domingo, 2 de diciembre de 2012

La Eurozona después del "acuerdo griego"

Yanis Varoufakis, Sin Permiso

El 27 de noviembre de 2012, el Eurogrupo (que reúne a los ministros de finanzas de la zona euro) llegó a una decisión sobre Grecia. En resumen, garantiza que Grecia permanecerá en la zona euro (y por lo tanto fuera de la agenda del norte de Europa) durante otros diez o doce meses, por lo menos hasta que el ciclo político federal alemán haya finalizado la elección de un nuevo Bundestag. Las repercusiones de este acuerdo miope son graves, no sólo para Grecia sino para la zona euro y, de hecho, la Unión Europea en su conjunto.

Para poder alcanzar el objetivo de sacar durante este período de tiempo a Grecia del campo de mira de los mercados y los electorados del norte de Europa, los ministros del Eurogrupo han llegado a un acuerdo con el FMI sobre como compaginar sus contradictorias agendas sobre Grecia mediante un comunicado conjunto, según el cual el descarrilado rescate Mk2 de Grecia está, supuestamente, de nuevo en marcha. La base del acuerdo es doble:
El FMI hará como si creyera que las pretensiones de Europa de haber hecho viable la deuda pública de Grecia sin OSI (official sector involvement, es decir, una quita de los préstamos concedidos a Grecia por la Troika, es decir, por sus socios europeos), al mismo tiempo que:
Europa hace como si creyera que ello es posible sin OSI (1).
El mensaje que se quiere transmitir es que, una vez más, la alianza Eurogrupo-BCE-FMI no está preparada, políticamente, para decirle la verdad a sus diferentes representados o miembros.
Los gobiernos alemán y holandés (por no mencionar el finlandés) consideran imposible revelar a sus parlamentos y electores, la terrible verdad de que parte del dinero que han prestado para el rescate financiero Mk1 y Mk2 no se recuperará.
El FMI no puede admitir que permitió a Europa participar en un programa país que no cumple con las condiciones de viabilidad de la deuda exigible a cualquier programa del FMI.
El gobierno griego se juega su supervivencia en conseguir engañar a su electorado haciéndole creer que es posible frenar la caída en picado de la macro economía griega con los acuerdos actuales.
Y, por último, el BCE hace todo lo que puede para mantener la ilusión de que puede permanecer fiel a su cláusula de no rescate vis-à-vis los gobiernos, especialmente cara al gran reto pendiente en relación con España e Italia.
Esta santa alianza de subterfugios y dobles discursos, plantea una pregunta acuciante: ¿qué significa este nuevo "acuerdo griego" para la eurozona a medio y largo plazo? Antes de abordar esta cuestión, puede ser útil dar un rápido vistazo a este último "acuerdo griego".

El último "acuerdo griego": desde el OSI al PSI Mk2


El año pasado, el rescate Mk2 de Grecia se basaba en la fantasía de que la deuda griega caería, como porcentaje del PIB, hasta el 120% en 2020. La cifra concreta de 120%, fue impuesta por el FMI como el umbral máximo que le permitiría seguir participando en el esfuerzo "rescate" griego. (Nota: a diferencia de los europeos, el reglamento del FMI le prohíbe conceder préstamos a un país con una tasa de deuda que crece por encima de la del PIB). Lo que dio "credibilidad" a este objetivo (a los ojos de las personas que desconocen o no están iniciados en las leyes que rigen implosiones macroeconómicas) fue la quita sustancial que era parte integrante del rescate Mk2 - el llamado PSI que impuso "voluntariamente" a los tenedores de bonos privados un recorte del 54% del valor nominal de los bonos del gobierno griego (sobre la base de un canje por bonos con vencimientos a más largo plazo) que, en términos de valor actual, supone un recorte del 75%. La esencia del rescate Mk2 fue: Grecia volvería de nuevo al circuito a cambio de más austeridad, un nuevo préstamo de 130 mil millones de euros, un recorte de 100 mil millones del sector privado y un programa de privatizaciones que, supuestamente, debería reunir 50 mil millones de euros.

