jueves, 3 de octubre de 2013

La confesión del soldado más condecorado que combatió al servicio de las trasnacionales

"Mis facultades mentales se mantuvieron en animación suspendida mientras yo obedecía las órdenes de los de arriba. Esto es típico de todos los miembros de las fuerzas armadas."
Smedley Butler
Mientras Estados Unidos cae en el abismo por el cierre fiscal que genera 200 millones de dólares diarios en pérdidas y que puede dejar sin empleo a 800 mil funcionarios públicos (ya se han recortado puestos en la NASA, la salud y la educación) y desatar una nueva crisis global; mientras el país que fue primera potencia del capitalismo se derrumba sin piedad, les dejo con una parte de las claves que explican la derrota: la confesión del soldado mas premiado del ejército de Estados Unidos, que en verdad jugaba para ese ejército sin patria de las trasnacionales, verdaderas armas de destrucción masiva generadoras de odio, desempleo y miseria. Estados Unidos cae en su propia trampa y demuestra que el capitalismo contiene en sus gérmenes el principio de su propia destrucción:
"Pasé 33 años y cuatro meses de servicio militar activo y durante ese período pasé la mayor parte de mi tiempo como un hombre musculoso de la clase alta para las grandes empresas, para Wall Street y los banqueros. En pocas palabras, era un mafioso, un gángster del capitalismo.

Ayudé a hacer de México y en especial de Tampico un lugar seguro para los intereses petroleros norteamericanos en 1914. Ayudé a hacer de Haití y Cuba un lugar decente para que los muchachos del National City Bank recaudaran ingresos. Ayudé en la violación de derechos de media docena de repúblicas centroamericanas en beneficio de Wall Street. Ayudé a purificar Nicaragua para la Casa Internacional de la Banca de Brown Brothers entre 1902 y 1912. Llevé la luz a la República Dominicana para los intereses azucareros norteamericanos en 1916. Ayudé a hacer de Honduras un lugar adecuado para las compañías fruteras estadounidenses en 1903. En China, en 1927 ayudé a procurar que Standard Oil siguiera su camino sin ser molestado.

Mirando hacia atrás, podría haber dado Al Capone algunas pistas. Lo mejor que podía hacer era manejar su estafa en tres distritos. Yo operé en tres continentes"-.
Smedley D. Butler, War is a Racket-The Antiwar Classic by America’s Most Decorated Soldier
Tomado de Infomation Clearing House

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