lunes, 12 de agosto de 2013

Chicago y Nueva York se aprestan a seguir el camino de Detroit

Luego de que la ciudad de Detroit se declarara en bancarrota el mes pasado, otras ciudades importantes de Estados Unidos muestran problemas en sus cuentas públicas. La más comprometida es Chicago, aunque diferentes ciudades, incluida Nueva York, le siguen de cerca. Desde la alcaldía de la ciudad de Chicago se informó la semana pasada que en el presupuesto 2014 se prevé un déficit de 369 millones de dólares. A esto se sumaron las declaraciones del alcalde Rahm Emanuel quién afirmó que para el 2015 las previsiones del desbalance fiscal podrían marcar más de mil millones de dólares.

El endeudamiento de la ciudad está ligado al mismo problema que tuvo Detroit por lo que no sería descabellado pensar en un efecto en cadena. La constante son los importantes gastos de las pensiones adquiridos con trabajadores en edad de jubilación, al igual que los costos de la salud para los retirados. En el caso de Detroit, más del 60% de su deuda (12.000 millones de dólares, según cifras oficiales) corresponde a esos rubros. Al respecto, un estudio del Centro Pew reveló que sumadas las 60 ciudades más grandes del país tienen una diferencia de 217.000 millones de dólares entre lo que tienen y lo que deben pagar a sus jubilados.

Esta situación hizo retroceder a los “municipal bonds” (bonos municipales) que son emitidos por municipios (30%), Estados (37%) y condados, además de organismos o empresas públicas tanto federales, como estaduales y municipales. Estos bonos eran considerados hasta ahora como los más confiables, además de ser elegidos por los inversores por estar desgravados impositivamente. En ese sentido, Chicago no sólo es la tercera ciudad más grande en cuanto a población, sino que también ocupa el mismo lugar en cuanto a la emisión de “bonos municipales” después de Nueva York y Los Ángeles. Atrás de Chicago vienen Filadelfia, San Diego, Dallas, San Antonio, Phoenix y San José.

Por su parte, Nueva York, que estuvo cerca de la bancarrota en 1975, actualmente tiene una deuda mayor a 64.800 millones de dólares (el nivel más alto desde 1980). Pero allí el tamaño y desarrollo de la ciudad es capaz de amortiguar el golpe en términos relativos, aunque su alcalde Michael Bloomberg no descarta que Nueva York pueda declararse en bancarrota. Una investigación sostiene que al menos 29 planes públicos en 16 Estados de la Unión poseen menos de dos tercios de los fondos imprescindibles para honrar sus programas de pensiones. Hace dos años, Meredith Whitney anticipó que los bonos municipales y de los Estados norteamericanos iban a tener una caída en dominó. La semana pasada Whitney anunció que Wall Street recortará más de 100 mil empleos. Whitney cuenta con el antecedente a su favor de haber recomendado vender los bancos norteamericanos en 2007, antes de la crisis financiera.

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