Como muchos de nosotros predijimos en su momento, gritándolo a los cuatro vientos, bastaron unos pocos meses para que las predicciones del rescate Mk2 se revelaran como pura fantasía. Menos de un año después, Europa tuvo que confesar que la deuda de Grecia con respecto al PIB se había disparado hasta el 200%. Evidentemente, la presidenta del FMI Christine Lagarde no pudo seguir pretendiendo que el FMI seguía actuando en el marco de los estrictos mandatos de su reglamento siendo parte del "programa" de rescate griego. Y puesto que el gobierno alemán necesita al FMI para permanecer a bordo, a fin de convencer a sus políticos conservadores de que su "estrategia griego” se mantiene intacta, era imprescindible un nuevo “acuerdo griego” que permitiese volver a defender sin rubor que es posible reducir la deuda griega hasta mas o menos un 120% en 2020.

Para obtener este número mágico, los poderes realmente existentes han tenido, de alguna manera, que argumentar que el PIB de Grecia crecerá unos 50 mil millones mientras que su deuda se reducirá en 40 mil millones (Nota: ya que si esto llegara a suceder, en 2020 la deuda de Grecia en relación al PIB volvería a ser más o menos del 120%, lo que mantiene el consejo del FMI, si no feliz, al menos, flexible). Esto es precisamente lo que anunciaron el 27 de noviembre: un aumento del PIB de 50 millones de dólares y una reducción concomitante de la deuda pública por 40 mil millones.

La primera observación con respecto a estas dos cifras es la audacia de la primera. En un momento en que el PIB griego se está reduciendo inexorablemente, y con nuevas medidas de austeridad que equivalen al estrangulamiento fiscal de la economía nacional (empezando por nuevas medidas de austeridad por valor de 12 mil millones de euros en 2013), la Troika de los acreedores de Grecia no ha tenido reparo alguno en predecir que milagrosamente la economía griega alcanzará una tasa de crecimiento medio anual de más del 4% durante al menos ocho años. ¡Y todo ello con un sector bancario quebrado, sin inversiones significativas del Banco Europeo de Inversiones y, por añadidura, en un zona euro atenazada con firmeza entre las garras de una doble recesión!

Dejando a un lado este absurdo "plan", pasemos ahora a las restantes cifras del Eurogrupo: la reducción prevista de la deuda pública griega en 40 mil millones de dólares. ¿Cómo se proponen conseguirlo? Por tres medios.

En primer lugar, mediante la reducción de 1% de la tasa de interés que Grecia paga por los préstamos que se han concedido en el marco del recate Mk1. ¿Cuánto supone esta quita de la montaña de deuda pública griega? La respuesta es 2 mil millones de dólares. Vale, 2 mil millones menos, quedan 38 mil millones.

En segundo lugar, al posponer 15 años la amortización del capital y 10 años el pago de intereses de los préstamos de rescate Mk2. ¿Cuánto supone esta reducción de la deuda de Grecia? Si se trata de una mera restructuración de la deuda, como parece ser, en nada la reduce per se. Lo que sí hace es aligerar los pagos que el gobierno griego tendrá que hacer durante el período de gracia otorgado. (Si la tasa de interés se reduce, más tarde, por debajo del 2%, entonces si habrá un elemento de alivio de la deuda, pero nada que suponga una diferencia sustancial de los objetivos para 2020).

En tercer lugar, mediante la devolución al Gobierno griego de los beneficios obtenidos por el BCE en los bonos del Gobierno griego que el BCE compró, con descuento, entre 2010 y 2011 como parte del fallido programa SMP (cuando el BCE dirigido por Jean-Claude Trichet compró bonos griegos, irlandeses y portugueses en los mercados secundarios, en un intento fallido de impedir que estos estados quebraran). ¿Cuánto obtendrá Grecia con eso? La respuesta es alrededor de unos 7 mil millones.

Así que, a través de una reducción de la tasa de interés y un retorno de los beneficios del BCE, se conseguirá una quita de 9 mil millones de euros de la deuda de Grecia. Esto nos deja con 31 mil millones hasta alcanzar la meta de 40 mil millones anunciada por el Eurogrupo. ¿De dónde vendrán? Respuesta: Por medio de una recompra de deuda. El FEEF prestará a Grecia más dinero con el que recomprar sus propios bonos post-PSI y romperlos (o "retirarlos", en la jerga financiera al uso). Justo antes de la reunió del Eurogrupo, los bonos griegos se negociaban a un 35% de su valor nominal. Suponiendo que el FEEF concediera nuevos créditos a Grecia por valor de 16,7 mil millones de euros, con ese dinero podría volver a comprar (al 35% de su valor nominal) 47,7 mil millones de euros de sus propios bonos, con el fin de retirarlos. ¡Rápido, la reducción de la deuda de 31 mil millones de euros (47,7 menos 16,7) anunciada por el Eurogrupo sería realidad!

