietaria del 49% de Espirito Santo Financial Group (y por lo tanto dueña del Banco Espirito Santo). Esta es la empresa que ha incumplido con los pagos al BES, dejándolo en una situación muy precaria. Desde que estalló el escándalo de corrupción en Angola, que salvó miles de millones de euros del Estado por las garantías de préstamos, la situación de la banca se encuentra en las tinieblas. Es mucho el dinero que ha fluido hacia malos préstamos que nunca se devolverán, y eso es lo que tensiona los balances del Espirito Santo. Como de costumbre, los contribuyentes y los ahorradores europeos podrían verse obligados a pagar por los pecados de gente sin escrúpulos.

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