martes, 22 de mayo de 2012

La ciudad griega de Volos pone en práctica un sistema económico alternativo

Las épocas de crisis suelen ser germen de soluciones ingeniosas encaminadas a superar las dificultades. Es el caso de Volos, población griega de un millar de habitantes

Antonio Cuesta, Gara
Hace dos años, pusieron en práctica la denominada Red de Intercambio y Solidaridad. La idea básica partió de las múltiples experiencias de comunidades de trueque, que intercambian productos y servicios sin utilizar moneda alguna. En el caso de Volos la idea fue perfeccionada con la creación de un patrón de intercambio, el TEM (Unidad Alternativa Local, en griego), y un avanzado sistema informático.

Cuando alguien entra a formar parte de la Red se le asigna un número de cuenta y se le conceden 300 TEM (1 TEM equivale a 1 euro, solo como referente a la hora de establecer el valor de venta), facilitando de este modo su inicio para comprar o vender productos o servicios. El mayor número de intercambios se realiza los sábados en un mercadillo de apariencia tradicional pero en el que está excluido el uso de dinero.

La oferta incluye fruta, verdura, ropa, libros, artesanía... pero también aparatos eléctricos e incluso material de fontanería. Además, el sitio web de la asociación ofrece un completo listado tanto de profesionales (médicos, profesores, electricistas...) como de establecimientos de la localidad integrados también en la Red. Asimismo, incluye una sección de anuncios.

«Con la ayuda inicial -explica a GARA Emilia, una ceramista de 47 años- pude comprar fruta y azúcar para hacer mermeladas que luego vendo los sábados. Comencé hace tres semanas y ya conseguí 800 TEM», aunque confiesa haberse gastado 500 en peluquería, comida y algún pequeño electrodoméstico que necesitaba.

Alexandra vende junto a su padre, Iraklis, huevos frescos procedentes de las gallinas que tienen en el corral. «Al principio nos costaban más, pues el alimento lo pagábamos en euros, pero ahora encontramos un proveedor de piensos para animales que vende en TEM».

Para esta joven de 25 años la iniciativa «es una filosofía para cambiar cosas sin dinero. No estoy en contra del euro, lo necesito para pagar ciertas cosas, pero en la medida de lo posible trato de no usarlo. Prefiero el TEM porque es algo que todo el mundo puede usar, el euro solo lo tienen quienes trabajan».

Internet como herramienta


El uso de internet ha facilitado en gran medida el intercambio y sobre todo el control del débito. Jristos, un ingeniero apasionado del software libre y cofundador del proyecto, es el responsable del desarrollo de un sistema informático que ha sido diseñado a medida gracias a programas de código abierto.

Su avanzado funcionamiento le ha valido el reconocimiento del Banco de Inglaterra por la forma y la seguridad con que se realizan las transferencias. Mejor y más rápido que cualquier banco por internet, los movimientos entre vendedores y compradores son anotados instantáneamente sin comisiones ni demoras, permitiendo incluso un descubierto de hasta 1.200 TEM en la cuenta.

Como el TEM no existe físicamente, la forma de pago se realiza de tres formas: mediante un talón, a través de una transferencia por internet o, su sistema estrella, con un simple SMS. Enviando un mensaje con los números del ordenante y del beneficiario, así como el importe, el sistema devuelve de manera inmediata sendos mensajes confirmando la transferencia y mostrando a cada uno el saldo resultante.

Aunque el volumen de intercambios aún no es muy elevado, Jristos calcula que un sábado de mercado se pueden alcanzar los 3.000 o 4.000 TEM. Los productos alimenticios son con diferencia los más demandados junto a los servicios profesionales.

En cualquier caso, «lo más importante es que la gente se conozca y exista una confianza mutua, la Red es importante pero el contacto directo es fundamental -señala Jristos-. Nuestra iniciativa no vino motivada por la crisis económica, sino por la necesidad de aplicar nuestros valores y cambiar el actual sistema económico».

El éxito de esta Red, que ya traspasa fronteras, está animando a otras ciudades griegas a seguir el ejemplo.

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