Por lo tanto, si a Grecia se le da suficiente dinero para comprar una parte significativa de sus bonos en dificultades en los mercados abiertos, el aumento de la demanda de estos bonos hará subir su precio hasta el punto de que la recompra de la deuda sería inútil. Ya el mero rumor de esta recompra de deuda ha elevado los precios de los bonos griegos por encima del 35%. Por esta razón, el Eurogrupo decidió fijar el precio de recompra de la deuda en el 35%, que era el tipo vigente el viernes anterior. En otras palabras, la recompra de deuda propuesta no se llevará a cabo a un precio en flotación libre, sino a uno fijado por el Eurogrupo, que ha sido establecido para pasar por alto el aumento de la demanda provocado… por la recompra de deuda. Para decirlo de otra manera, el gobierno griego debe ahora convencer a los tenedores de bonos que vendan sus bonos del gobierno griego para respaldar al gobierno griego a precios que son actualmente muy inferiores a los determinados por la demanda y la oferta (es decir, ignorando el efecto sobre la demanda que tendrá el préstamo del FEEF al gobierno griego).

Para comprender el problema del gobierno griego para convencer al sector privado de que le venda bonos por valor de 41,7 mil millones de euros, al 35% de su valor nominal, merece la pena recordar que el valor total de los bonos propiedad del sector privado , a nivel mundial, es 61,8 mil millones. De esa cantidad, 15,2 mil millones está en manos de los bancos griegos, 8,6 de fondos de pensiones griegos y el resto (38 mil millones de dólares) de inversores no griegos, principalmente fondos de riesgo. Por lo tanto, el éxito del programa de recompra de deuda dependerá de los inversores no griegos. Suponiendo que a los bancos y los fondos de pensiones griegos el Ministerio de Finanzas de su país les pueda hacer "una oferta que no podrán rechazar" (NB: el ministro de finanzas griego ya ha dicho que es su ... "patriótico" deber entregar sus bonos al precio ofrecido), al gobierno griego le siguen faltando 23,9 mil millones (NB: tiene que recomprar 47,7 mil millones, menos los 23,8 en manos de los bancos griegos y fondos de pensiones, igual a 23,9 mil millones). ¿Aceptarán jugar con estas reglas las instituciones extranjeras, en particular los fondos de riesgo? ¿O esperarán un precio más alto (tal vez por una redención al 100%)?

Con estos pensamientos en mente, está claro que la última decisión del Eurogrupo pasará a la historia como la precursora del PSI Mk2. El lector recordará que esta cumbre del Eurogrupo se suponía que, a instancias del FMI, marcaría el comienzo del largamente esperado OSI. Pero la resistencia de Alemania llevó a la idea de recomprar deuda, que no es más que un nuevo PSI camuflado, sobre todo para los bancos y los fondos de pensiones griegos. No sólo no seremos capaces de alcanzar la meta de una quita de 40 mil millones de euros de la deuda sino que, al mismo tiempo, se le dará otro gran empujón a los bancos y los fondos de pensiones griegos hacia una quiebra abismal de la que no podrán recuperarse. el mismo sistema bancario (y de pensiones) que se supone que proporcionaran la financiación y el apoyo a una recuperación del PIB griego a un ritmo de 4% anual ...

¿Qué significa todo esto para Grecia, para la zona euro y para Europa en su conjunto?


Es evidente que no se pueden tomar en serio los objetivos sobre la deuda o el PIB griegos del Eurogrupo. La decisión de noviembre 2012 no ha sido más que un pretexto para liberar tramos retenidos del préstamo a Grecia con el fin de ganar un año o algo más de tiempo para que Europa pueda tratar de abordar, de una manera similar, la crisis en otros lugares: en particular en Italia y en España. Mientras tanto, Grecia ha sido condenado a un año más de miseria, objetivos fallidos, depresión, etc.

