lunes, 19 de mayo de 2014

Cómo prepararse para la recesión inminente

Matthew Lynn, El Economista

La economía mundial está creciendo. Los bancos centrales se plantean cuándo devolver los tipos de interés a la normalidad, los títulos florecen y los mercados de fusiones y adquisiciones recuperan todo su esplendor. Hasta la crisis de la eurozona parece haberse arreglado, con los rendimientos en todos los países periféricos de alto riesgo de vuelta a sus niveles normales.

A poco más de cinco años de la crisis financiera, parece que por fin todo vuelve a la normalidad. El único problema es que se avecina otra recesión. El mero hecho de que el PIB se las haya arreglado para volver al punto donde estaba hace cinco años y que la recesión de 2008/2009 fuera más intensa que cualquier otra desde los años treinta, no significa que el ciclo económico se haya evitado. Si nos fijamos en los promedios a largo plazo, a finales de este año o principios del siguiente se espera otro bajón.

Más vale empezar a prepararse ya. ¿Cómo? No se fíe de los mercados de capital. Huya de las acciones inmobiliarias y de consumo. No espere que la burbuja de la eurozona se contenga. Al contrario, empiece a regresar a los bonos, las industrias no cíclicas, el oro y el dinero. Por ahora, casi todo el debate se centra en lo lejos y lo rápido que avanzará la economía desde aquí. En EEUU, la Reserva Federal reduce su programa de flexibilización cuantitativa y estudia la forma de devolver los tipos de interés a la normalidad.

En el Reino Unido, el Banco de Inglaterra hace ruido sobre su primera subida de los tipos de interés, tal vez a principios del año que viene. La eurozona sigue teniendo muchos problemas pero la crisis inmediata se ha acabado y gran parte del continente ha empezado a crecer de nuevo. La atención se desplaza hacia la intensidad de la recuperación que se puede esperar.

Recesión cada cinco o siete años

Un antiguo refrán dice que cada cinco o siete años, todo el mundo se olvida de que cada cinco o siete años hay una recesión. Ahora mismo, el patrón parece estar repitiéndose. Según la Oficina Nacional de Estudios Económicos de EEUU, durante todo el periodo post II Guerra Mundial, la duración media de las expansiones económicas fue de 58,4 meses (antes de la II Guerra Mundial fue de 35 meses y en la era victoriana de sólo 26). ¿Qué está pasando ahora? La economía británica se cayó de un precipicio en 2009 y en el segundo y tercer trimestre de ese año encogió un 2,1% y 2,5%, respectivamente. A principios de 2010, volvió a expandirse, aunque muy modestamente. Es verdad que encogió de nuevo durante dos trimestres de 2012 pero en retrospectiva, parece más una curiosidad estadística de un crecimiento pésimo que se volvió negativo durante varios meses.

Si fechamos el inicio de la recuperación a principios de 2010, ya ha durado 54 meses. Lo mismo ocurre en EEUU, que empezó a recuperarse en el último trimestre de 2009 y no volvió a hundirse en recesión, por lo que su expansión lleva en curso 57 meses seguidos. Lo miremos como lo miremos, se acaba el tiempo. Desde luego, se podría sostener que esta vez ha sido diferente. Tal vez la recesión de 2008/2009 fue tan profunda y dejó tanta huella en la economía que el repunte durará mucho más de lo habitual. Las empresas tienen mucho dinero suelto que todavía tienen que invertir y los consumidores llevan tanto tiempo apretándose el cinturón que ahora les apetece seguir gastando durante más tiempo de lo que querrían en otro contexto. Aun así, no parece un argumento por el que merezca apostarse la camisa. En realidad, esta vez no es en absoluto diferente.

Lo más probable es que la mejoría dure más o menos lo mismo que todas las demás y, si eso es así, ya le ha llegado su hora. Es posible que la culpa sea de la retirada de la flexibilización cuantitativa, la subida anticipada de los tipos de interés o el hundimiento del mercado bursátil. ¿Quién sabe? Los registros dicen que acabará a final de año o principios del que viene. Si quiere saber cómo prepararse, siga leyendo.

Tipos de interés

En primer lugar olvídese de todo el debate sobre la vuelta de los tipos de interés a unos niveles normales. Es posible que los bancos centrales impongan una o quizá dos subidas muy modestas (de un total del 0,5% como mucho) pero enseguida se darán cuenta de que la economía se tambalea y vuelve a encoger. En ese momento, darán marcha atrás rápidamente y volverán a recortar los tipos a unos niveles de casi cero otra vez. En segundo lugar espere otra ráfaga de flexibilización cuantitativa en EEUU y el Reino Unido. Los bancos centrales no podrán recortar los tipos lo suficiente como para luchar contra la recesión e imprimir dinero será la única opción que quede. Y con una escala mucho mayor que la de la última vez si quieren que tenga efecto.

En tercer lugar la deflación empeorará. Por casi todo el mundo desarrollado, los tipos de inflación ya se han hundido bastante el año pasado. Un tercio de la eurozona se encuentra en deflación pura y dura. En una recesión, los precios inevitablemente caen, así que no se sorprenda si el mundo desarrollado se vuelve deflacionario. Y por último, los déficit alcanzarán niveles catastróficos. Los libros dicen que los gobiernos deben mantener excedentes en los años buenos para poder salir de las recesiones a golpe de gasto pero todo gran gobierno entrará en la próxima recesión con unos déficits enormes en términos históricos. Y, a medida que caigan los ingresos fiscales, el déficit subirá todavía más.

¿Qué implica esto para la inversión? Los mercados de capital se tambalearán como suelen hacer ante la llegada de una recesión, aunque volverán a subir en cuanto los bancos centrales recorten los tipos y giren la manivela de sus imprentas. Los mercados de bonos contarán con la ayuda de nuevos programas de flexibilización cuantitativa y de la deflación (con los precios en caída, hasta un bono que rinda poco por encima de cero parecerá tener valor). Los mercados inmobiliarios empezarán a debilitarse otra vez, aunque pocos han alcanzado niveles de burbuja salvo en el centro de Londres. El oro subirá a máximos históricos cuando se lance la flexibilización cuantitativa a una escala mayor que nunca. La durabilidad del ciclo económico es la lección más importante que puede extraerse de la economía. Nadie ha logrado explicarlo aún pero siempre regresa y a intervalos perfectamente regulares. Esta década no será distinta. El que se olvide que se avecina otra recesión acabará quemándose.

Ver también: Derrumbe del comercio mundial confirma nueva recesión

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