La lógica subyacente del Eurogrupo es que, mientras el gobierno Samaras interpreta bien su papel de “prisionero modelo", Grecia recibirá su OSI después de las elecciones federales en Alemania, en septiembre de 2013. Muchos comentaristas, incluso aquellos que son críticos con estas chapuzas europeas, se congratulan de la aceptación implícita de que el OSI es inevitable. Creo que están equivocados. Tomemos, por ejemplo el PSI del año pasado. ¿Qué demostró? Demostró que una quita puede dejar de tener sentido si se retrasa. Si bien es cierto que una quita de la deuda privada en 2010 habría sido de ayuda, la insistencia de Europa que no habría tal quita (y sus intentos desesperados por llenar el vacío con créditos enormes y austeridad) aseguró que, cuando la quita tuvo lugar ( con el PSI), ya era demasiado poco y demasiado tarde. Lo mismo ocurre con el inminente OSI: cuando finalmente se produzca, después del horrible aplazamiento como consecuencia del “acuerdo griego” de la reciente reunión del Eurogrupo, volverá a ser demasiado tarde y demasiado tóxico no sólo para Grecia, sino para Europa en su conjunto. En resumen, el retraso de la inevitable medicina la convierte en veneno.

¿Qué será de Grecia, teniendo en cuenta la última decisión del Eurogrupo? Temo y creo que el país se está convirtiendo en una versión de Kosovo - un protectorado en el que el euro sigue siendo la moneda en curso, su soberanía es mínima, la población está gobernado por una cleptocracia glorificada con fuertes vínculos con Berlín y, por último, pero no menos importante, un flujo migratorio permanente de los más jóvenes y capacitados hacia el norte de Europa y más allá.

Volviendo brevemente a la importancia del último “acuerdo griego" para la zona euro en su conjunto, los augurios son particularmente preocupantes para España e Italia. En primer lugar, está el pequeño asunto del efecto dominó implicito. Se recuerda al lector que la reducción de las tasas de interés de Grecia (que se mejorará en un futuro no muy lejano, en la medida en que el estado griego es cada vez más incapaz de pagar los préstamos de sus socios), se traducirá en pérdidas para los gobiernos español e italiano ( ya que otros programas país, es decir, los de Irlanda y Portugal, se han salvado). El hecho de que los mercados esperen algún tipo de asistencia OMT para Italia y España mantiene la tasa de interés de sus bonos baja, por el momento, pero no altera el hecho de que esta viciosa dinámica de contagio está ganando fuerza.

Más allá de este "pequeño" asunto, Roma, Madrid y, de hecho, Paris deben convivir con una decisión del Eurogrupo, que demuestra en realidad la falsedad de todo discurso sobre un Pacto de Crecimiento (desde que el presidente Hollande lo plantease como un objetivo hace unos meses). El hecho de que los ministros de finanzas de la zona euro hayan declarado, sin la menor vacilación, que la Grecia en depresión volverá a crecer sin mediar ni una pizca de nueva inversión pública revela que Europa es realmente ciega por completo a lo que se necesita hacer para hacer frente a la recesión que sufre en su conjunto y con las diversas depresiones en su periferia.

Por último, pero no menos importante, la voluntad de hundir aun más en la bancarrota a los ya quebrados bancos griegos (imponiéndoles subrepticiamente PSI Mk2), en lugar de aplicar las conclusiones del Consejo europeo de junio del 2012, disociando la crisis bancaria de la crisis de la deuda soberana, es otra señal de que la Eurozona sigue avanzando por el camino de su ruina. Y, mientras sea así, la Unión Europea sufrirá cada vez más los efectos de las fuerzas centrífugas (especialmente las que emanan de Londres) que bien pueden provocar su evolución, en el mejor de los casos, hacia una cierta forma de zona de libre comercio como el TLC norteamericano.

Notas:
[1] OSI significa "Iniciativa del Sector Oficial", y se yuxtapone al PSI del año pasado (Iniciativa del Sector Privado). En esencia, el PSI era nominalmente voluntario, pero, en realidad se trataba de una quita obligatoria de la deuda pública griega en manos del sector privado, mientras que OSI se refiere a una quita decidida por la Troika para los acreedores institucionales de Grecia: FMI, BCE y estados-miembros de la UE. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que el FMI está obligado por sus estatutos a no conceder nunca una quita. Y teniendo en cuenta que el BCE está compitiendo por un estatuto similar de “superseniority” en el cobro preferencial de la deuda, se espera que un OSI afecte a los contribuyentes de los estados miembros de la UE que han prestado dinero a Grecia en el marco de los planes de rescate Mk1 y Mk2.

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